REVISTA DE ENFERMERÍA
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NUESTRO DEPARTAMENTO |
INTERVENCIÓN DE
ENFERMERÍA EN EL PACIENTE
PEDIÁTRICO BAJO SEDACIÓN
Elsa Yolanda Carvajal Hermida*
Coordinadora de
Enfermería. Área Materno
Infantil. Fundación Santa Fe de
Bogotá.
Correspondencia: enfermeria@fsfb.org.co
INTRODUCCIÓN
En todos los pacientes, pero especialmente en los niños de todas las edades, las intervenciones para el alivio del dolor y el sufrimiento ocasionado por los procedimientos diagnóstico y terapéutico son obligatorias. Tener en cuenta el nivel de dolor previsto según el tipo de intervención y algunos factores individuales como la edad, que determina su nivel de desarrollo, sus condiciones físicas, emocionales y cognitivas.
En la efectividad de dicha intervención también intervienen algunos aspectos como la evaluación de los rasgos de personalidad, experiencias pasadas, su significado de dolor, el estado de la enfermedad, problemas, actitudes, reacciones de la familia y antecedentes de tipo cultural y ambiental.(1)
Cualquier procedimiento de tipo médico, doloroso o no, en el niño menor de cinco años se debe considerar la sedación analgésica. Intervención que le permite tolerar los procedimientos molestos, disminuyendo la incomodidad, el dolor y la ansiedad producida por el temor a lo desconocido, a la utilización de tecnología sofisticada y ocasionalmente a la separación de sus padres o cuidadores, lo que facilita la realización del mismo y disminuye el tiempo de intervención.
En caso de procedimientos dolorosos, tipo punciones o suturas es importante anotar que los ansiolíticos y sedantes se utilizan para reducir la ansiedad antes y durante el procedimiento pero si son usados solos (sin un analgésico) pueden ocultar la respuesta conductual sin aliviar el dolor.
En niños mayores de cinco años la realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos menores, la intervención del equipo de salud debe enfocarse hacia la educación preparatoria acerca de las sensaciones y circunstancias que el niño experimentará,(2) también se puede hacer uso de la distracción, visualización(3) y relajación,(4) técnicas que pueden disminuir el sufrimiento y facilitar la aceptación del procedimiento.
En el caso del niño menor en el que la sedación-analgesia es la intervención elegida, el tipo del procedimiento que se va a desarrollar determina la técnica farmacológica que se utilizará. Los sedantes como hidrato de cloral y midazolam pueden ser apropiados para procedimientos no dolorosos que requieren cooperación del paciente como niños menores de cinco años y pacientes con déficit cognoscitivo.(5)
Como parte del concepto mismo de sedación consciente, la pérdida de conciencia debe ser altamente improbable independiente del nivel de sedación intentado. Los fármacos y técnicas usadas deben tener un amplio margen de seguridad que permita evitar la pérdida de la conciencia.
Como el paciente que recibe sedación consciente puede progresar a un estado de sedación profunda con pérdida de los reflejos protectores, el personal debe estar preparado para incrementar el nivel de vigilancia acorde con el grado de sedación.(6)
Los medicamentos deben ser prescritos con profundo conocimiento de las dosis, contraindicaciones, efectos colaterales y tratamiento de la sobredosis. La elección apropiada de agentes de sedación y analgesia es dependiente de políticas institucionales, la experiencia y las restricciones impuestas por el paciente o el procedimiento. Se recomienda que cada institución desarrolle y regularmente revise el protocolo para la administración de los agentes sedantes y analgésicos aceptables que incluya dosis, ruta, contraindicaciones específicas y agentes revertores.
Todas las personas que administren y monitoricen la sedación son responsables de mantener las habilidades necesarias para proveer al paciente un cuidado calificado para lo cual requieren estar familiarizadas con la administración de sedantes, reacciones adversas, sobredosis, efectos, complicaciones y demostrar habilidad en su manejo incluyendo vía aérea y reanimación.
Durante estos procedimientos un profesional que no esté involucrado en la realización del procedimiento diagnóstico y/o terapéutico debe monitorear al paciente. La monitorización incluye evaluaciones regulares de la frecuencia cardíaca, del patrón y frecuencia respiratoria, presión arterial y nivel de conciencia. Se recomienda el uso de la oximetría de pulso continua para medir saturación arterial de oxígeno dado que la observación visual de la cianosis no se correlaciona con el nivel de saturación de oxígeno.(6)
A pesar de una cuidadosa titulación de la dosis de sedantes las respuestas individuales son variables y ocasionalmente los pacientes pueden tener depresión respiratoria o pérdida de reflejos de la vía aérea por lo cual se requiere la supervisión de un especialista que pueda manejar la vía aérea y la estimulación del paciente, puede ser necesaria la administración de Naloxona (0,04 mg) para revertir los casos leves de hipoventilación.(8)
Después del procedimiento, continuar la monitoría hasta cuando el paciente esté totalmente despierto y se haya recuperado adecuadamente. En lactantes la absorción retardada, la disminución prolongada y la mayor permeabilidad de la barrera hematoencefálica hacen que los niveles séricos de los sedantes puedan incrementarse muchas horas después, por lo que la monitoria debe continuarse hasta 12 horas después de la administración de una dosis de opioides.(7) Los pacientes dados de alta deberán estar acompañados por un adulto durante un tiempo mínimo equivalente a dos vidas medias del agente usado.
En adolescentes se recomienda no conducir automóvil hasta cuando los efectos de la medicación hayan desaparecido (usualmente 24 a 48 horas). Si ocurre depresión el paciente deberá ser observado hasta cuando el efecto de la última dosis de Naloxona haya desaparecido (una hora después).(2) El registro de la monitoria durante el procedimiento y las instrucciones de salida deberán ser parte de la historia clínica del paciente.
Las áreas para el cuidado del paciente bajo sedación y analgesia deben tener políticas y procedimientos por medio de los cuales se reporten las complicaciones encontradas durante la sedación y analgesia al comité de aseguramiento de la calidad y así establecer indicadores para verificar el seguimiento de la guía y la efectividad de la sedación.
OBJETIVO
Proporcionar a la enfermera herramientas para el establecimiento de medidas de control que permitan brindar una intervención oportuna y eficaz del niño sedado sometido a procedimientos diagnósticos o terapéuticos.
INDICACIONES DE LA SEDACIÓN
Procedimientos no dolorosos (escanografía, resonancia magnética y ultrasonido) que requieren la cooperación del paciente, especialmente en niños menores de cinco años y pacientes con deterioro mental.
Procedimientos dolorosos terapéuticos o de apoyo diagnóstico, en niños de cualquier edad, como son: punción lumbar, biopsias, aspiración de medula ósea, inserción de catéteres, suturas, etc.
CONTRAINDICACIONES
La inestabilidad cardiovascular, hemodinámica, neurológica o pulmonar no son contraindicaciones absolutas para administrar analgesia sistémica, pero deberá implementarse una titulación y monitorización cuidadosa.
EQUIPO
Las áreas en las que se realice la sedación deben tener un acceso rápido a equipos y medicamentos para reanimación de emergencia para niños de todas las edades.
El equipo debe incluir
Suministro de oxígeno de fuente permanente o portátil
Equipo de mantenimiento de la vía aérea y para el suministro de oxígeno apropiados para la edad del paciente incluyendo cánulas nasales, máscaras, y equipo de resucitación: ambú, laringoscopio, máscara de ventilación y tubos endotraqueales
Aparato de succión capaz de producir succión continua a una presión negativa de 150 mmHg y catéteres de succión apropiados para la vía aérea del paciente
Monitores: pulso-oxímetro con transductores apropiados para el tamaño del paciente. Sistema para medir presión arterial con manguitos pediátricos, y estetoscopio.
Desfibrilador disponible cuando se administra sedación analgesia a pacientes con enfermedad cardiovascular.
INTERVENCIÓN DE ENFERMERÍA
Antes del procedimiento
1. Realice la preparación del paciente acorde con sus necesidades
Provea preparación adecuada al paciente y su familia. En los niños mayores de cinco años proporcionar una explicación sencilla al niño y sus padres sobre el tipo de procedimiento, sensaciones que el paciente experimentará,(2) también se puede hacer uso de distracción, focalización de la atención, visualización(3), y relajación(4), técnicas que pueden facilitar la ejecución del procedimiento y de los equipos utilizados y tiempo estimado.
Para procedimientos de tipo terapéutico establezca condiciones ambientales y de privacidad adecuadas.
Los procedimientos en niños se deben realizar en un cuarto diferente al dormitorio. Las condiciones ambientales como habitaciones frías o concurridas pueden aumentar el estrés.(10)
Ajuste las opciones de tratamiento a las necesidades del paciente y la familia y a sus preferencias en cuanto al procedimiento y el contexto en que se efectúa. Complemente e integre las opciones farmacológicas y no farmacológicas.
En caso de procedimientos repetitivos, optimice la primera experiencia con un manejo adecuado del dolor y la ansiedad facilitando así los procedimientos subsiguientes.
2. Realice una valoración física completa
Realice una valoración cefalocaudal del paciente. Identifique los posibles factores de riesgo por el potencial compromiso respiratorio del paciente durante la sedaciónanalgesia (anomalías congénitas o adquiridas de la vía aérea, falla hepática, enfermedad pulmonar subyacente, falla cardíaca congestiva, disfunción clínica de tallo cerebral, apnea o hipotonía, prematurez, historia de reacciones adversas a los medicamentos de sedación, reflujo gastroesofágico severo, entre otros).
Antes del procedimiento controle el dolor preexistente.
Minimice las demoras para prevenir el escalonamiento del dolor y ansiedad crecientes(4)