REVISTA DE ENFERMERÍA 

CARTA DE UN CIRUJANO A LAS ENFERMERAS QUIRÚRGICAS

Naturaleza y perspectivas de la enfermería quirúrgica

Explicando, como justificación, mi supuesto reconocimiento como hombre que ha dedicado su vida al ejercicio y la docencia de la cirugía, combinado con mi calidad de ferviente feminista, alguien en una ocasión me preguntó cuáles eran las profesiones en que la mujer puede expresar al máximo lo mejor de sus cualidades femeninas. Sin dudarlo mucho le respondí que la profesión de bailarina, como expresión de estética y de armonía, y la de enfermera como de abnegación y altruismo humanitarios, responsabilidad y superación espiritual. Pero en su trabajo la enfermera combina en forma excelsa la estética y la armonía, que son esencia de su labor. Por consiguiente, viene a ser la enfermería la profesión que mejor conjuga, para un sin par beneficio social, las condiciones superiores de la mujer y es, por consiguiente, la má-xima expresión de la feminidad.

Partiendo de esta convicción, y siempre preocupado por el papel preponderante que juega la enfermería en el cuidado de la salud, papel que día a día se hace más trascendente, pretendo plantear mis puntos de vista personales sobre la significación de la en-fermería en la atención quirúrgica y sobre el futuro de esta noble carrera.

Estado de la enfermería como profesión. El desarrollo de la enfermería como profesión, tal como ocurrió con el de la cirugía, ha sido arduo y pasó por etapas durante las cuales fue considerada como oficio de segunda clase. Hoy, cuando ya la cirugía ha llegado a su apogeo como parte muy importante del "triunfo de la biomedicina" y la enfermería comanda el respeto y la admiración universales, todavía ésta no ha culminado su reconocimiento como una de los profesiones de la salud más importantes en el mundo moderno, por lo cual las condiciones materiales de trabajo de la enfermera continúan siendo enormemente inadecuadas.

  

Lo anterior ha hecho que muchas enfermeras adquieran una actitud pesimista y aun nihilista acerca de su de-sempeño profesional y, especialmente de su progreso económico, lo cual se traduce en un significativo éxodo profesional. Aunque evidentemente comprensible, éste se hace coincidente con el momento en el cual la enfermería ya exhibe vastos y promisorios panoramas de desarrollo.

Naturaleza de la atención quirúrgica. La atención de enfermería en los servicios quirúrgicos se fundamenta en el reconocimiento de que la cirugía es la disciplina médica que combina lo más complejo de sus aspectos científicos con un profundo sentido humanitario y lo más refinado de su arte, porque la atención quirúrgica se presta con "la mente, con el corazón y con las manos".

La atención del paciente quirúrgico se inicia en el momento de su admisión a uno de los servicios del departamento de cirugía (consulta externa, urgencias, cirugía ambulatoria, hospitalización, cuidado intensivo) y se continúa durante las fases pre, intra y postoperatorias en forma integral. Su propósito es brindar una totalidad asistencial destinada a dar el mejor nivel de cuidado, no menos que excelente, en cuanto a su calidad técnica, humana y ética.

Lo anterior implica una total dedicación profesional a la aplicación de só-lidos y actualizados conocimientos científicos en un régimen de rigurosa disciplina, todo ello enmarcado por inflexible responsabilidad, depuradas relaciones humanas, impecable presentación personal y el más profundo sentido humanitario.

La atención quirúrgica tiene como ob-jeto primordial la seguridad del paciente y la salvaguardia de su dignidad humana; se ejecuta mediante la utilización de las más sofisticadas y complejas tecnologías de que dispone la moderna biomedicina. Su buena uti-lización implica una actitud claramente más intelectual que artesanal, o sea el ejercicio de una profesión y no de un oficio, mediante el rigurosamente orquestado trabajo de un equipo multidisciplinario e interprofesional, en el cual la enfermera juega papel fundamental.

En el equipo humano dedicado a la atención quirúrgica la enfermera ocupa un lugar de igual importancia a la del cirujano, con funciones que son interdependientes y complementarias.

La atención de enfermería quirúrgica está a cargo de enfermeras profesionales, o sea de formación universitaria, con creciente exigencia de estudios de especialización, quienes tienen bajo su cargo o supervisión, inmediatos o delegados, a toda una di-versidad de personal profesional, técnico y administrativo que posee importantes funciones de manejo directo o indirecto del paciente. La enfermera cumple una labor directiva, coordinadora y de ejemplo, y es ella quien realmente determina el nivel asistencial de un servicio quirúrgico.

Así mismo, porque la enfermera es quien realmente cuida en forma permanente y continua del paciente, y porque es ella quien mantiene el más íntimo contacto, se convierte en la persona que mejor transmite la imagen y el espíritu de un hospital. Se reconoce que en una institución hospitalaria de alto nivel son las acciones de enfermería las que más honda repercusión tienen, en última instancia, sobre la calidad de la atención médica, y las que mejor son percibidas por la comunidad, representada por el pa-ciente y sus allegados, o sea que su actuación es interpretada, más que la de ninguno otro de los participantes, como indicador por excelencia de calidad.

Es por ello que la enfermería debe ser reconocida en el hospital moderno como el elemento humano fundamental para el buen éxito de su operación. Y es por ello que la enfermería, tal vez más que ninguna otra profesión femenina, será cada vez más cotizada y habrá de ascender rápidamente en el escalafón de importancia en la sociedad, perfilándose como una de las de mayor desarrollo en el futuro próximo.

La admisión y preparación preoperatoria del paciente. Pocas funciones tienen tan hondo impacto sobre el paciente como el procedimiento de recepción y la manera de ejecutarlo: la actitud y el comportamiento de la enfermera para con quien ingresa al hospital para someterse a una intervención quirúrgica. La ansiedad natural del paciente despierta un cierto grado de rechazo y, en ocasiones, de franca hostilidad; pero sobre todo, de inseguridad y temor. Su primer contacto con el hospital es la enfermera que lo recibe. Se presupone una actitud afable y no apresurada que despierte empatía, pero además es imperativo que la enfermera se desempeñe en este momento crucial en que se inicia la relación paciente/hospital, con el más alto grado de profesionalismo, porque es ello lo que va a infundir la confianza y seguridad que tanta influencia van a tener en el éxito del tratamiento.

Lo anterior quiere decir que la enfermera debe estar enterada de la identidad del paciente y de su médico tratante, así como de la naturaleza del procedimiento a que va a ser sometido, la hora de la programación y el plan general de preparación preoperatoria; también debe estar en capacidad de explicar el reglamento y el funcionamiento general del hospital, las funciones de las personas que van a estar a cargo de su atención, los ser-vicios que se prestan. Todo lo anterior está encaminado a transmitir al paciente la seguridad que deriva de hallarse en un medio de alto nivel tecnológico y de disciplina profesional.

La preparación preoperatoria incluye el cumplimiento estricto y con máxima precisión de las órdenes preoperatorias, las cuales generalmente obedecen a protocolos y normas previamente estandarizadas. Cualquier desviación o exclusión debe hacer indagar a la enfermera la razón correspondiente, a fin de asegurarse de que no se ha producido una omisión y menos un error; la consulta con el residente, con el médico hospitalario o con el médico tratante es siempre bienvenida.

La enfermera quirúrgica es una profesional que tiene la obligación de ejercer su criterio para el análisis de las órdenes y para plantear las observaciones que ella considere convenientes. La visita preoperatoria a cargo del anestesiólogo es un prerrequisito en todo servicio quirúrgico. La participación de la enfermera quirúrgica en esta visita le permitir enterarse de otros aspectos de enorme trascendencia en la preparación preoperatoria, lo cual le facilita su propio plan de manejo.

 

La enfermera de salas de cirugía. Con justicia se afirma que las dos actividades del género humano que emplean las más complejas y sofisticadas tecnologías son la navegación aeroespacial y la cirugía. En el quirófano se congregan máquinas e instrumentos de alta precisión, gracias a los cuales se puede intervenir sobre la totalidad de las funciones orgánicas para ejecutar operaciones que hasta hace poco pertenecían al campo de la ciencia ficción. Sólo el acendrado profesionalismo, la disciplina estricta, una indeclinable dedicación de servicio y la más rigurosa observación a las normas y reglamentos garantizan la seguridad del paciente y el éxito del procedimiento. Tal como en la navegación aeroespacial, en la cirugía no hay campo para errores por ignorancia o descuido. La idoneidad y la responsabilidad son elementos sine qua non en el quirófano.

La presencia de la enfermera en las salas de cirugía como elemento imprescindible del equipo profesional comenzó con el nacimiento de la cirugía moderna, a finales del siglo XIX. Baste recordar los ilustres nombres de William Halsted y de Carolyn Hamp-ton del Johns Hopkins.

La presencia de la enfermera da el to-que profesional que garantiza la debida recepción del paciente a su llegada del servicio de hospitalización a través de la información clínica que le transmite la enfermera que tuvo a su cargo la preparación preoperatoria, la interpretación de la evolución clínica en el curso de la operación, la precisa administración y el meticuloso registro de los líquidos y drogas, el manejo de los especímenes y, muy especialmente, la supervisión más rigurosa de la asepsia y la antisepsia.

La labor de la enfermera quirúrgica no se limita a los oficios rutinarios que eje-cuta en las salas de cirugía. Su desempeño sólo puede ser verdaderamente efectivo desde el punto de vista profesional si ella mantiene una continuada inquietud intelectual que debe satisfacer, con un alto nivel de satisfacción propia, mediante lecturas, estudio, investigación y participación activa en las actividades científicas del hospital. De lo contrario sobreviene la rutinización y el creciente debilitamiento de los intereses de la mente. Así como el ingeniero y el técnico aeroespaciales saben que de sus acciones dependen la seguridad y el éxito de la misión, así la enfermera sabe que su desempeño profesional y su estricta disciplina son también la llave de la seguridad y el éxito de la operación.Cinco funciones principales cumple en la actualidad la enfermera en las salas de cirugía:

jefatura y supervisión de los quirófanos;

instrumentación quirúrgica, con especialización en las disciplinas principales: cirugía general, cirugía cardiotorácica, cirugía vascular, neurocirugía, ortopedia, urología, oftalmología y otorrinolaringología;

enfermera circulante, labor que representa una verdadera dirección de orquesta durante la intervención quirúrgica;

enfermera de anestesiología, un campo relativamente novedoso que se refiere a la colaboración con la labor del anestesiólogo mediante el desempeño de funciones específicas;

gerencia de las salas de cirugía.La enfermera en los servicios quirúrgicos.

La enfermera quirúrgica tiene también responsabilidades de gran importancia y significación en las otras dependencias y servicios que componen el departamento de cirugía, tales como:

Sala de recuperación postoperatoria postoperatoria

• Esterilización central

• Epidemiología qurúrgica (control y vigilancia de la infección quirúrgica)

• Servicio de urgencias

• Unidad de trauma

• Unidad de cuidado intensivo

• Servicio de soporte metabólico y nutricional

• Servicios de hospitalización

• Servicio de cirugía ambulatoria

• Servicio de cuidado de enterostomías

• Servicio de cirugía endoscópica

 

• Servicio de trasplante de órganos

• Consulta externa

• Laboratorios quirúrgicos especiales

• Laboratorio de cirugía experimental.

El panorama de la enfermería quirúrgica. Otras y novedosas áreas de trabajo general y especializado se abren en la medida que se aplican las nuevas tecnologías que modernizan y modifican la atención quirúrgica. La enfermera debe ir a la par con la implantación de estas tecnologías y realizar los estudios y programas de capacitación que le aseguren la correspondiente idoneidad.

Lejos quedaron los tiempos en que la enfermera dedicaba la totalidad de su tiempo a las artes de la enfermería re-ducidas a proveer confort al paciente, a la no discutible ejecución de las órdenes del médico y a la administración del servicio de hospitalización. Algunas de estas funciones las sigue cumpliendo y otras las delega en personal bajo su dirección; pero ahora confronta muchas nuevas y variadas responsabilidades. Hoy la enfermera quirúrgica es una profesional de elevada y versátil idoneidad, capaz de in-terpretar y utilizar los métodos de medición bioquímica y biológica, de intervenir activamente en la realización de los procedimientos quirúrgicos y en el manejo del paciente en estado crítico, de asumir funciones de definida responsabilidad en los servicios y unidades especializados, de compartir hombro a hombro con el médico y con el resto del equipo profesional toda la fascinante complejidad de la moderna tecnología y de dirigir y supervisar al personal técnico que cumple funciones complementarias.

La enfermera es el eje insustituible al-rededor del cual gira la totalidad de la atención médica de un hospital y su actividad es el factor determinante mayor de la calidad de esa atención.

El rápido desarrollo tecnológico de los modernos servicios de salud y el deslumbrante porvenir que se vislumbra para el futuro inmediato, hacen prever que la enfermera será crecientemente necesaria como el recurso humano más valioso de un hospital.

Así lo reconoce la comunidad y así lo ven los administradores hospitalarios, lo cual pronto se refleja en mejores y más halagadoras condiciones de trabajo, en la ocupación de un ascendente status profesional y en una más amplia capacidad de servicio y de satisfacción personal.

Ante esta realidad y ante esta halagadora perspectiva la enfermera de la actualidad debe dejar a un lado los sentimientos nihilistas en favor de una decidida actitud de optimista enfrentamiento, mediante capacitación y elevado desempeño profesional, al desafío que representan las amplias perspectivas que se abren a su maravillosa profesión. Bogota, marzo 14 de 1989.

PREMIO DE INVESTIGACIÓN ENFERMERÍA CLÍNICA

2, 3 Y 4 DE SEPTIEMBRE DE 2004
DEPARTAMENTO DE ENFERMERÍA
CONVOCATORIA

Objetivo de la convocatoria: Optimizar el desempeño del profesional de enfermería incentivando la investigación como herramienta fundamental de crecimiento y mejoramiento continuo de la calidad de atención.

1. Bases para el envío de trabajos de investigación científica en el área clínica. Los trabajos deberán ser originales, no pueden haber sido publicados total o parcialmente en ningún medio escrito.

2. La fecha límite de entrega: Viernes 16 de julio de 2004

3. El comité científico se reservará el derecho de seleccionar el trabajo para ser presentado en forma oral o en póster.

El jurado podrá solicitar el trabajo completo. Si la presentación se realiza en forma oral dispondrá de 10 minutos de presentación y 5 minutos para preguntas y comentarios. El póster se presentará durante los tres días del evento.

Las medidas del póster: 1 metro de alto por 1,20 m de ancho.

4. Especificaciones del resumen:

Tipo de letra: Times New Roman, tamaño 10, 280 palabras o 1800 caracteres, espacio sencillo, márgenes de 3 x 3 cm. La extensión del resumen no debe exceder una hoja.

TÍtulo escrito en letras mayúsculas

Nombre de los autores (iniciando con los apellidos e iniciales de los nombres)

El nombre subrayado de la persona que presentará el trabajo.

Nombre de la institución donde se realizó el trabajo. Autorización del comité de investigación si lo hubiese.

El resumen debe incluir objetivos, tipo de estudio, número de casos, metodología, forma de análisis, resultados y conclusiones. No se aceptan resultados parciales.

No incluir gráficos, fotografías y abreviaturas.

Número de teléfono, fax y correo electrónico del autor principal.

El trabajo ganador recibirá la suma de $1.200.000 y la publicación en la revista Actualizaciones en Enfermería.

El resumen debe ser enviado en medio magnético o CD, con su respectiva impresión, al Departamento de Enfermería de la Fundación Santa Fe de Bogotá (Calle 119 No. 9-02, piso cuarto).

 

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