REVISTA DE ENFERMERÍA
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MEMORIAS DEL I CONGRESO DE PROFESIONALES DE ENFERMERÍA CLÍNICA Y VIII SIMPOSIO: ACTUALIZACIONES EN ENFERMERÍA |
LA HERENCIA DEL SIGLO XX, UN DESAFÍO
PARA LA ENFERMERÍA
DEL SIGLO XXI*
Myriam Parra Vargas**
*Intervención en el panel El futuro de la enfermería en Colombia.
** Profesora Asociada de la Facultad de Enfermería, Universidad Nacional de
Colombia.
Agradezco la oportunidad de plantear algunas inquietudes que podrían servir de motivación para emprender una serie de acciones de cooperación entre la academia, las instituciones que prestan servicios de salud y las organizaciones de enfermería, encaminadas a enfrentar las dificultades y problemas propios de la profesión en el presente siglo.
La presentación tiene tres partes bien definidas: la primera se refiere a la síntesis de la salud en Colombia a fines del siglo XX, mirada desde la perspectiva de una “herencia muy negativa” para el bienestar de nuestra población y para el desarrollo de la profesión de enfermería. La segunda parte tiene que ver con los desarrollos alcanzados por enfermería en el siglo XX, resaltando sus fortalezas y debilidades, para enfrentar los desafíos en el siglo XXI y finalmente algunas consideraciones para enfrentar los retos.
SÍNTESIS
DE LA SALUD
A FINALES DEL SIGLO XX
En Colombia se repite la tendencia latinoamericana en la situación de salud, al observarse la persistencia y el aumento de grandes inequidades por región, por edad, por género y por ingresos.(1) Se observa con mucha preocupación la reaparición de enfermedades que en décadas anteriores se re-portaban como altamente controladas tales como: el dengue hemorrágico, la malaria, lepra, tuberculosis y sífilis congénita, a pesar de contar con más recursos que antes para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
La desnutrición, indicador clave en el aumento de la pobreza y miseria en el país, las tasas de vacunación de los niños menores de 5 años han disminuido significativamente a partir de 1997 y cada vez se descuida más la detección y el control de enfermedades tan graves como la tuberculosis, las enfermedades de transmisión sexual y el Sida. Hay reemergencia de enfermedades transmisibles y prevenibles: el cólera, la diarrea aguda, la enteritis aguda y las infecciones respiratorias.
La violencia aparece como el mayor problema de salud pública, generando un deterioro significativo de la salud mental de nuestra población. El mayor problema de salud mental es la ansiedad, asociada con las precarias condiciones socioeconómicas y de violencia que atraviesa la sociedad, este problema deriva situaciones de alto y moderado riesgo como el desempleo, el cual supone una serie de agresiones y privación de recursos, modificación en las relaciones sociales, situación de in-seguridad permanente y pérdida de autoestima,(2) lo cual genera sentimientos de angustia y variados comportamientos que conducen a la lucha social: desplazamiento y agresividad especialmente.
Por otro lado, la situación de pobreza relacionada con factores como baja autoestima, falta de metas alcanzables y las altas limitaciones educativas e intelectuales, identificadas en personas residentes en el área urbana, trabajadores explotados, mujeres y niños sin educación, niños y adultos de la calle, ancianos marginados, adolescentes sin educación y sin empleo, y víctimas del desplazamiento forzoso.
Los jóvenes de nuestro país se ven afectados por la violencia, el desempleo y el empleo precario, asociado con el bajo nivel educativo condición que prima en este grupo, muerte temprana por homicidio, se observa alto consumo de alcohol, tabaco y drogas ilícitas, hay pocas oportunidades educativas y abandono de estudios por presión socioeconómica y fecundidad temprana; del conjunto de jóvenes del país, las más afectadas son las mujeres y los pobres; hay una mezcla de violencia, pobreza y desigualdad de oportunidades.
Las mujeres de Colombia viven más, pero con menor calidad de vida y mayor discriminación, hay un alto desempleo, menores salarios que el hombre así realicen igual trabajo, sufren por desplazamiento forzado, ha aumentado la tasa de fecundidad en adolescentes y jóvenes, sigue en aumento la mortalidad materna y hay alto empleo en el sector de servicios, pero con una muy baja remuneración.(3)
Además, el deterioro de las estructuras sociales, tales como la deslegitimación institucional, la inequidad distributiva, la ausencia de una efectiva infraestructura de los servicios de salud acordes con las demandas, la falta de oportunidades, el deterioro paulatino del me-dio ambiente y el flujo de personas que acuden a los grandes centros urbanos en calidad de desplazados por la violencia y que no poseen los soportes requeridos para enfrentar la situación, son componentes de la situación que viven los colombianos al comenzar este siglo.
Si hablamos de las políticas de salud actuales, para enfrentar estos problemas, observamos que no hay claridad en los planteamientos, la reciente reforma del sector salud, ha puesto en evidencia el aumento de los costos y un modelo de intervención estatal que no es acorde con las necesidades reales, prima la intermediación en las entidades, hay tendencia a la uniformidad entre otras, es decir “
se pretende tener una máxima producción al menor costo posible”; aplicar la lógica de la oferta y la demanda en salud, es un error, hoy lo vivimos y lo interpretamos como un modelo sin capacidad resolutiva.