REVISTA DE ENFERMERÍA 

 

Probablemente el más impactante de todos los representantes italianos fue Michelangelo Merisi (1571 – 1610) conocido como el Caravaggio por su villa de nacimiento. Es uno de los artistas más innovadores por el manejo de la figura humana que pasa a ser más humano, más real y menos idealizado; define mejor cada momento, cada sentimiento, cada expresión naturalmente humana. En su obra se des tacan los contrastes de luces y desarrolla una técnica conocida como el tenebrismo, en la que se destaca cada personaje por los contrastes de luces y sombras, creando una luz particular para cada uno de ellos como en su obra Santo Tomás. Dos de sus obras contrastantes fueron los bacos (dios del vino), uno de ellos saludable y el otro enfermo. También se le atribuye a Caravaggio el impulso a la naturaleza muerta como género, por la exquisita representación de estos temas como en su obra cesta con frutas de 1596.


Santo Tomás - Caravaggio


Baco - Caravaggio


Baco enfermo - Caravaggio

Otro representante italiano destacado será Orazio Gentileschi (1563 – 1639), quien fue discípulo de Caravaggio y a quien se le acredita gran capacidad para representar las enseñanzas de Caravaggio. Vale la pena destacar a su hija Artemisia (1593 – 1652) quien logra posicionarse como artista gracias a su condición de hija de pintor, ya que en esta época las mujeres no tenían reconocimiento en labores artísticas, a menos que contaran con un padre pintor. Veamos uno de sus autorretratos más conocidos.


Muchacha tocando el laúd - Orazio Gentileschi


La lechera - Jan Vermeer


Lección de anatomía - Rembrandt

No dejemos de mencionar grandes talentos italianos como Guido Reni (1575 – 1642), Salvator Rosa (1615 – 1673), Domenico Zampieri conocido como El Domenichino (1581 – 1641), Luca Giordano (1634 – 1705), Giovanni Lanfranco (1582 – 1647), Francesco Giovanni Barbieri llamado Guerchino (1591 – 1666).

 

Los artistas de los países bajos son probablemente los más conocidos mundialmente y no sin razón, debido a la maravillosa calidad de sus obras como podemos apreciarlo en artistas como Jan Brueghel el viejo (1568 – 1625), Peter Paul Rubens (1577 – 1640), Rembrandt Harmensz van Rijn (1606 – 1669), Frans Hals (1581 – 1666), Salo- món van Ruysdael (1600 – 1670), Judith Leyster (1609 – 1660), Jan Ver- meer (1632 – 1675), entre otros.

Jan Vermeer es uno de los más sensibles en la representación de los efectos de la luz y la captación del ambiente como podemos ver en varias de sus pinturas de género como la lechera. Mencionemos a Judith Leyster que como mujer se le debe atribuir un gran mérito para destacarse en un trabajo limitado a los hombres, en esta época y quien con obras como la proposición muestra su gran destreza artística en el manejo de la característica Caravaggista fundamental: el tenebrismo.

Para el siglo XVII después de la di- visión de los países bajos se ve muy favorecido el auge de la pintura y es considerada como "La Edad de Oro". En términos muy generales los artistas más representativos serán Rubens para el sur, católico y Rembrandt para el norte, protestante y cada uno se destaca por un estilo característico y sobresaliente.

Rembrandt Harmensz van Rijn pinta un ciclo de cuadros de la pasión para el príncipe Federico de Orange y muestra gran interés por el trabajo de luces y sombras, para definir las dimensiones, los movimientos, destacar los personajes y realzar sus emociones naturales. Rembrandt cuenta con un manejo de la luz único, creando luz propia para cada personaje. Nos ofrece la lección de anatomía. Aún en la actualidad los componentes de las pinturas de Rembrandt se encuentran en estudio, pues se trata de una calidad espesa, firme, con posibilidad de gran cantidad de matices y no se conoce qué otros elementos podría contener, además de los pigmentos y el óleo.

En Peter Paul Rubens lo primordial serán las obras monumentales con expresión dramatizada. Trabajó por encargo para el rey español los cuadros mitológicos para la Torre de la Parada cerca de Madrid. A diferencia de muchos de sus colegas, Rubens no tuvo la oportunidad de acercarse a Italia y tampoco podía adquirir cono- cimientos por los libros, pues sólo hablaba el holandés. Mediante su trabajo constante se dieron sus progresos mundialmente reconocidos.

En los países bajos se desarrollan con gran interés cada uno de los temas en la pintura: los paisajes, los bodegones, situaciones o momentos de la vida cotidiana y retratos. El género de mayor importancia para los flamencos, era el cuadro de historia seguido de la temática bíblica. En los holandeses vemos un mayor interés por lo presente, lo humano. Es así como el retrato, ya convertido en género autónomo desde el siglo XV, pasa a des- empeñar un papel social. Un tema más característico y de gran auge en la pintura holandesa, son los objetos: la naturaleza muerta, que incluyen con dedicación en prácticamente todas sus obras. Cada objeto adquiere una dignidad propia y se comercializan las obras según el interés por los objetos representados. El término de la "pintura de género" se refiere a la representación de los temas cotidianos sociales. Estos numerosos temas de interés llevan a la especialización de los artistas en géneros específicos.


Autorretrato - Artemisa Gentileschi

Se crea el mercado del cuadro, en el que cada pieza tiene un valor como capital, como medio de pago o como fianza; pues este mercado va dirigido a la gente común, lo que antes había sido privilegio de la nobleza, el clérigo o la burguesía. Se llevan al público mediante las exposiciones de venta y fue tal el éxito de estos mercados, que fue necesario estandarizar los formatos, los precios y hasta los marcos de los cuadros. Esto dará lugar a exposiciones permanentes, que comienzan en 1640.

Mientras que para el renacimiento vemos una reivindicación del artista como tal, la masificacion del arte en el barroco, tuvo graves consecuencias para los artistas como era de esperarse. Pasa a ser considerado como un oficio artesanal y ante la imposibilidad de vivir del arte, será una actividad muy secundaria como podemos apreciarlo en la vida de casi todos los pintores.

En Francia, la opulencia monárquica le da un gran impulso al arte barroco, movimiento que encuentra un medio favorable y que se inspira en las diferentes expresiones de la pintura de género. Por una parte hay una clara influencia del arte italiano, del Caravaggismo con sus nuevos efectos lumínicos, su nueva corriente: el tenebrismo y por otra parte el arte flamenco. El representante más radical será Nicolas Poussin (1593 – 1665) quien viaja a Roma donde conoce todas las inclinaciones del arte italiano, pero también allí abandona los temas religiosos y se dedica al trabajo detallado de los temas mitológicos por el contacto que tuvo con las culturas griega y romana, a través de la biblioteca de su protector Cassiano del Pozzo. Trabaja en detalle la composición, el color, pero sobre todo el dibujo.

Simon Vouet (1590 – 1649) también formado en Italia, obtiene un gran éxito en París por sus grandes composiciones y su estilo con remanente clásico y algo del manierismo. Sin embargo, su popularidad es sobrepasada por Poussin en la época. El género del paisaje es representado maravillosamente por Claude Lorrain (1600 – 1682), con gran sensibilidad y destreza. Otros artistas destacados en Francia serán: Georges de La Tour (1593 - 1652), Louis le Nain (1593 – 1648), Quentin Varin (1570 – 1634), Lubin Baugin (1610 – 1663), Valentin de Boulogne (1594 – 1632), Pierre Mignard (1612 – 1695), Charles Le Brun (1619 – 1690), entre otros.

Para los representantes del barroco español, la temática más trabajada será la pintura religiosa, el bodegón y el retrato. Vemos una gran influencia del Concilio de Trento especial- mente en una época en la que coincide con la proliferación de las órdenes religiosas, en particular jesuitas y carmelitas. Para los españoles no existe el modelo femenino a diferencia del resto de Europa y no se representan desnudos. Los artistas más destacados serán José de Ribera (1591 – 1642), Francisco de Zurbaran (1598 – 1664), Diego Velásquez (1599 – 1660). Veamos una obra muy característica de este grupo: San Fran- cisco en éxtasis de Zurbaran.

Diego Velásquez sobresale en el grupo por su recorrido a través de varias etapas de desarrollo artístico, en las que trabajó diferentes temáticas, profundizando la corriente Caravaggista del tenebrismo, pero también explorando géneros como el retrato y en particular el retrato colectivo de las cortes españolas.

La guerra de los treinta años es el factor que más afectó el desarrollo del arte barroco en Alemania. Aunque se vieron algunos representantes como Adam Elsheimer (1578 – 1610), Johann Liss (1595 – 1629), Johann Heinrich Schonfeld (1609 – 1682); no tuvieron la posibilidad de crear un centro alemán que permitiera la difusión del Mónica Duarte Romero San Francisco en éxtasis – Francisco de Zurbaran. estilo, sólo hasta una época tardía con respecto al resto de Europa. Así mismo, en Inglaterra tampoco se da un barroco reconocido. Los representantes ingleses serán Peter Lely (1618 – 1680), Nicolas Hilliard (1547 – 1619).


San francisco en éxtasis - Francisco de Zubaran.

El objetivo de este artículo es tan sólo recorrer una idea global sobre el arte barroco que fue un interesan- te estilo representado en forma ex- tensa a través de toda Europa. Estoy segura de no poder profundizar sobre los artistas o sus corrientes y de haber olvidado mencionar muchos pintores importantes, pero afortunadamente la literatura nos ofrece un gran despliegue sobre el tema.

        BIBLIOGRAFÍA

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