REVISTA DE ENFERMERÍA
2. Los herbívoros autosuficientes: son agricultores que deben obtener las proteínas animales de otras comunidades. Debe entenderse que no es el comercio mismo de la carne, sino de los animales vivos. La agricultura exige una permanente actividad física.

Figura
2. Esquema evolutivo desde los primeros homínidos hasta el hombre actual.
Tomado de: Rodríguez P. Dios nació mujer. 1999; p. 33.
Las sociedades benefician al mejor cazador. Los primeros jefes fueron los mejores cazadores. Eran quienes recibían las primeras porciones de carne del animal cazado y, aún hoy, comer en primer turno está reservado para las personas de mayor rango.
Parece ser cierto que no existe la obesidad en los animales en libertad. Ésta se da en los animales cautivos y en el hombre. Tal hecho debe significar que hay un estricto control del consumo de los alimentos que hace que cada uno de los miembros de una especie no debe consumir sino lo estrictamente necesario para sus necesidades metabólicas y de acuerdo con la actividad física que le acarrea la búsqueda y la captura de los alimentos, así como la masticación, la deglución, la digestión y la absorción. Por otra parte, el consumo de alimentos por parte de los miembros de una comunidad de cazadores debe ser proporcional a las necesidades básicas de cada uno de sus individuos. Aquel miembro que se beneficie de más alimento del completamente necesario para mantener sus funciones vitales y suplir sus requerimientos de actividad, se convierte en un factor de riesgo para la comunidad y para la especie, porque su conducta de sobrealimentación afectará el cumplimiento de las funciones alimentarias de otro u otros miembros. Como es conocido el exceso de consumo calórico lleva al sobrepeso y a la obesidad. La obesidad deteriora las principales características del buen cazador: la fuerza, la resistencia y la habilidad. La obesidad es, por consiguiente un factor negativo para la preservación de la especie y la naturaleza deberá desarrollar mecanismos para que este grupo de individuos tenga supervivencias más cortas y menores posibilidades de reproducción. Esto se traduce en muerte prematura que disminuirá la carga comunitaria de quien consume en exceso. Conducirá a una menor posibilidad de reproducción para un individuo de baja capacidad de caza y de mantener alimentada su prole y los mecanismos utilizados serán, esterilidad en la hembra obesa, y de otro lado, disfunción eréctil en el macho obeso. El exceso de consumo de alimentos de origen animal, como comportamiento de riesgo para la especie, debe ser controlado de alguna manera. La muerte prematura de quien consume más de lo que requiere, podría ser un mecanismo de asegurar la permanencia de la especie a través del tiempo. Lo más sencillo sería crear mecanismos que produjeran enfermedad en los individuos que consumen más carne y más grasa que lo que es usual para el miembro promedio de la comunidad. Un camino sería elevar sus niveles de lípidos plasmáticos llevándolo a enfermedad vascular precoz y muerte prematura por infarto del miocardio o por accidente vascular cerebral. Estos acontecimientos se verán repetidos en las sociedades modernas de la misma manera en aquellos individuos glotones, obesos y sedentarios. La naturaleza no logra diferenciar si se constituyen o no en factor de riesgo para la preservación de la especie, pues ha pasado muy poco tiempo entre la modalidad de alimentación de los cazadores recolectores y de los hiperomnívoros actuales.
En épocas de escasa cacería es necesario mantener un estado de entrenamiento permanente para que, más tarde, la tarea de cazar sea igualmente eficiente. Podría ser éste el origen de los deportes que estimulan en los cazadores cada una de las características que le serán necesarias. Entonces, la intención primaria del deporte no sería lúdica. El disfrute de los deportes y la sensación de bienestar que producen, estarían relacionadas con las mismas satisfacciones que siente el cazador al alcanzar la presa que ha perseguido durante horas o días o a la que ha dado muerte después de un enfrentamiento singular, de riesgo y fatigante, pero que le proveerá la alimentación durante los próximos días.
Así, los deportes, repiten los tipos de cacería:
• La fuerza: levantamiento de pesos, el martillo, el disco.Quien practica deportes o mantiene una actividad física permanente se comporta como un cazador y, por tanto, la naturaleza lo protegerá considerándolo un individuo deseable para la preservación de la especie. Los deportes son un mecanismo de selección positivo para el hombre no cazador. Al hombre moderno, no cazador, sólo le queda una alternativa: la actividad física permanente, una de sus opciones, los deportes.
El no cazador que mantiene una vida sedentaria será seleccionado adversamente como un miembro de la comunidad que será incapaz de asegurar la manutención de su descendencia y, como consecuencia, las leyes biológicas de preservación de la especie, desencadenarán aquellos mecanismos que producirán la desaparición precoz del individuo indeseable.
La respuesta metabólica al ayuno se caracteriza por una marcada lipólisis con preservación de la masa celular corporal. La preservación de la masa muscular es de indudable valor para la preservación del individuo y de la especie. Una vez se han comprometido los músculos esqueléticos aparece un deterioro de las funciones que son del todo necesarias para desempeñar las labores de la cacería o de la recolección. Debe existir, por fuerza, una cantidad justa de masa grasa que permita la supervivencia en las épocas de privación de alimentos, pero sólo en la cantidad suficiente para que no deteriore las funciones propias de los cazadores recolectores. El ayuno cíclico permite el control de la masa grasa. Un argumento a favor de este principio es la inexistencia de la obesidad en los animales en libertad y sus bajos contenidos de grasa corporal, bastante inferiores a la de los animales criados en cautiverio.
La siguiente fase de la alimentación humana sería la de omnívoros dependientes, aquellos que no producen sus propios alimentos. Están dedicados a oficios distintos de la agricultura, la crianza de animales o la cacería, pero a partir de la aparición de la moneda pueden acceder a todo tipo de alimentos en cantidades limitadas por sus posibilidades económicas o por sus normas de vida. Una buena parte de este grupo son sedentarios, otros, dedicados a la cerámica, el trabajo de los metales, la construcción de vivienda, mantienen un alto nivel de actividad física.