REVISTA DE ENFERMERÍA 

 

Es necesario, a todos los niveles de la educación, que estos tres elementos se combinen según las proporciones requeridas. El elemento humanista es el carácter, el ideal de vida y los valores humanos. Tiene por objeto armarnos, moralmente dar un contenido a nuestra existencia, inculcarnos el respeto del hombre y señalar la importancia de la cooperación de la sociedad humana. Para que el hombre sobreviva a la era nuclear será necesaria una síntesis creadora entre la ciencia y la transformación. La finalidad de una educación humanista debería ser la de mostrar la importancia de este problema.

Para definir el elemento estratégico se puede hablar de educación en el sentido más amplio, en oposición a la especialización en una disciplina estrecha y en la adquisición de competencia específicas. Aquí se hace hincapié en los principios fundamentales que constituyen el elemento esencial de la educación. Sobre la base de estos principios es donde puede especializarse posteriormente.

El elemento táctico está ligado a tres fines específicos y a la adquisición de competencias específicas. Tiene por fi-nalidad adaptar al individuo a su tarea actual o a la que le espera en un futuro próximo. El contenido táctico de la educación debe tener ligas estrechas con las necesidades actuales de la mano de obra o con las del porvenir inmediato. No se podría evidentemente hacer una distinción precisa entre esos tres elementos pero la tarea de los planeadores de la educación se facilitaría si los tuviera siempre en mente.

La diferencia esencial entre el mundo actual y el de la edad media o aún del último siglo es el papel predominante de la ciencia y de la tecnología que por doquier modifican casi todos los aspectos de la vida humana. Gracias a la profundización de esos conocimientos sobre el átomo, así como de los fenómenos biológicos que se sitúan al nivel molecular y del genoma, el hombre dispone de un poder sin precedente. Y para que la humanidad pueda progresar realmente es necesario un sentido de las responsabilidades y un espíritu de solidaridad más fuerte y más extenso que en ninguna otra época de su historia.

Reflexionar acerca de la misión social de la educación en general, dentro de la cual evidentemente está la enfermería es indagar en las necesidades sociales que cubre la enseñanza, para satisfacer lo que se denomina la función social. Las relaciones entre sociedad y educación, analizadas sobre todo en estos tiempos de cambios veloces y profundos abarcan múltiples aspectos: no sólo es referencia el sistema económico donde su acción está más extendida, también opera en el plano técnico difundiendo la ciencia y la tecnología, mantiene relaciones con la cultura; y sobre todo, se encauza hacia la justicia o la injusticia, la igualdad o la desigualdad.

El mundo que se visualiza en el futuro inmediato, exige a los educadores universitarios deshacerse de las rigideces y proponer flexibilidad, la innovación al cambio como método. El nuevo paradigma de la educación universitaria ha de reivindicar el concepto retroprogresivo, es decir, tiene que avanzar sin dejar de hacer pie en los valores que han determinado su éxito en el pasado. Articular un proyecto que no estorbe la eclosión de lo nuevo, pero que no haga tabla raza de los valores que han hecho a los profesionales libres, dignos y prósperos.

Para enfermería estos conceptos son de vital importancia, ya que la modernidad no implica dejar de lado el aspecto sustantivo que ha distinguido a la profesión a través del tiempo como es el cuidado humanizado con calidad, y calidez sino que a ello hay que agregar otros ingredientes al ser y al hacer de la disciplina en las que las funciones sociales de la educación tienen un lugar privilegiado.

Podemos acaso combinar el progreso de la ciencia y de la tecnología con un progreso de orden moral y espiritual. No podemos desconocer la ciencia, que representa el elemento fundamental de nuestra vida actual. Sin tolerancia, la compasión y la sabiduría, las riquezas materiales podrían muy bien no ser más que polvo y cenizas.

El futuro de la educación tendrá que enseñar en la versatilidad. Los procesos vitales y la rapidez con que cambian las circunstancias requieren personalidades plásticas y no simplemente la competencia técnica propia de la profesión. No se trasmitirán tan sólo contenidos cognitivos, sino actitudes tales como: habilidades para trabajar en grupo, capacidad para tomar decisiones y asumir riesgos y sentido de la responsabilidad. Es decir, deben asumirse los cuatros mandamientos básicos citados por Delors: dar a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser.

Otro punto por considerar es el aprendizaje de por vida, éste deberá ser una norma, porque por primera vez en la historia de la humanidad, la mayor parte de los conocimientos adquiridos por una persona al inicio de su vida profesional serán obsoletos al final de su carrera. En la nueva naturaleza del trabajo, la transición de conocimientos cobrará cada vez mayor importancia, trabajar será aprender, producir y transmitir conocimientos. Estudiantes y profesores en este contexto tendrán que definir sus papeles en el nuevo orden del acto educativo y precisar los valores sociales que se deben adquirir y aplicar en los diversos escenarios de la cotidianidad.

La educación sirve a unos fines individuales, además ésta ha sido tradicionalmente la orientación que ha predominado desde una concepción humanista. Pero existen muchas razones para pensar que la educación tiene también una finalidad social e incluso hay quien defiende que la educación sirve únicamente a finalidades sociales.

El individuo como ser humano es primero en el orden de derecho y de las prioridades; sin embargo, en el orden de los fenómenos de las realizaciones humanas y el despliegue cronológico es primero la sociedad.

Así cabe preguntarse ¿cómo ayuda la educación a conservar la sociedad que integra? o mejor ¿cuáles son las funciones sociales que se propone alcanzar el sistema educativo?.

 

Para definir las funciones sociales de la educación se debe fijar primero la sociedad que se tiene o mejor la sociedad que se quiere para el futuro pues como ya se está viendo hay signos que anuncian la progresiva aparición de una sociedad distinta a la actual.

Para Musgrave la educación debe cumplir cinco funciones sociales.

• Transmitir la cultura de la sociedad. Necesidad básicamente conservado-ra de comunicar los principales modelos de comportamiento social a través de la educación.

• La formación de innovadores. Alguien tiene que iniciar los cambios sociales necesarios para que una sociedad perdure en las circunstancias contemporáneas.

• Función política en un doble aspecto: uno, la necesidad de suministrar dirigentes políticos a todos los niveles de una sociedad democrática y otro, en el sentido de preservar los sistemas garantizados por la lealtad popular.

• Selección social. Otorga al sistema educativo un lugar en el proceso mediante el cual se eligen los elementos más capaces del conjunto de la población.

• Función económica. Todos los niveles de la escala laboral deben estar provistos de mano de obra cualificada en la cantidad y calidad requeridas por las demandas actuales.

Para Lawton las funciones sociales son tres:

• Preparar al alumno para un futuro profesional y vocacional como adulto
• Preparar al alumno como ciudadano dándole una educación social y moral
• Dar al alumno una cultura personal.

De las funciones sociales expresadas por los autores mencionados cabría preguntarse en cuáles de ellas las instituciones educativas de enfermería hacen más énfasis y en cuáles hay más carencias. La respuesta sin lugar a dudas está en el desempeño que este personal, una vez egresado, tiene en los diferentes espacios y escenarios de la vida pública y en el impacto logrado en la salud de la población en concordancia con las funciones que en ello le ha tocado desarrollar.

Los educadores de la enfermería debemos cuestionarnos acerca de cómo estamos introduciendo las funciones sociales de la enseñanza en el día a día, preguntarnos al mismo tiempo, como ciudadanos de qué manera se participan en el mundo exterior a la disciplina, es conveniente revisar de manera general algunas de estas funciones importantes de la educación ¿cómo hacer para que la formación que se da a los profesionales de enfermería sea acorde con los acontecimientos sociales que caracterizan al mundo moderno?.

Con todo lo expuesto y agregando sobre todo que debe servir de pauta para que los educadores de enfermería se sitúen en un mundo diferente que nos está alcanzando de manera vertiginosa y en el que la formación de profesionales está exigiendo nuevas, diferentes y versátiles formas de enseñanza en las que la informática, la educación virtual y la cibernética están en boga, dando nuevas y diferentes expectativas en todo el proceso educativo; cabe entonces reflexionar y precisar hacia dónde se quiere direccionar la enfermería para que esté a la vanguardia como agente social de la salud.

 

 Haga su consulta por tema