REVISTA DE ENFERMERÍA

 

 

 

SEGURIDAD EN EL PACIENTE EN ESTADO CRÍTICO

 

SAFETY IN THE CRITICALLY ILL PATIENT

 

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 El profesional de enfermería

 

El profesional de enfermería debe pro­porcionar una atención oportuna, per­sonalizada, humanizada, continua, efi­ciente y basada en conocimientos cien­tíficos, características que en conjun­to con la profesión misma lo convier­ten en el responsable de la protección del paciente frente a las consecuen­cias potencialmente peligrosas de los eventos adversos. Es por esto que para cada área del cuidado, se hace nece­sario que el profesional, cuente con una formación académica específica, con experiencia y capacitación conti­nua que le proporcione conocimien­tos avanzados para desarrollar habi­lidades para el cuidado.

 

Varios estudios señalan que los facto­res que influyen en la aparición de los incidentes, es el número de enfer­meras y su formación, aunque no hay un consenso sobre el nivel óptimo de enfermeras para una población, hay evidencia amplia de que su número y calidad está asociada con mejores re­sultados.(16-19)

 

Las Unidades de Cuidado Intensivo, caracterizadas por tener equipamien­to y tecnología avanzada son un reto para el profesional de enfermería en la ­oferta del cuidado. La insuficiencia de capacidad técnica del profesional es factor determinante de la seguridad de los pacientes y elemento importante en la clasificación de eventos adversos.

 

No siempre la aparición del incidente depende en su totalidad de la forma­ción puesto que el error puede estar presente en todos los profesionales aún en los más hábiles y con mayores co­nocimientos; sin embargo, la prevalen­cia de aparición del evento es menor cuando se compara con los profesio­nales que no tienen formación.

 

El rendimiento óptimo del profesional de enfermería, tiene que ver con fac­tores propios, relacionados con el co­nocimiento y habilidades adquiridas para ejercer en el área específica, pero este rendimiento influye en la calidad de la atención y es proporcional a la sobrecarga laboral cuando se mane­jan pacientes que demandan mayor atención dada su condición crítica. De igual forma existen políticas de reduc­ción de personal que ofrecen relacio­nes dispares enfermera - paciente y un aumento en las horas laboradas, este aumento en las horas de trabajo tiene que ver con el cumplimiento de un nú­mero de horas/mes trabajadas, falta de personal y necesidad de cubrir esas falencias, además de las necesidades económicas personales del profesio­nal; estas afirmaciones son respalda­das por los resultados de estudios que demuestran que trabajar 12,5 o más horas consecutivas disminuye la ca­pacidad cognitiva, retrasa el nivel de reacción, genera déficit motor y pro­duce un estado comparable con el que se asocia con niveles elevados de al­cohol en sangre.(19)

 

 

La institución y el sistema

 

La característica principal del sistema que favorece la aparición de EA es la falta de implementación de políticas claras con relación a la seguridad de los pacientes, la poca importancia que hasta ahora tiene la necesidad mani­fiesta y comprobada de contratar per­sonal calificado para las diferentes áreas, la pobre exigencia que se le hace a los entes prestadores con relación a la ca­lidad, el hecho de que, en general, los sistemas de calidad y seguridad del paciente son todavía muy recientes y no proveen las herramientas suficien­tes para evitar la ocurrencia de estos eventos y sus consecuencias, y final­mente que el sistema se limita a suplir necesidades básicas de los pacientes o a la respuesta de una queja.(20)

 

En el ámbito institucional, la presen­tación de los EA se traduce en la fal­ta de protocolos y guías, en la poca adherencia, desuso o desconocimien­to por parte del personal o simple­mente a la poca pertinencia que estos tengan y su actualización. A esto se le debe agregar la ausencia y poca di­vulgación en las instituciones de un grupo especializado en el manejo de la seguridad de los pacientes.

 

El paciente en estado crítico

 

El paciente críticamente enfermo su­fre lesiones orgánicas que modifican y deterioran su estado fisiológico, comprometen sus funciones vitales y ponen en peligro su supervivencia, es un estado vulnerable, de alta de­pendencia y mayor susceptibilidad a cualquier cambio en su entorno. Un estudio multinacional realizado en el 2006 por enfermeras, con la participa­ción de 1.913 pacientes, arrojó como resultado que hay una elevada pro­babilidad de experimentar un evento adverso o centinela en los pacientes con puntajes altos de morbi - morta­lidad (SOFA y NEMS), pacientes de edad avanzada y estancias prolonga­das.(21)

 

Por otro lado, la presencia de agita­ción, la personalidad del individuo atendido, las barreras de comunica­ción, el grado y número de interven­ciones, la polifarmacoterapia y las ca­racterísticas de los medicamentos, des­encadenan una disminución en la ca­pacidad de respuesta, mayor suscep­tibilidad, mayor daño y menor posibi­lidad de recuperación.

 

Equipo de salud

 

El factor principal del equipo de salud es la falta de una adecuada comuni­cación(22) en las unidades de cuidado intensivo y se presenta por la omisión o información incompleta en la entre­ga de turno, información poco opor­tuna al resto del equipo; déficit de un lenguaje estandarizado que facilite la compresión de la información recibi­da, subregistro de medicamentos, in­adecuada identificación del usuario en la tarjeta de medicamentos, desinfor­mación de procedimientos pendientes, valoraciones de enfermería incomple­tas y poco oportunas (al ingreso o du­rante la estancia) la ausencia de infor­mación de actividades a realizar o rea­lizadas que son propias de enfermería y manejo inadecuado de relaciones interpersonales. La falla en la comuni­cación se presenta entre el personal de enfermería y en todo el equipo de sa­lud, lo que favorece la presencia de mayores complicaciones.(23)

 

Otro factor coadyuvante en la apari­ción del evento adverso es la ausencia en la notificación y distribución de la información ante la ocurrencia de un evento adverso, esta divulgación no se hace por la tendencia a responsa­bilizar, culpabilizar o demostrar mala calidad en la atención, situación que impide la identificación de factores y retrasa la construcción de estrategias tendientes a la disminución de even­tos adversos y de su impacto.(24)

 

EVENTOS ADVERSOS EN LA UNIDAD DE CUIDADO INTENSIVO

 

En el ámbito internacional y nacional existe un sinnúmero de situaciones ca­talogadas como eventos adversos que surgen a partir del Estudio Nacional sobre eventos adversos ligados a la hospitalización (ENEAS) del Ministe­rio de Sanidad y Consumo español y de la Resolución 1446 del 8 de mayo de 2006 del Ministerio de la Protec­ción Social. En el entorno de cuidado intensivo los que son reportados de manera más frecuente por enfermería son los relacionados con: (25, 26)

  

Los medicamentos y balance hídri­co: error en la prescripción y dis­tribución de medicamentos e in­sumos, su disponibilidad, reacción adversa medicamentosa, omisión o suministro de medicamentos en un horario anticipado o atrasado, error en la dosificación y en la ad­ministración al paciente equivoca­do, medicación cruzada, propor­cionar dosis errada y por una vía no indicada, sin la dilución o tiem­po de infusión apropiados. Aso­ciar medicamentos por poli farma­coterapia desconociendo sus inte­racciones y efectos, omitir valora­ciones antes, durante y después de administrarlos.

 

Estos errores o EA se han asociado con circunstan­cias tales como la rutina, poca cla­ridad de sistemas de perfusión a utilizar según el medicamento (bolo, intermitente, continua), estrés, fa­tiga, sobrecarga laboral, inadecua­da comunicación y falta de cono­cimiento y experiencia.(27-32)

 

Respecto al balance hídrico(33) se ha encontrado imprecisión e inconsis­tencia en la cuantificación y totali­zación de las pérdidas, ganancias y de la fluidoterapia, lo que puede alterar la osmolaridad sanguínea, el cálculo del gasto energético, la nu­trición, los electrolitos y propiciar la aparición de complicaciones (in­suficiencia renal pre-renal o indu­cida por medios de contraste, de­rrame pleural, edema pulmonar).

 

Inadecuado control de la glicemia: la hipoglicemia se ha convertido en uno de los eventos adversos más frecuentes y menos reportados en las unidades de cuidado intensivo porque su control y manejo es ru­tinario y sus consecuencias pasan desapercibidas a pesar de que es el evento centinela de mayor im­portancia. Los factores de riesgo en la aparición de la hipoglicemia se asocian con: falta de conocimien­to de los valores ideales de la gli­cemia según el tipo de paciente y sus patologías, ausencia de proto­colos y estandarización del mane­jo de la glicemia, administración inapropiada de insulina, errores en el manejo de los dispositivos de con­trol (tiras reactivas, calibración y manejo de los glucómetros), inter­valos de tiempo inadecuados y to­mas de muestras incorrectas.(34-36)  

 

 

 

 

 

 

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