REVISTA DE ENFERMERÍA 

TEMAS LIBRES

 

PATRIMONIO GENÉTICO Y DERECHOS HUMANOS COLECTIVOS*

Ascensión Cambrón**

 

* Adaptado de: F. J. Ansuátegui (Edt.). Una discusión sobre
Derechos Humanos Colectivos. Instituto de Derechos Humanos "Bartolomé de las Casas".
Universidad Carlos III de Madrid, 2002. Con autorización de la Autora.
** Abogada. Profesora titular docente de la Universidad de la Coruña - España.
ascain@udc.es

OBJETO DE LA INVESTIGACIÓN

Cualquier tratamiento de los derechos humanos colectivos tiene que tener en cuenta su dimensión discursiva que pasa por considerar cuestiones lingüísticas, epistemológicas y teóricas; pero si se aspira a superar el mero ejercicio académico, entonces el tratamiento ha de contemplar, más o menos mediatamente, la dimensión histórica y social concreta en la que se han de vindicar dichos derechos colectivos; esto es, también la dimensión política de los mismos. Esta meta-perspectiva me parece fundamental para tratar el tema de los "derechos" si quien hace iusfilosofía se compromete con el discurso que realiza. Es decir, el discurso sobre los derechos humanos demanda del filósofo del Derecho no sólo las exigencias necesarias para hacer un discurso teórico consistente, también compromiso para que su teoría sea aplicable, superando el discurso equívoco del "iusnaturalismo de la eficacia".(1) Y para que no se me malinterprete -no estoy insinuando que el iusfilósofo deba coger el kalasnikof- sólo quiero decir que su contribución debe ir de la fundamentación de esos "derechos" a la identificación de las garantías jurídicas necesarias para su protección, si es que éstas son posibles.

Así caracterizada la empresa -de y por los "derechos"- esta reflexión manifiesta de inmediato un objetivo irrenunciable y difícil; lo primero, porque consideramos que hoy, en un mundo globalizado, más que nunca hay intereses colectivos en juego que, si no se explicitan y defienden, supondrá un paso más en la desvirtualización de los derechos individuales; o lo que es lo mismo: se desnaturalizará enteramente el sentido de la "dignidad humana". Y es difícil, desde mi modesta opinión, porque fundamentar y vindicar esta acepción de los derechos presupone sostener algún tipo de idealidad, materialmente posible, para el colectivo humano; ésta ha de superar en algún sentido la dicotomía existente entre "individualismo" y "comunitarismo". Sólo desde una determinada y presupuesta idealidad, que beneficie a todos, se podrá justificar la limitación en el ejercicio de un concreto derecho individual. Esta teoría de los derechos colectivos tendrá que ser aplicable a casos semejantes, indistintamente su contenido haga referencia al reconocimiento de los grupos sociales que reclaman soberanía para sus pueblos, a los derechos humanos de los emigrantes, a los derechos de género, del derecho al patrimonio genético común al género humano u otros.

 

1. La aplicación biomédica de los conocimientos obtenidos por la Genética

Desde que J. Watson y F. Crick descubrieron la estructura del ADN (1953) la biología celular y la genética molecular, hasta el presente, con la conclusión del Proyecto Genoma Humano, podemos afirmar que se ha producido una revolución en el campo de la investigación científica. El conjunto de conocimientos fundamentales conseguido no ha tardado en hacerse ciencia aplicada que, en forma de biotecnologías, ha transformado la agricultura, la ganadería y la medicina; la aplicación de esas técnicas a estas materias ha buscado obtener mayores beneficios a partir de la creación de nuevos organismos vivos con interés comercial: para la descontaminación -con las bacterias "comedoras" de petróleo-, mediante la creación de organismos transgénicos: bacterias y mamíferos (cerdos) para la obtención de proteínas humanas de interés farmacéutico -como la insulina, la hormona del crecimiento, o determinados factores de coagulación sanguínea-, diagnóstico prenatal de enfermedades hereditarias, fecundación in vitro (FIV), terapia genética y clonación; estas técnicas se emplean también para la identificación de lo que se llama "huella genética" de uso forense y judicial.

Si estas aplicaciones de la genética nos permiten visualizar el profundo proceso de transformación que ha experimentado la biociencia y sus aplicaciones al cuerpo humano en general, no son menores las transformaciones que esas aplicaciones han provocado en la sociedad; cambios quizás menos perceptibles pero, no por ello menos problemáticas como prueban, a lo largo de los últimos veinte años, las constantes discusiones bioéticas, la aprobación de leyes-medida para regular las nuevas intervenciones sobre el cuerpo y sus productos y los problemas morales, jurídicos y políticos que todavía están pendientes de resolver.

Aquí nos vamos a ocupar de la especial incidencia que la biotecnología molecular tiene en biomedicina, indistintamente se trate de diagnosticar, prevenir o curar determinadas patologías humanas o se utilicen los nuevos recursos para la identificación de los individuos en procesos civiles -identificación de la paternidad o en DNI- o en procesos penales -la identificación de delincuentes.

1.1. Procreación humana asistida

La primera puerta de entrada para una manipulación del material genético humano se ha impuesto de la mano de las técnicas de procreación asistida y más específicamente a través de lo que se conoce como fecundación in vitro. Esta forma de reproducirse, en lo fundamental consiste en la unión de óvulos y semen fuera del aparato reproductor femenino. Los embriones resultantes se cultivan durante varios días para después ser trasplantados al útero de la mujer sometida a tratamiento o a otra cualesquiera capaz de gestar, dándose lugar así a lo que se conoce como un embarazo. Desde que en 1978 naciera mediante este procedimiento Louise Brawn, la primera "bebé probeta", puede decirse que la perfección técnica de este proceso de reproducción ha ido en aumento, aunque los problemas sociales derivados de la misma no han desaparecido. Indistintamente de la valoración moral que pueda hacerse del procedimiento mismo, en la actualidad es indiscutible que dichas técnicas reciben impropiamente el calificativo de "sanitarias" en tanto no tienen por objeto sanar una patología, son altamente agresivas para el organismo de las mujeres sometidas a ella(3) , permiten dar cobertura a fines eugenésicos e investigadores, en este sentido resulta ejemplificador la presión que actualmente realizan las corporaciones científicas para que se les autorice a investigar con los embriones crioconservados, sobrantes de la aplicación de la FIV, sin ser ajenas a intereses corporativos y económicos. El ejemplo más reciente que ilustra lo anterior consiste en la interpretación que se le puede dar a la autorización en los EE.UU. (septiembre de 2001) para que se pueda recurrir a la FIV para seleccionar el sexo del futuro infante a gestar.

 

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