REVISTA DE CIRUGÍA

Fístula perianal: 
un reto terapéutico

Edelberto Mulett Vásquez*, Mauricio Osorio Chica**
* Profesor de Cirugía de colon y recto, Facultad de Ciencias para la Salud; Universidad de Caldas, Manizales.
** Profesor de Cirugía de colon y recto, Facultad de Ciencias para la Salud; Universidad de Caldas, Manizales.

Resumen

La fístula perianal es una entidad de frecuente consulta diaria la cual se representa con múltiples variantes clínicas y anatómicas y con complicaciones marcadas debido a tratamiento inadecuado. La incontinencia fecal es la complicación más temida; se han desarrollado muchas técnicas quirúrgicas para su manejo; se han desarrollado incluso adhesivos tisulares con el fin de evitar procedimientos invasivos en la región perianal. Se intenta dar una vsión amplia de esta patología y de su tratamiento.

  

Introducción

La fístula perianal es una entidad clínica que cuando no se tiene un conocimiento perfecto de la anatomía de la zona perianal, puede convertirse en una patología de difícil tratamiento, no sólo por la dificultad en la escogencia de la conducta apropiada, sino por las molestas consecuencias que pueda traer para el paciente, hechos que se relatan desde 1603 por W. Shakespeare1. El objeto de esta revisión es repasar las principales opciones diagnósticas y terapéuticas en el manejo de la enfermedad.

Anatomía

Las principales estructuras relacionadas con la fisiopatología de la enfermedad son las glándulas anales y el aparato esfinteriano, compuesto por los esfínteres interno y externo y el elevador del ano. Las fístulas se clasifican según la relación de su trayecto con los esfínteres y el elevador del ano (figura 1).

 


Figura 1: anatomía normal.

Las glándulas anales están conectadas con las criptas situadas a nivel de la línea dentada; los conductos de estas glándulas entran a la submucosa siguiendo un trayecto hacia fuera y hacia abajo; dos tercios de estas glándulas entran al esfínter interno y la mitad termina en el espacio interesfintérico. La obstrucción de estos conductos, por la acumulación de material extraño en las criptas, puede causar los abscesos y las fístulas anales2. El orificio de la glándula donde se inicia el proceso se denomina orificio primario, y el sitio por donde se drena el absceso se denomina orificio secundario.

El esfínter interno es un engrosamiento de la capa muscular del recto, por lo tanto, músculo liso involuntario. Contribuye con el 85% del tono de reposo del canal anal3.

El esfínter externo, músculo estriado de carácter voluntario, está situado por fuera del esfínter interno y lo rodea completamente. Se divide en compartimentos superficial y profundo; se continúa proximalmente con el músculo puborrectal y es el responsable de la presión de esfuerzo (contracción) del canal anal3.

El elevador del ano es un complejo muscular constituido por los músculos puborrectal, pubococcígeo e isquiococcígeo. Su principal función, realizada principalmente por el puborrectal, es formar el ángulo anorrecal, que contribuye con el mantenimiento de la continencia, especialmente para sólidos. Los tres músculos conforman el diafragma pélvico posterior3.

 

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