REVISTA DE ENFERMERÍA

LA BIOÉTICA EN EL CUIDADO DEL PACIENTE QUIRÚRGICO

Elizabeth Gómez de Obando*

RESUMEN

Este artículo pretende mostrar un panorama que puede redimensionar el cuidado de enfermería en un mundo pluralista, en el que tanto la investigación científica, las nuevas tecnológicas y las nuevas políticas en las formas de organización de las entidades de salud están contribuyendo a la sistematización del cuidado; para ello debo partir del concepto de cuidado enmarcado en una filosofía del obrar virtuoso, que permita un espacio de reflexión para retomar nuestro camino.

Palabras clave: bioética, cuidado, paciente quirúrgico, enfermería.

ABSTRACT

This paper pretends to present a picture capable of providing a new dimension of nursing care in a pluralist world where scientific research, the advent of new technologies, and the new policies on the organization of health care institutions are leading towards a systematized model of care; one should start with the view of a philosophy of virtuous acting that would allow a space of reflection for the finding of the right path.

Key words: Bioethics, nursing care, surgical patient, nursing.

 

Durante los últimos tres años he tenido la oportunidad de compartir en el plan docente el cuidado con los pacientes en el área quirúrgica, y realizar mis estudios de maestría en bioética, lo cual me ha permitido mirar detenidamente el desempeño ético de nosotras las enfermeras, y al mismo tiempo en el ejercicio de esta tarea tener una luz para fortalecer la formación bioética de los estudiantes de enfermería, de tal manera que construya nuevas estrategias de cuidado en una sociedad global.

Es necesario en este actuar mostrar cómo el profesional asume responsabilidades, propias de su rol como el mantener la privacidad, la confidencialidad, aspectos que brindan confianza y seguridad al paciente, generando espacios de encuentro donde comparte su interioridad con él y éste a su vez interpreta cada una de las manifestaciones del otro con un grado de sensibilidad y de respeto en todo lo que vive.

Es un deber tener una mirada frente a la realidad en que se ejecuta el cuidado de enfermería ya sea por las políticas que rigen el sistema de salud, los tipos de contratación laboral, al igual que las posibles interferencias de los avances tecnológicos en el tiempo y calidad de atención, la disposición de recursos humanos, físicos, y económicos que interfieren en la responsabilidad que tenemos como profesionales en el cuidado de seres humanos, como al deber docente en la formación de nuevas generaciones más comprometidas, virtuosas y sobre todo más sensibles.

En la diversidad se debe considerar cuál es el bienestar de las personas, integrando cada uno de los aportes de las ciencias y la tecnología, haciendo uso racional e inteligente de ellas, y pensándolas a la luz de la dignidad humana. Se requiere que en esta acelerada carrera la tarea de cuidado sea ineludiblemente humana y le dé sentido a la existencia en la enfermedad, el dolor y el sufrimiento. Se debe tener conciencia plena y otra forma de actuar frente a los cambios y la velocidad de estos no sólo del ambiente sino del nivel de vida de las personas, de los valores, de la influencia del desarrollo político y social, para que la enfermera pueda empoderarse del mejoramiento y recuperación de la salud.

La acción de cuidado del profesional se establece en una relación transpersonal, mutua y consciente con el paciente, caracterizada por un sentimiento de compromiso y ánimo de servicio, como dice Carmen de la Cuesta(1) “el cuidado no es una simple realización de tareas o la realización de procedimientos prescritos por el médico, el cuidado conecta al que cuida con el que es cuidado y se destaca en una presencia auténtica, es una actividad dinámica reflexiva, deliberativa, basada en una interacción humana donde el propósito es promover el bienestar del otro” cuidado que se realiza para satisfacer las necesidades de la persona cuando ésta no lo puede hacer por sí misma.

El paradigma de enfermería marca un trabajo disciplinar que establece con claridad su fenómeno de interés, sus proposiciones, principios y métodos que permiten un encuentro entre el paciente y la enfermera, la práctica y el ambiente, este paradigma tiene dos componentes ideológicos, por una parte el heredado de la ciencia antigua donde se aborda el cuidado de la experiencia de la salud como un fenómeno parcial, puntual con soluciones concretas y fragmentadas y otro que aborda la filosofía de la ciencia posmoderna como acciones transformativas, simultáneas e interpretativas.

Desde esta mirada posmoderna la salud en el ejercicio de cuidado se percibe como un fenómeno de vida, como una forma de ser, que no es estático, sino que exige una mirada integral, en la que se incorpora el bienestar, el malestar, los hábitos, los afrontamientos, las adaptaciones o desadaptaciones, la independencia o dependencia, el estilo de vida y sus motivaciones, la calidad de vida y la vida misma.

El marco de la filosofía de la enfermería está centrado en el ser humano, como ser digno característica propia de la unicidad que se identifica con un nombre, con una inteligencia y capacidad de razonar que le permite alcanzar unos fines, los cuales lo logra en el tiempo y espacio que le es dado en el universo, donde puede ejercer libremente su autonomía, y comunicarse con los demás a través de un lenguaje y una corporeidad donde es capaz de conocer y manifestar sus estados sensibles y su interioridad. Como dice Yepes lenguaje humano que es social y le permite crear comunidad, dialogar y compartir.(2) Esta capacidad de pensamiento hace que sea imposible separar lo sensible (sensación, percepción, imaginación, memoria) del entendimiento, de interiorizar las vivencias producto de la experiencia, de conocerse a sí mismo, de abrirse al mundo y reflexionar sobre la repercusión de cada una de sus acciones como de las obligaciones. Este ser huma no es vulnerable, sufre, se enferma y es aquí donde necesita de otro u otros que lo cuiden y donde con viertan la adversidad en una oportunidad.

Esta vulnerabilidad como dice Iris Paciotti es una rendición de una parte vital de nosotros que nos hunde en un mar interior que causa desarmonía humana(3) está presente ante lo desconocido, como lo es un evento quirúrgico, tanto para el adulto joven como el adulto mayor, donde algunos descubren su camino alrededor de los problemas de la vida diaria, y los incrementan con el trabajo, los hábitos alimenticios, los hábitos de sueño, el ejercicio, o el hábito de fumar y tomar, vínculos que están muy unidos a la conducta y a la salud lo cual ilustra la relación entre lo físico, lo cognitivo, lo psicológico y lo espiritual, en una palabra su integralidad.

En este contexto la enfermera debe asumir responsabilidades que consisten en promover la salud, prevenir la enfermedad, y mitigar el sufrimiento, lo logra cuando está atento a la llamada del otro donde es responsable de su actuar, en la cual identifica cual es el fin, los medios, las circunstancias y las consecuencias de las acciones de cuidado, aspectos que están establecidas en el Código Ético de Enfermería. El mantener la confidencialidad como lo menciona Beauchamp y Childress en su libro de principios de Ética Biomédica, es otro aspecto importante en la relación enfermera –paciente, que hace parte del respeto a la autonomía y del respeto a la libertad de no revelar los pensamientos del otro sin su consentimiento. Según Ferry Deshefy Longhi(4) la confidencialidad es como un derecho a proteger la vida de la persona y proveerlo de respeto y dignidad, en otras palabras el paciente permite el acceso a su intimidad, a su propio cuerpo, a la información, que gira en torno a una promesa implícita o explícita del profesional de la salud hacia la persona.

Para la enfermera es un deber como una obligación el mantener el secreto profesional que hace parte del respeto individual, de respetar una capacidad y una necesidad de las personas de controlar su propia privacidad, sus pensamientos, acciones que mantienen la identidad de la persona.

Con la confidencialidad está la privacidad , según Jay Woogara(5)”es el espacio personal que cada uno tiene como límite entre mi yo y otro” que sirve para promover el ideal de igualdad de las personas, brindándole un espacio seguro donde la información no se filtre a través de una cortina o un biombo o una finas paredes, ante esto también el paciente se vuelve vulnerable, es responsabilidad de profesionales, instituciones, estudiantes que desean saber o profesores que desean que sepan sus estudiantes velar por mantener esa privacidad. Por otro lado, los comportamientos de las enfermeras/os para mantener la privacidad durante los procedimientos de la práctica diaria de enfermería no deben verse influenciados por normas institucionales, actitudes de indiferencia o comportamientos que maltratan y hacen pública una intimidad que por el contrario deben tener una mirada respetuosa y digna de un ser humano.

 

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* Especialista en Bioética - Universidad de La Sabana. Facultad de Enfermería - Universidad de La Sabana

Correspondencia: elizabeth.gomez@unisabana.edu.co

Recibido: septiembre 2006

Aceptado para publicación: octubre de 2006

Actual. Enferm. 2006; 9(4):14-20

 

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