REVISTA DE CIRUGÍA

ESTUDIOS ANALÍTICOS

 

Abdomen abierto
Utilización del polivinilo

 

Borráez O., MD, SCC, ACT*.
* Oswaldo A. Borráez G., Ciruj. Gral., Unidad de Urgencias y Trauma, Docente adscrito, Hosp. 
San Juan de Dios, U. Nacional, Bogotá, D.C., Colombia.

Palabras clave: abdomen abierto, lámina plástica, polivinilo, bolsa de Borráez, bolsa de Bogotá.

Resumen

El "abdomen abierto" es una técnica utilizada no sólo en el tratamiento de los pacientes con sepsis severa de origen abdominal, sino en el de aquéllos con trauma grave que pueden requerir laparotomía abreviada (o de salvamento), o en la prevención del síndrome de hipertensión abdominal. Ha mostrado ser una buena modalidad como parte del tratamiento integral en este tipo de pacientes.

Respecto a la lámina plástica (polivinilo) que se utiliza ampliamente en nuestro medio y en el mundo y que iniciamos en 1984 en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, ofrece características y ventajas por sus propiedades físicas, bajo costo y facilidad de manejo en los pacientes que lo requieren.

  

Introducción

El abdomen abierto es una técnica quirúrgica en la cual la cavidad abdominal es dejada abierta para el tratamiento de diferentes entidades clinicopatológicas. Surgió de la necesidad de mejorar la terapéutica y el pronóstico de los pacientes con infección intraabdominal severa.

La utilización de este procedimiento se ha extendido a otras entidades médicas en la medida que ha habido un mejor conocimiento de la fisiopatología de la cavidad abdominal y en tanto que los cirujanos nos enfrentamos a alteraciones de este compartimiento.

En la práctica quirúrgica debemos enfrentar pacientes con heridas dehiscentes, necrosis de aponeurosis, peritonitis severas secundarias, pancreatitis necrotizante, con complicaciones postoperatorias: fugas en anastomosis intestinales, formación de fístulas, colecciones localizadas, peritonitis terciaria, íleo prolongado. En los últimos años, y en pacientes severamente traumatizados, se ha modificado su tratamiento con miras a disminuir la morbimortalidad, mediante la práctica de la cirugía abreviada o de salvamento, o de procedimientos para evitar una presión intraabdominal elevada en forma aguda.

 

Aspectos históricos

En el tratamiento del paciente con sepsis abdominal, y por la alta morbimortalidad que conlleva, se han introducido modificaciones con el fin de hallar el tratamiento más adecuado para obtener mejores resultados, siempre basados en los principios del tratamiento de las infecciones supurativas: drenaje del foco séptico, desbridamiento del tejido necrótico y prevención de su reacumulación.

En 1905 Price, y Torek en 1906, mostraron la efectividad del desbridamiento y lavado de la cavidad peritoneal en pacientes con apendicitis (1, 2), reduciendo la mortalidad. Años más tarde Houvanian y Saddawi (2, 3) demostraron que la diseminación bacteriana causada por el desbridamiento e irrigación no incrementaba la mortalidad. Artz hacia 1960 utiliza la irrigación intraoperatoria con antibióticos (4), y Schumer la irrigación continua postoperatoria intraperitoneal (5-8), al igual que otros la han utilizado en forma intermitente con el uso de catéteres (9). Huspeth promulgó el desbridamiento radical de la superficie peritoneal tanto visceral como parietal (10).

Steimberg (11) en los años 70 fue el primero en proponer el tratamiento de la cavidad peritoneal como un absceso, dejándola abierta por 48-72 horas, con lo que se observó tan solo un 7% de mortalidad en sus pacientes.

En 1967, Schmith propuso la utilización de la malla de Marlex, (12); lo mismo propuso Wouters y colaboradores en 1983 (13).

Teniendo en cuenta que no es suficiente dejar el abdomen abierto sino que debe drenarse las colecciones adecuadamente, Teichmann y Wittmann en Alemania en 1980, sugirieron la utilización del régimen de exploración manual diaria y el lavado de la cavidad abdominal a través de una cremallera insertada en la malla de Marlex (14).

En 1984 en el Hospital San Juan de Dios de Bogotá, nos vimos en la necesidad de dejar el abdomen abierto en un paciente sometido ya a varias intervenciones, quien presentaba un íleo severo. El defecto en la pared lo cubrimos con una lámina plástica (polivinilo) fijado a la aponeurosis, procedimiento éste sin precedentes en el mundo (Borráez, 1984), (15-17). Hoy en día este elemento -bolsa de viaflex - (18), es conocida en la literatura internacional como bolsa de Bogotá (19-23), y en nuestro medio como bolsa de Borráez. Esta lámina plástica es sencillamente aquélla que contiene las soluciones hidroelectrolíticas para administración parenteral o de irrigación urológica que se utilizan en los pacientes (16, 17, 19, 20, 24).

Otros tipos de material prostéticos se han utilizado: nailon (25-28), dacrón (29), teflón (30), silástico (31-33), velcro (19). Usher en 1958 (34, 35) introdujo el uso del polipropileno (Marlex).

 

Igualmente, se han utilizado mallas elaboradas de material absorbible (de poliglactina o de ácido poliglicólico), inicialmente recomendados para cubrir vísceras sólidas sangrantes y posteriormente en la pared abdominal (19).

 

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