REVISTA DE GASTROENTEROLOGÍA
Resultados
El grupo de estudio estudio conformado por 40 pacientes,
26 mujeres; la edad promedio fue de 39 años
(18-59). Un paciente era fumador y tres consumidores de alcohol. El peso promedio fue 65,24 kg (DE
10,63) con un mínimo de 49 kg y un máximo de 97 kg.
Síntomas
Al ingreso,
los pacientes presentaron los siguientes síntomas: dolor epigástrico
(100%), sensación de plenitud (72,5%),
aerofagia (45%), regurgitación (32,5%),
pirosis (29,41%), náuseas (27,5%) y vómito ocasional
(7,5%). El dolor epigástrico fue moderado en
70% de los pacientes.
Después del tratamiento, hubo disminución estadísticamente significativa en todos los síntomas
(prueba de Cochran). De igual manera,
la intensidad de los síntomas disminuyó a lo largo del estudio (prueba de Friedman) (Figura 1).
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Figura 1. Comparación de
los síntomas antes del tratamiento y después del tratamiento triconjugado;n=34.
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Endoscopia
Los hallazgos en la primera endoscopia, en esta población,
fueron: gastritis crónica (n=40), gastritis erosiva
(n=10), gastritis crónica corporoantral (n=10),
hernia hiatal (n=7) y úlcera duodenal (n=3). En la segunda endoscopia después del
tratamiento, las úlceras duodenales habían cicatrizado.
Eventos adversos
Ocurrieron en 14 pacientes (35%). En total hubo
14 efectos adversos, discriminados de la siguiente manera: sabor metálico en 5 pacientes,
diarrea en 4 pacientes y, en un solo
paciente, dolor y distensión abdominal.
Un paciente presentó alergia a la amoxi- cilina y se retiró del
estudio. Finalmente, 39 pacientes terminaron el estudio.
Helicobacter pylori
Todos los pacientes tenían gastritis crónica.
Globalmente, H.pylori se
erradicó en 35 de 40 pacientes, 87,5% (IC 95%: 73% - 95%) (por intención de tratar)
y, por protocolo, en 35 de 39, 89,7% (IC 95%: 75-97).
En relación con la severidad, los eventos fueron
catalogados por los pacientes como leves en 9
ocasiones y moderados en 5 ocasiones. En relación con su
etiología, se atribuyeron a los medicamentos en 4
ocasiones, posible en 2 ocasiones, probable en 7 e improbable en
1. Al finalizar el tratamiento desaparecieron todos los efectos adversos,
excepto en un paciente que refería dolor abdominal leve.
Discusión
En el presente estudio, se encontró que la
combinación de pantoprazol con amoxicilina y claritromicina erradicó H.pylori
en
un 87,5% (IC 95%: 73-95%) de los pacientes que ingresaron al estudio (intención
de tratar) y en un 89,7% (IC 95%: 75-97) de los pacientes que terminaron el tratamiento.
La tasa de erradicación lograda está entre el 85 y el
90%, que son las cifras que los expertos consideran exitosas en el tratamiento de esta infección (22, 23)y es
comparable a la obtenida con la misma combinación durante sólo una o dos semanas
(24). Por lo tanto, parece probable que una semana de tratamiento sea el mejor
esquema ya que disminuye los costos.
Sin embargo, para llegar a esta conclusión sería necesario realizar un estudio comparativo en esta población,
utilizando tres grupos de tratamiento durante
7, 10 y 14 días. Al igual que en estudios
previos, en la presente investigación también se encontró que las úlceras
duodenales cicatrizaron con el tratamiento de erradicación (25-27).
Todos los pacientes tratados mejoraron de manera significativa los síntomas de dispepsia no
ulcerosa aunque el diseño para demostrar mejoría en esta entidad requiere un estudio doble ciego controlado
con placebo, así como seguimiento a largo plazo, para poder evaluar la mejoría inicial y sostenida de
los síntomas (28). No hubo efectos colaterales
asociados con el pantoprazol. Aunque las terapias combinadas de un inhibidor de bomba de protones con dos
antibióticos se considera la primera opción para
erradicar H.pylori (6-8), no
se sabe por qué esta combinación tiene excelente eficacia. In
vitro, los diferentes IBPs tienen actividad antimicrobiana contra
H.Pylori, probablemente como resultado de su capacidad para inhibir la ureasa (17, 29), aunque, in
vivo, solamente lo suprimen sin erradicarlo
(29, 30). Se ignora si esta última acción es sinergística o aditiva a los otros dos
antibióticos. Sin embargo, se sabe que la
concentración inhibitoria mínima de claritromicina y de amoxicilina se aumentan al disminuir el pH,
in
vitro (31). Además, se ha demostrado que la inhibición de la
producción de ácido en el estómago disminuye el MIC 90 de
amoxicilina, posiblemente porque mejora su estabilidad y aumenta su concentración al
reducirse el volumen gástrico (32). La combinación de un
inhibidor de bomba de protones con claritromicina prolonga la vida media de ambas sustancias y produce
más altas concentraciones de claritromicina,
tanto en la mucosa antral como en el moco gástrico
(33), lo que probablemente se relaciona con secreción activa, (32). Los efectos antimicrobianos de ambas drogas
son aditivos a un pH entre 5,5 y 7,2, que puede lograrse con un IBPs administrado dos veces al día
(34). Por otro lado, al aumentar el pH,
los IBPs disminuyen la viscosidad del jugo gástrico y pueden facilitar la liberación y el contacto de los antibióticos con H.pylori (35).
Si bien la combinación de amoxicilina y claritromicina con los diferentes
IBPs, ha demostrado eficacia similar en la erradicación de
H.pylori (16, 17), la biodisponibilidad del pantoprazol no se modifica
independientemente de su administración antes o después de las comidas
(30) y ésta puede ser una ventaja para el cumplimiento por parte del
paciente, al poder tomar los tres medicamentos después del desayuno y después de la cena.
Concluimos que el tratamiento de diez días, con pantoprazol combinado con amoxicilina y
claritromicina, es seguro y eficaz para la erradicación de H.
pylori .
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