REVISTA DE ENFERMERÍA
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La realidad a que hago referencia, pertenece a los que se integran en el cuerpo y en la mente dentro del campo de lo histórico-social-educativo lo cual incluye lo legislativo y ético moral para mostrar cómo y en donde se origina y funciona la energía física que se traduce en psíquica y así también el encuentro del ser profundo en el que se cristaliza y/o funcionan los marca-dores filo-genéticos y ontogenéticos desde el punto de vista de la etología.
Si bien, el Siglo XX tuvo grandes herencias ideológicas de siglos anteriores, fue en la Segunda Guerra Mundial en que se produjo una serie de cambios de ciertos valores, y despertó con-ciencias hacia la búsqueda de la libertad y de la tolerancia en el ser huma-no; así fue como se presentó en los años 60 el destape sexual y más adelante la libertad sexual, haciéndola par-te de la naturaleza, sin conformaciones culpígenas y temerosas que tanto daño hicieron a la sociedad. Aquí, sólo hay que recordar cómo en la Segunda Guerra Mundial Hitler no solamente persiguió a los judíos, sino que también lo hizo con los homosexuales y con todos aquellos que se opusieran a su credo ideológico, tratando de exterminar-los en los campos de concentración (once ubicados en Alemania y ocho en Polonia); fue este un crimen del cual la humanidad no se podrá olvidar en los siglos venideros.
Judíos, gitanos, social demócratas, políticos, oponentes al nazismo, testigos de Jehová, homosexuales, transexuales, bisexuales, delincuentes habituales, limosneros, vagabundos, prostitutas, enfermos mentales, todo el que era considerado una amenaza contra los nazis corría el riesgo de terminar en ese gran holocausto de la humanidad. Traigo esto por que también estuvo incluida la identidad sexual, en la clase homosexual (en ese tiempo de-nominados perversos o desviados sexuales) y se consideraban como perseguidores del nazismo. Obviamente la libertad no existía y de ahí también la gran unidad del mundo en pro de la lucha por la libertad y digámoslo también de la vida.
El estudioso podrá asociar aquella idea homo fóbica machista a una con-fluencia y/o cristalización de conceptos distintos que provinieron de culturas anteriores; y en Europa en especial, las provenientes de finales de Siglo XVIII de Engels y Marx; estos dos filósofos en colaboración publicaron la obra La Sagrada Familia. Ambos filósofos usaron el método dialéctico y la idea del dinamismo inmanente de la consciencia; he aquí otro hito homo fóbico que pasó por alto la cultura griega; de ahí que Lenin, Stalin, Mussolini y Franco como dictadores no podían admitir en su ideología o en sus células del partido a personas que fueron consideradas débiles, de poco carácter y muy influenciables. Conocemos cómo el régimen soviético eliminó las leyes zaristas en contra de los homosexuales, pero desde Stalin influenciado, por el puritanismo victoriano y el judeocristianismo en 1934 se inventó el concepto de la nueva familia socialista declarando, a la homosexualidad, como contraria al socialismo puesto que era aquella, la homosexualidad, una degeneración del capitalismo. De la misma manera, en Cuba Fidel Castro hizo lo mismo; así fue como al preguntarle al ideólogo socialista Mao Tse Tung ¿qué política aconsejaba para enfrentar el tema de los homosexuales?; la respuesta fue: “ya no tenemos ese problema, los fusilamos a todos”. La China no se quedó atrás y postuló cómo la homo-sexualidad torcía a la humanidad y dañaba el orden social causando enfermedades venéreas y propagando el Sida. En todo esto observamos cómo los Estados dictatoriales no pueden tolerar la democracia pluralista participativa multideterminada. (1,2)
Esta obra requiere un estudio de los fenómenos mentales y por lo tanto de la profundización en los dinamismos psíquicos conocidos por el psicoanálisis, además, de lo que en la historia de la humanidad ha quedado plasma-do en la mitología; por esta razón, aludo a algunos mitos en donde se dejan ver las vicisitudes de la sexualidad y el drama que resulta por la seducción homosexual (caso de Layo en Edipo) o la identidad de Narciso, o Tiresias o Gilgamesh, así en otros mitos que par-ten de los aparecidos en el Génesis con Adán y Eva. Algunos textos están dirigidos más a especialistas, como a los psicoanalistas y/o a los genetistas, pues son ellos los que podrán comprender mejor la maraña psíquica y molecular compleja que puede resolverse en el análisis psíquico y genético, comprendiendo el modelo energético, tópico (consciente, inconsciente), el estructural (Ello, Yo, Super yó) y el objetad con sus elecciones preferidas en las relaciones vinculares así como la biología molecular
Entendamos cómo existen personas genéticamente determinadas XY, XY físicamente normales que no conocen o no aceptan su identidad masculina o femenina, y otras que la tienen en los distintos cromosomas; esto que aparece como una utopía o un conocimiento abstracto es donde se confluyen las diferencias.
Es obvio que existe un principio universal permanente de la historia en el cual se le asigna el sexo al hombre sin tener que hacer mayor esfuerzo. Sin embargo, a través de los últimos siglos, ha habido un resquebrajamiento de esa simplicidad para dar interpretación a las conductas y tendencias del hombre macho al cual se le da la connotación de: más fuerte, más inteligente, más valiente, más responsable, más creador, más impaciente, más enérgico, más potente (erótico-macho) más apasionado, más variable, más polígamo, más racional, más intrépido, más agresivo y activo y con la connotación del poder.
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