REPORTE DE CASO

 

QUISTES ESPLÉNICOS NO PARASITARIOS

 

VOLUMEN 22 No.  3 JULIO-SEPTIEMBRE 2007

 

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JAIME ORLANDO GUTIÉRREZ SÁNCHEZ, MD*, DAVID RICARDO VÉLEZ VARGAS, MD**,

PAULA ANDREA PINEDA BOLÍVAR, MD***

 

Palabras clave: quistes, enfermedades del bazo, esplenectomía.

 

Resumen

 

Los quistes esplénicos no parasitarios son poco frecuentes. Sin embargo, es posible clasificarlos en primarios y secundarios dependiendo de la presencia o ausencia de revestimiento epitelial. Los síntomas tienen relación con el tamaño del quiste. Aunque no hay información basada en la evidencia que defina el manejo quirúrgico óptimo, se recomiendan las técnicas de cirugía conservadora (preservación del bazo) en quistes no parasitarios.

 

En la actualidad, la cirugía por laparoscopia es una alternativa. Se informan dos casos de quiste esplénico no parasitario. Ninguna de las pacientes registra antecedente de trauma. Se practica esplenectomía total por un quiste central y esplenectomía parcial por un quiste en el polo superior.

 

Una de las pacientes presentó trombosis de la vena porta y esplénica posoperatoria.

 

Introducción

 

Los quistes esplénicos se diagnostican frecuentemente como hallazgo incidental en pacientes asintomáticos (1, 2). La patogénesis y el tratamiento de los quistes esplénicos son controvertidos (3).

 

Las complicaciones potenciales son hemorragia, perforación e infección (4). Para su diagnóstico se debe sospechar al palpar una masa en el hipocondrio izquierdo (5).

 

El diagnóstico completo se basa en las imágenes como la ecografía y la tomografía axial computadorizada (1), y se asocia con elevación del CA 19-9. En cuanto a su tratamiento, la esplenectomía ha sido la opción más utilizada cuando el quiste es de gran tamaño o compromete el hilio esplénico (6, 7); pero si éste se encuentra localizado en un polo, la esplenectomía parcial es la mejor alternativa.

 

Para el tratamiento de las enfermedades esplénicas el objetivo primordial debe ser las técnicas conservadoras dado el papel inmunológico que tiene el bazo, especialmente en la defensa contra las bacterias encapsuladas.

 

En la actualidad, la cirugía laparoscópica para el manejo de la patología esplénica se considera un procedimiento estándar (2).

 

Presentación de casos

 

Caso 1. Mujer de 29 años a quien se le detecta, el décimo día de posoperatorio de cesárea, una masa en hipocondrio izquierdo. Presenta antecedente de abortos recurrentes con estudio de anticuerpos antifosfolípidos negativo. En la ecografía de abdomen se encuentra un bazo de 17.5 cm con quiste de 10 cm de diámetro.

 

La tomografía de abdomen (figura 1A) muestra un bazo de 18 cm y lesión quística de 11X10 cm. Se practica laparotomía (figura 2A) y se realiza esplenectomía total donde se encuentra el bazo de 1420 g con gran quiste de 15X13 cm, el cual compromete el hilio (figura 3A). En el posoperatorio presenta episodio de obstrucción intestinal que requiere laparotomía. Por nuevo episodio de obstrucción intestinal parcial a los 16 meses, se realiza tránsito intestinal cuyo resultado es normal y tomografía de abdomen encontrándose alteración en estructuras vasculares portales y suprahepáticas.

 

La resonancia magnética de hígado muestra trombosis de la porta y esplénica, obstrucción de venas hepáticas y lesiones nodulares hepáticas que pueden corresponder a proceso infiltrativo. Se realiza laparoscopia donde se evidencia ascitis e hígado firme con nódulos. Biopsia reporta cirrosis.

 

La paciente es remitida para su evaluación para trasplante hepático, el cual es practicado. A las 9 horas del trasplante se diagnostica insuficiencia hepática y se encuentra hígado hipertenso mal perfundido con trombosis vascular. Se realiza reimplante. Fallece en el posoperatorio.  

 

Caso 2. Mujer de 36 años quien consulta al servicio de urgencias por epigastralgia. No presenta antecedentes de importancia. El examen físico es normal. Se realiza esofagogastroduodenoscopia y se diagnostica hernia hiatal tipo I.

 

En la ecografía de abdomen se encuentra un bazo de 11 cm y quiste esplénico de 6X5 cm. La tomografía de abdomen (figura 1B) confirma la presencia de un quiste de este tamaño que compromete el polo superior del bazo. Se le practica laparotomía (figura 2B) con esplentectomía parcial (figura 3B). La evolución posoperatoria es buena.

 

En ninguna de las pacientes se practicó estudio preoperatorio para equinococosis. Las dos recibieron profilaxis para neumococo y no requirieron transfusión. Además, el estudio de anatomía patológica informó pseudoquiste esplénico.

 

                    

 

 

Discusión

 

Hasta ahora, se han reportado menos de 1000 casos de quistes esplénicos no parasitarios en la literatura (1, 3, 5). Los quistes se pueden clasificar en verdaderos y falsos (2). Los verdaderos o primarios se pueden clasificar a su vez en parasitarios y no parasitarios, mientras que los falsos o secundarios son postraumáticos en su mayoría (8-14).

 

La etiología por parásitos es la más frecuente a nivel mundial (2). Morgenstern recomienda clasificarlos, según su causa, como congénitos, neoplásicos, traumáticos o degenerativos, y concluye que la mayoría de los quistes esplénicos no parasitarios son congénitos y no traumáticos a pesar del antecedente de trauma, pues este antecedente sólo se conoce en el 30% de los pacientes (5).

 

Observaciones que apoyan la teoría congénita de los quistes son la presencia en niños, inclusive en neonatos sin antecedente de trauma (15), o la presencia en bazos accesorios seguramente sin estar implicado el antecedente de trauma en la etiología. Con los cambios en el manejo del trauma esplénico a través del tratamiento no operatorio, si la etiología fuera postraumática, se esperaría un aumento en el número de quistes esplénicos, lo cual no ha sucedido.

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* Cirujano general.

** Interno de Cirugía general, Universidad de Antioquia.

***Interna de Cirugía general, Universidad de Antioquia.  

 

 

 

 

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