REVISTA DE ENFERMERÍA 

TEMAS LIBRES

 

EL CUIDADO DE LA SALUD DE LAS PERSONAS QUE VIVEN SITUACIONES
DE ENFERMEDAD CRÓNICA EN AMÉRICA LATINA

Beatriz Sánchez Herrera*

* Profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la
Universidad Nacional de Colombia.
Correspondencia: pmaestria@col.net.co

Se plantean algunas reflexiones, que basadas en la práctica y vivencia del cuidado a personas en situaciones de enfermedad crónica, apoyen el establecimiento de un diagnóstico de la enfermería en América Latina y sirva de inicio para trabajar el establecimiento de redes y alianzas en esta región.

Al hablar de enfermedad crónica se hace referencia a un trastorno orgánico y funcional que modifica el estilo de vida, que es permanente, multicausal y que requiere largos periodos de cuidado, tratamiento paliativo y control.

En enfermería no nos referiremos al cuidado crónico o cuidado en una enfermedad particular sino al cuidado de la salud de personas que viven en situación crónica de enfermedad, puesto que nuestro interés son ellas, vistas de manera integral.

Se pretende con estos planteamientos apoyar el establecimiento de un lenguaje común, un trabajo colectivo y un crecimiento de la enfermería en torno a la investigación que en últimas cualifique el cuidado de las personas en situación de enfermedad crónica, de sus familiares y de sus comunidades.

El patrón epidemiológico que caracteriza la región de América Latina es de tipo mixto, por una parte combina en los primeros lugares la mortalidad por condiciones infecciosas con enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) y por otra, se diferencia de acuerdo con la clasificación de países por el producto nacional bruto per cápita en cinco grupos con diferencias significativas en su epidemiología y en el número y tipo de recursos disponibles. Sin embargo, es fácil suponer que como resultado de muchos fenómenos sociales interactuantes toda la región tendrá un aumento de ECNT. (Tabla 1)

Tabla 1. Razones que Dejan Prever el Incremento de las E.C.N.T. en América Latina

Razón

Observación

Los avances y acceso a la tecnología.

Permitirá un mejor manejo de condiciones
agudas de enfermedad y las enfermedades
terminales tenderán a volverse crónicas.

Estilos de vida actuales de la población.

Son poco saludables.

Persistencia de la tendencia al consumo de sustancias nocivas.

Particularmente en los jóvenes.

Industrialización de gran parte de la región.

No es adecuada.

La contaminación atmosférica.

Falta de control.

Aumento de accidentes laborales y de tránsito.

Hay sectores que viven en la pobreza y la violencia.

Las dos dejan secuelas profundas en la salud de las personas.

La población continúa envejeciendo.

Esto la hace más vulnerable a la enfermedad.

 

Es alentador ver cómo en la región se ha tomado conciencia de esta problemática de las ECNT y su impacto en la salud de las comunidades y se han iniciado intervenciones estratégicas de promoción de la salud para modificar los factores de riesgo de las mismas con lo cual se espera disminuir su origen y mejorar a largo plazo la calidad de vida de la población.

Los programas propuestos como iniciativa de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud ((OMS/OPS) como el CINDI (Countrywide Integrated Non Comunicable Diseases Intervention Program) desarrollado en Europa, o el CARMEN (Conjunto de Acciones para la Intervención Multifactorial de Enfermedades No Transmisibles) implementado recientemente en América Latina y el Caribe, son avances importantes en la organización social en este campo.(2)

A pesar de ello y de acuerdo con reportes de la OPS (1998),(3) en lo que se refiere al comportamiento epidemiológico de las enfermedades crónicas no transmisibles, se puede afirmar que estas afecciones son un verdadero problema de salud pública para las acciones de América Latina. Las ECNT están adquiriendo una amplitud y severidad creciente y seguirán alcanzando proporciones epidémicas con múltiples consecuencias para la salud y la vida de las personas, como son:

Discapacidad y años de vida productivos perdidos.
Pérdidas de vidas humanas, muchas de ellas en edades tempranas.
Un costo social incalculable.
Una problemática ética hasta ahora no abordada.
Gran consumo de los presupuestos nacionales.
Aumento en la demanda de servicios de cuidado en los sistemas de salud superando su capacidad de respuesta.
Un aumento en el costo de estos servicios que en parte se pueden atribuir al aumento de la demanda.

Son ejemplos contundentes los años de vida con discapacidad por ECNT en América(3) y las estimaciones y proyecciones de muchas enfermedades como la diabetes mellitus o la enfermedad cerebro vascular.(3)

Vale la pena reconocer que en algunos países se notan avances en el diagnóstico y manejo de algunas ECNT y se cuenta con varios avances en el campo ( 3) algunos de estos son:

Mapas de riesgo que permite trabajar estrategias sólidas de promoción de la salud.
Diagnósticos de las tendencias y costos de estas enfermedades.
Descripción de la capacidad instalada de los servicios existentes para atender la demanda de cuidado paliativo.
Estrategias de atención para las personas con enfermedades crónicas.
Claridad frente a los recursos económicos y acceso geográfico disponibles para favorecer la atención.
Adopción de políticas que favorecen el desarrollo institucional, intrasectorial e intersectorial, y el aprovechamiento de recursos y potenciales.
Integración de la comunidad, el servicio y la academia alrededor del problema de cuidado de las personas enfermas.
Establecimiento de algunos indicadores de evaluación para aplicar en programas de cuidado crónico y paliativo.

A pesar de ello y después de una extensa revisión en la literatura de enfermería de América Latina, se puede decir que la enfermería no tiene avances significativos como respuesta a las necesidades y oportunidades existentes, ni tiene una propuesta de carácter regional que esté sustentada en la observación continua y sistemática del cuidado al paciente en situación crónica de enfermedad o en cuidado paliativo en América Latina. En la mayoría de los países no son socialmente visibles sus aportes y avances en el campo debido a que:

Se desconoce el perfil de las necesidades de cuidado que tienen las personas con enfermedades crónicas.
No se sabe cuál es la cobertura que presta en los diferentes niveles de atención y particularmente en el primer nivel.
No se ha establecido un panorama sobre el nivel de conocimiento de la enfermería en el área.
No se tienen esquemas de trabajo propios que le permitan trabajar de manera autónoma en el cuidado.
No está sistematizada la información.

Hasta la fecha el trabajo de la enfermería a nivel regional y salvo muy contadas excepciones, carece de lineamientos conceptuales claros y operacionalizados en términos de cuidado a las personas enfermas. Lamentablemente, la mayor parte del recurso de enfermería sigue haciendo esfuerzos aislados para el tratamiento de la enfermedad sin comprender que el problema no puede ser abordado mediante el uso exclusivo de enfoques tradicionales de asistencia, prevención, tratamiento y rehabilitación.

 

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