REVISTA DE CIRUGÍA 

EXPERIENCIAS CLÍNICAS

 

Tumores Primitivos del Hígado

Presentación de 6 casos

 

 

 

M. OTERO, MD, SCC; C. LUNA-JASPE, MD, SCC; C. ESPINEL, MD.

 

Palabras clave: Tumores del hígado, Carcinoma hepatocelular, Angiomatosis hepática, Alfa-fetoproteína, Hepatectomía,

Quimioterapia, Radioterapia.

 

Los tumores que con mayor frecuencia se presentan en el hígado tienen que ver con metástasis de otros órganos del tracto gastrointestinal o con hemangiomas cavernosos de origen endotelial. El carcinoma hepatocelular es una entidad relativamente escasa entre nosotros, se asocia con un pésimo pronóstico a largo plazo por su agresividad y porque el diagnóstico es generalmente tardío para llevar a cabo cualquier tipo de tratamiento médico o quirúrgico.

 

El grupo de cirugía de la Clínica El Bosque, tuvo la oportunidad de diagnosticar y de tratar 6 casos de tumores primarios del hígado en el lapso de 1año, a pesar de que como se dijo, la incidencia de este tipo de lesiones es baja en nuestra población.

 

En este trabajo se analizan los medios de evaluación y tratamiento con que se cuenta actualmente en nivel mundial, de los pacientes con tumores primarios del hígado. Se presenta un resumen de las historias clínicas de los pacientes atendidos en nuestra institución.

 

  

INTRODUCCIÓN

 

Los tumores del hígado, en general, se clasifican así:

 

I -Tumores epiteliales

 

A. Benignos

 

1. Adenoma (adenoma hepatocelular).

2. Adenoma de los conductos biliares intrahepáticos

3. Cistoadenoma de los conductos biliares.

 

B. Malignos

 

l. Carcinoma hepatocelular.

2. Colangiocarcinoma.

3. Cistoadenocarcinoma de los conductos hepáticos.

4. Hepatocarcinoma y colangiocarcinoma (forma mixta).

5. Hepatoblastoma.

6. Carcinoma indiferenciado.

 

11. Tumores no epiteliales

 

A. Hemangioma

B. Hemangioendotelioma infantil

C. Hemangiosarcoma

D. Sarcoma embrionario

E. Otros

 

111.Tumores varios

 

A. Teratoma

B. Carcinosarcoma

C. Otros.

 

IV. Tumores no clasifica bies

 

 

V. Neoplasias hemopoyéticas y linfoides

 

VI. Tumores metastásicos

 

VII. Anormalidades epiteliales

 

A. Hamartomas

1. Hamartoma mesenquimático

2. Hamartoma biliar

B. Quistes biliares congénitos

C. Hiperplasia nodular focal

D. Hiperplasia lobular compensadora

E. Peliosis hepática

F. Heterotipia

G. Otros

 

El carcinoma hepatocelular es la séptima forma más frecuente de cáncer en hombres y la novena forma más común en mujeres, en la literatura médica mundial (1).

 

La incidencia en algunas áreas de Asia y África llega a los 150 casos por 100.000 habitantes por año. En estas zonas el carcinoma hepatocelular es la neoplasia más común. En Europa, los Estados Unidos y Australia, la incidencia reportada es de menos de 5 casos por 100.000 habitantes. Diferentes estudios realizados en Colombia demuestran una incidencia de cáncer primitivo del hígado que oscila entre 2 a 6 casos por 100.000 habitantes para los hombres y 2.5 a 10.5 casos en las mujeres; desafortunadamente las bases metodológicas de la información hacen pensar, que algunos de estos casos pueden corresponder en realidad, a lesiones de tipo metastásico. A pesar de 10 anterior, es fácil asegurar que el carcinoma hepatocelular es una entidad que tiene una frecuencia baja en nuestra población (1-3).

 

En la Clínica El Bosque tuvimos la oportunidad de tratar 5 casos de hepatocarcinoma en el último año. El fin de este escrito es el de mostrar nuestra experiencia, el método diagnóstico y las alternativas terapéuticas para esta difícil entidad. El carcinoma hepatocelular se presenta más frecuentemente en hombres, hacia la mitad de la vida o aun en mayores. El diagnóstico temprano es importante, con el fin de mejorar el pésimo pronóstico que tienen estos tumores, debido a su letalidad (2, 4, 5).

 

La edad promedio de aparición de este tipo de tumores malignos es la de 55 años, mientras que la de aparición de los tumores hepáticos en general, es la de 48 años.

 

 

DIAGNOSTICO

 

Se han identificado como síntomas más frecuentes de los tumores hepáticos, el dolor y la distensión abdominal. Las lesiones tempranas generalmente son asintomáticas y se hacen evidentes durante una consulta médica incidental o en cirugías abdominales por indicaciones diferentes (4).

 

La historia clínica es de vital importancia por la asociación que con frecuencia existe entre estos tumores y el antecedente de cirrosis hepática, con una frecuencia que llega a cifras que van del 40 al 80% en poblaciones orientales, así como en cirrosis secundaria a infección por el virus de la hepatitis tipo B (1, 2, 4-10).

 

No existe una prueba de laboratorio que identifique exclusivamente los tumores malignos del hígado. Sin embargo, la combinación de dos procedimientos ayuda eficientemente para hacer el diagnóstico. Primero, la dosificación de los niveles séricos de alfa-fetoproteína, sustancia producida prácticamente por todos los carcinomas hepatocelulares, prueba que tiene una sensibilidad alta, que va del 50 al 75%. Y segundo, el uso de las diferentes técnicas imaginológicas, especialmente la ultrasonografía, que además de la identificación de la lesión, permite en un buen número de casos, la confirmación histológica del tumor por medio de la biopsia percutánea, conducida bajo su control. El ultrasonido permite hacer el diagnóstico temprano de estas lesiones, aun en el momento en que simplemente se sospechan, ofrece la posibilidad de seguir su evolución y de controlar la respuesta al tratamiento. La biopsia hepática reviste una serie de riesgos, de los cuales la hemorragia es la complicación más frecuente al llevar a cabo la punción de estos tumores. Si se sospecha la presencia de hemangioma, la biopsia no debe practicarse. El ultrasonido para el diagnóstico tiene una sensibilidad del 95.6% en lesiones menores de 2 cm, con mejor resolución a veces que la que ofrece la TAC (6, 8).

 

Otros métodos de diagnóstico como la laparoscopia, pueden ser utilizados para corregir falsos negativos y para establecer una estadificación prequirúrgica (8).

 

La arteriografía es vital para la definición anatómica del tumor y para ayudar a establecer la posibilidad de resección quirúrgica (6, 8).

 

La gamagrafía no tiene ventajas para el diagnóstico, frente a los estudios anteriormente señalados (1, 2, 4, 6, 7).

 

Los hepatocarcinomas generalmente son masas solitarias, grandes, con o sin tumores satélites. Se diseminan por las venas suprahepáticas y pueden hacer metástasis a distancia a los pulmones y a los huesos. El 80% de los tumores primitivos del hígado y la vía biliar, son hepatocarcinomas; el 15% son colangiocarcionomas; y un 5% corresponde a carcinomas hepatobiliares y sarcomas (Tabla 1) (6, 11, 12).

 

 


 

Doctores, Miguel Otero Cadena, Profesor y Presidente del Claustro; Carlos Luna-Jaspe Caina, Instructor de Cirugía; Camilo Espinel Ortiz, Residente de Cirugía General, Escuela Colombiana de Medicina, Clínica del Bosque, Servicio de Cirugía General, Santafé de Bogotá, Colombia.

 

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