REVISTA DE CIRUGÍA

Discusión

La disquinesia vesicular se define como una dismotilidad de la vesícula, patología que puede dar lugar a síntomas clásicos de cólico biliar caracterizado por dolor en hipocondrio derecho y/o epigastrio, de tipo cólico, asociado con náuseas y en ocasiones vómito, y que por lo general es desencadenado por la ingesta alimentaria. Estos síntomas se pueden producir por una variedad de enfermedades biliares y no biliares, entre las cuales el diagnóstico de disquinesia biliar no es considerado casi nunca, en razón de su baja frecuencia. Sin embargo, la manera de diagnosticar este trastorno es mediante un alto índice de sospecha1-5.

Cuando la ecografía de la vesícula y vías biliares es normal, el diagnóstico de disquinesia puede ser confirmado mediante la realización de una gamagrafia con colecistoquinina (CCK). La endoscopia digestiva alta es normal en la mayoría de los casos1,4,8-11.

Fink-Bennett y asociados demostraron en 1990 cómo los pacientes con una fracción de eyección vesicular menor de 35% eran en su gran mayoría sintomáticos hasta el punto de justificar la colecistectomía. Desde entonces se han publicado varias series con un número variable de pacientes (11 a 176) con disfunción vesicular, tratando de determinar el manejo más adecuado4,8,15.

Si bien en el pasado la colecistectomía en el manejo de la disquinesia vesicular fue motivo de controversia, parece ser que con el advenimiento de la colecistectomía laparoscópica y sus excelentes resultados, se convierte en el tratamiento de elección para la disquinesia vesicular sintomática, como lo demuestran todas las series publicadas (Ver tabla 2), con resolución o mejoría sintomática importante, siempre por encima de 80%, mientras en los estudios que analizan manejo médico en los pacientes con disquinesia biliar el porcentaje de mejoría importante de los síntomas en ninguna serie supera el 36%. Nuestra serie confirma la tendencia mundial y justifica, con base en la evidencia, la colecistectomía laparoscópica en los pacientes con disquinesia biliar comprobada por gamagrafía más CCK4,5,14,15.

  

Tabla 2
Mejoría de la sintomatología
en pacientes con disquinesia biliar,
sometidos a colecistectomía laparoscópica

Estudio

Año

%FE

#

RS(Cx)

RS(no CX)

Yap2
Misra13
Goncalves12
Yosr5
Chen7
FSFB

1991
1991
1998
1999
2001
2001

<40
<35
<35
<35
<35
<35

21
98
78
33
176
6

91%
84%
80%
89%
85%
83%

0%
0%
18%
0%
___
0%

RS(Cx): Resolución síntomas post cirugía.
RS(No Cx): Resolución síntomas con manejo médico.
FSFB: Funsación Santa Fe de Bogotá.

En nuestro estudio de 22 pacientes sintomáticos, 11 de ellos con disfución vesicular demostrada por una gamagrafía con CCK  y fracción de eyección menor de 35%, seis fueron sometidos a cirugía laparoscópica. Fue evidente cómo todos los pacientes llevados a colecistectomía laparoscópica evolucionaron satisfactoriamente, sin complikcaciones ni inconvenientes, cinco de ellos autocladificándose como Visick I, y sólo uno, con otras patologías abdominales de base, como Visick II.

El 80% de los pacientes con disfución vesicular que recibió manejo médico refirió síntomas posteriores importantes (Visick III). Todo lo anterior hace pensar que está plenamente justificado practicar una colecistectomía laparoscópica en los pacientes con disfunción vesicular demostrada objetivamente (FE<35%).

Abstract

Acute pain over the right hypochondrium in a patient with normal ultrasonographic findings leads to the diagnostic possibility of acute cholecystitis or biliary dyskinesia. Confirmation of such diagnosis requires hepatobiliary scintigraphy (HIDA). When the gallbladder exhibits normal concentration time, one should procede with stimulation by cholecystokinin (CCK). An ejection fraction of less than 35% establishes the diagnosis of gallbladder dyskinesia.

We have analyzed the medical records of 22 patients managed at Fundación Santa Fe de Bogotá, in whom HIDA and CCK stimulation was performed. Fifteen patients were women (68.2%). Mean age was 40.5 years. Eleven (50%) patients exhibited an ejection fraction <35%. Six of these patients underwent laparoscopic cholecystectomy. The other five refused operation. All patients were interviewed by telephone, and five of the six that underwent cholecystectomy classified themselves as Visick I (83%). Of the five patients with an ejection fraction <35% which did not undergo cholecystectomy, four classified themselves as Visick IV. In the group of 11 patients without gallbladder dysfunction that were medically treated, 9 classified themselves as Visick II. The advent of laparoscopic cholecystectomy with the excellent associated results makes this procedure the therapeutic modality of choice for biliary symptomatic dyskinesia.

 

Referencias

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