REVISTA DE MEDICINA DEL DEPORTE

ARTÍCULO DE REVISIÓN

Evolución de las Raciones de Campaña
y Gasto Energético de la Operación Militar

CATALINA CHICA M.D.*, JULIETH CANTILLO M.D.*

1 Postgrado de Medicina del Deporte, Universidad el Bosque, Bogotá, D.C.
2 Departamento de fisiología del ejercicio, Centro de Servicios Biomédicos, Coldeportes Nacional, Bogotá, D.C.

INTRODUCCIÓN

La condición física de un militar tiene un impacto directo sobre su capacidad de combate1,2,3. El momento histórico en el que se encuentra Colombia ha propiciado que nuestro ejército esté sometido a una combatividad mayor que en otros países haciendo necesario un rendimiento militar óptimo que disminuya la posibilidad de fallas que ocasionen un resultado negativo individual o colectivo. El rendimiento y la resistencia física son cualidades que se desarrollan y optimizan en el ser humano gracias a un entrenamiento adecuado y a una nutrición específica basados en el seguimiento de un control biomédico orientado hacia tal fin. La nutrición es el medio mediante el cual el cuerpo obtiene energía para el trabajo biológico y químico, y debe ser capaz de aportar los componentes necesarios para suplir la demanda energética que exige cada actividad1.

Está bien documentado que el aporte nutricional contribuye al aumento o la disminución del rendimiento físico; y diferentes métodos de alimentación han sido utilizados en el marco de la medicina del deporte con el fin de optimizar el rendimiento específico en una actividad deportiva de acuerdo al sustrato de uso para la misma4,5.

El rendimiento físico militar, requiere igualmente un entrenamiento enfocado y un aporte energético predeterminado para desarrollar y optimizar un estado físico y unos parámetros fisiológicos tales que le permitan al oficial, suboficial o soldado desarrollar su máximo potencial durante operaciones prolongadas y sostenidas específicas y especiales, como a los que están expuestos únicamente los militares3,6.

Los conflictos armados obligan a que grandes grupos de personas sean bien alimentados bajo condiciones muy desfavorables. Teniendo la  tarea de proveer subsistencia al personal militar a través de la historia, distintos gobiernos y empresas del sector privado han invertido esfuerzos de todo tipo en el desarrollo de lo que hoy se conoce como la RACIÓN DE CAMPAÑA7.

  

Las raciones militares de campaña no son menos importantes hoy. De hecho, la importancia de la nutrición para el rendimiento físico que exige la época actual con la alta tecnología puede hacerlo mas crítico que en el pasado8. De manera evidente las raciones se han modificado a través de los tiempos en una evolución que refleja los alcances de la ciencia.

HISTORIA

En las primeras guerras documentadas, la alimentación dependía de cada combatiente. Esto hacía que se movilizaran animales y productos agrícolas con el ejército, viéndose en muchos casos familias completas acompañando a las tropas en su tarea. No fue si no hasta 1775 que una  resolución del Congreso de Estados Unidos le asignó raciones de comida al ejército según hombres por semana.

Incluía panes, carnes y legumbres que se preparaban en el campo por grupos pequeños y se complementaban o suplementaban, según la necesidad, con comida local. Así permaneció durante cien años7.

Durante la guerra civil de EE.UU. (1861-1865) la comida se repartía y preparaba de manera similar pero se asignó personal para esta tarea permitiendo la distribución a grupos más grandes y compañías completas8. En 1896 se desarrolló la ración individual de emergencia seguida por raciones para guarnición, para campo y para movilizaciones militares, época en la cual intuyeron por primera vez la necesidad de desarrollar y procesar raciones que apoyaran las situaciones cambiantes, los climas y las condiciones extremas a las que se veían sometidas las tropas8.

Con la llegada de la primera guerra mundial en 1914 ocurrió la primera gran catálisis del desarrollo de las raciones. Los combates intensivos en las trincheras, con barro y posible contaminación con gas hicieron necesario el desarrollo de empacados especiales para la comida surgiendo así los enlatados y los productos deshidratados. Se distribuían herméticamente sellados en contenedores de hierro galvanizado de 53 kg y alimentaban 25 hombres7.

La segunda guerra mundial (1940-1945) aportó cambios mucho más grandes en el desarrollo de las raciones ya que la guerra se peleaba en diferentes frentes y bajo una gran diversidad de climas y de condiciones. Por primera vez se unieron para la optimización de las raciones la industria privada, las fuerzas militares y las universidades; grupos que hicieron énfasis en desarrollar una variedad de por lo menos 15 raciones.

Realizaron investigaciones en la longevidad de los productos y en métodos de empaque con el fin de proteger a las raciones de las condiciones climáticas drásticas como la humedad y lluvias torrenciales del sur de Europa y Asia, y de los extremos fríos que congelaban los productos en las áreas nórdicas7,8.

Para esta época las vitaminas, que ya se habían reconocido en la primera guerra mundial, se estaban comprendiendo e identificando. Algunas de estas vitaminas pudieron ser adicionadas de manera fácil y barata a las comidas comenzando a concentrarse en la palatabilidad y fortificación a las raciones7.

De ahí surgieron las primeras raciones de la era moderna de nombre C y K. La ración C (Ración individual de combate) se dividía en unidades y continuó su evolución hasta la ración actual. Mientras que la ración K (Ración de paracaídas) creada para asaltos aéreos era más compacta y de mayor contenido nutricional, pero de muy poca aceptación por su baja palatabilidad que la hizo desaparecer7,9.

LAS RACIONES DE CAMPAÑA ACTUALMENTE

En 1980 se instauró la ración MRE (Meal Readyto-Eat) que se rige por las recomendaciones de aportes diarios (RDA) de los militares llamados «MRDA»8. Es la ración utilizada en operaciones militares sobre la cual se continúa investigando y continúan habiendo cambios. Actualmente está compuesta por menús que incluyen platos principales y acompañamientos, todos empacados juntos en una bolsa para el consumo de un individuo en un día. El propósito general de la MRE es que sea cargado por el combatiente y consumido en  situaciones de conflicto u operaciones en donde no hay disponibilidad de elementos para cocinar o en donde las condiciones tácticas no lo permiten. A partir de la ración MRE han surgido otras raciones adaptadas para las circunstancias en la que se encuentren las tropas. De ahí surgen las raciones básicas T, A, y B8,9.

   

La ración bandeja (Ración T) fue creada con el propósito de suplir a 18 soldados durante diez días con 10 desayunos y 10 almuerzos dispuestos en contenedores de metal con sus respectivos cubiertos, servilletas y bandejas. Le aporta comida caliente a grupos con personal limitado para su preparación pero quienes se encuentren en condiciones donde se permita el almacenamiento de alimentos y donde haya disponibilidad de elementos con que calentar8. Diferente de la ración B, que siendo igualmente para grupo, requiere de una cocina de campo y cocinero, pero cuyos elementos no requieren refrigeración. Ya la ración A es una comida para ser preparada por cocinero en una cocina de campo en donde adicionalmente exista la posibilidad de mantener productos refrigerados. Estas también proveen 10 desayunos y 10 comidas8.

En Estados Unidos, debido a los avances en la tecnología, la importancia de las tácticas de guerra y la multiracialidad, el desarrollo de las raciones en la actualidad también se ha enfocado en satisfacer los hábitos dietarios de los diversos grupos étnicos o religiosos manteniendo los requerimientos nutricionales que demanda cada tipo de operación. Así figuran raciones como: ración de clima frío, ración de alto contenido graso, ración de clima caliente, ración de patrullaje prolongado, ración liviana y otras como la ración vegetariana, ración para cuaresma y la  ración MFM o «multicredo»7,8,9,10.

GASTO Y CONSUMO CALÓRICO EN MILITARES

Para conocer el aporte calórico requerido para cada actividad se debe primero caracterizar la actividad y medir de la manera más objetiva el requerimiento energético de la misma. Un estudio en militares de las fuerzas especiales estadounidenses medió el gasto calórico durante un entrenamiento de 10 días utilizando agua doblemente marcada y evidenció un gasto energético total (GET) diario en promedio de 4500Kcal/día en guarnición y de 5200Kcal/dia en campo. El entrenamiento consistía en actividades militares como caminatas a campo traviesa en montañas  con equipo completo, escalada de rocas, entrenamiento de guerra urbana, manejo de pequeñas armas y práctica de una lengua extranjera11.

Igualmente otros estudios han encontrado gastos energéticos en diversas actividades militares de aproximadamente 4000 kcal/día8,9.

Aun conociendo este requerimiento, continúan existiendo déficits de hasta 3500 kcal/día como consecuencia de diferentes factores en el campo de batalla9,10,11,12,13,14. Se considera que depende de una gama de factores como la sensación de saciedad (que es individual), la capacidad de adaptación temporal y situacional, la densidad energética dado por el contenido de grasas y fibra de las comidas, la palatabilidad influenciada de manera importante por la monotonía de las raciones, y el peso corporal al desear aprovechar la situación para bajar kilogramos9,14,15.

Puntualmente se pueden resaltar las siguientes causas del déficit calórico:

  • Ninguna ración cumple con el contenido calórico óptimo; entre otras razones, por que igualmente deben cumplir con un peso y volumen máximo.

  • Los soldados prefieren empacar elementos útiles en el campo de batalla a comida.

  • Si el equipo se percibe muy pesado, los combatientes extraen la comida del mismo y la botan.

  • Anorexia asociada al estrés y a las condiciones medio ambientales9.

GASTO Y CONSUMO CALÓRICO EN MILITARES COLOMBIANOS

Colombia es un país geográficamente retador. Está compuesto por una variedad de ecosistemas que incluyen grandes zonas montañosas, planicies, bosques tupidos, flora densa, selva húmeda amazónica, llanos desérticos y grandes accidentes geográficos, con condiciones climáticas y ambientales de gran diversidad que en muchos casos incluyen temperaturas extremas.

La magnitud del conflicto armado en Colombia esta bien documentado. Casi a diario hay enfrentamientos entre grupos al margen de la ley y el ejército.

Actualmente las regiones del país en donde se presentan la mayor cantidad de combates son las zonas rurales de los departamentos del Putumayo, Arauca, Antioquia, Norte de Santander y Caquetá. Zonas que cumplen con la variedad geográfica mencionada. Siendo el Ejército Nacional el encargado de salvaguardar la soberanía del país, se convierten nuestros combatientes en un objetivo que les determina un mayor riesgo de muerte.

La doctrina militar requiere que unidades operen de día y de noche durante tiempos de conflicto por que el éxito de las batallas depende, al menos en parte, a mantenerse alerta y físicamente competente durante la duración total de las operaciones.

Combinar eficiente mente las capacidades combativas con un aporte energético adecuado para satisfacer la demanda energética en estas situaciones, supone una ventaja táctica clara.

El marco físico en el que se desarrollan los enfrentamientos en Colombia hacen que nuestra guerra sea combatida realizando grandes desplazamientos a pie, con carga de peso considerable y venciendo la hostilidad de la naturaleza, todas condiciones muy distintas a las características de guerra observadas de otros países como Estados Unidos de donde provee la gran mayoría del sustento científico acerca del aporte nutricional para este grupo especial.

Así surgen varias preguntas:

1. Las raciones de campaña para los soldados Colombianos deben tener las mismas características a las producidas en Estados Unidos?

2. Cómo se comparan las distancias, la inestabilidad del terreno, y los factores climáticos y medio ambientales?

3. Qué diferencia hay entre las características antropométricas, la genética, y los hábitos alimentarios?

4. El estilo de guerra que combaten los militares Colombianos es similar a la de los Norteamericanos o Europeos? Es la actividad, el gasto energético, y el sustrato utilizado en una operación igual?

La vulnerabilidad a la que están sometidos nuestros soldados nos obliga como comunidad médico-científica a introducir día a día conocimientos basados en evidencia NACIONAL e internacional que disminuyan las posibilidades de errores o deficiencias dentro de este grupo combatiente.

Hoy en día el Ejército Nacional Colombiano cuenta con tres tipos de raciones: Clima Frío, Clima Cálido, y Todo Clima. Sus pesos varían entre 1092grs y 1205 grs con un contenido energético entre 3097 kcal y 3515 kcal. Comparativamente con las raciones extranjeras se puede apreciar que las raciones Colombianas tienden a ser un poco más pesadas, con un contenido calórico inferior pero dentro de lo sugerido, proteínas comparables, y más carbohidratos con pocas grasas (ver tabla 1).

Tabla 1. Comparación del Contenido Nutricional de las Raciones

 

MRDA(AR 40-25)*

RACIÓN COLOMBIANA

RACIÓN MRE PROMEDIO

Peso (gr)

1092-1205

700

Contenido Energéticon (Kcal)

>1100-1500

3097-3515

3600

Proteínas (gr)

50-70

93

100

Carbohidratos (gr)

>100 (300-400)

541-574

440

Grasas (gr)

94

<160

MRDA: Aportes diarios recomendados para militares
* Para subsistencia no mayor a 10 días consecutivos.

Dicho contenido puede ser el adecuado, pero nos toca caracterizar la actividad y cuantificar objetivamente el gasto energético en militares Colombianos para confirmarlo.

Las raciones vienen completas con tres comidas y complementos para su consumo en un día. Los alimentos están empacados al vacío individualmente permitiéndole al soldado «reorganizar» la comida dentro de su equipo, intercambiarla, o distribuirla para su ingesta durante más de un día. En Colombia se utilizan igualmente para operaciones donde se dificulta el consumo de víveres frescos y el reabastecimiento regular.

LAS PERSPECTIVAS HACIA EL FUTURO

A medida que las condiciones de combate y las situaciones de guerra cambian, las raciones igualmente deben ir evolucionando de manera paralela para alcanzar las necesidades cambiantes, teniendo en cuenta que los estudios actuales deben depender de conceptos que tengamos hoy en día de lo que será el campo de batalla en el futuro8. El aumento en la complejidad y en la letalidad tecnológica en los campos de combate modernos digitalizados, requiere respuestas correctas e inmediatas de operadores humanos, ya no tan influenciados por los medios ambientes hostiles o por la actividad nocturna.

El ritmo operacional alto aumenta el estrés y los problemas de fatiga; y cualquier lapsus, por pequeño que sea, en la vigilancia puede resultar en pérdidas sustanciales2,8.

Las modificaciones de las raciones en un futuro inmediato están enfocadas en aumentar la variedad de las comidas y en mejorar la palatabilidad9,10,15,16,17.

Sin embargo, los objetivos mediatos se dirigen hacia adicionar sustancias ergogénicas como la creatina, la cafeína, la tirosina e incluso aminoácidos y antioxidantes que intervengan en la inmunosupresión9,16,17,18,19. Igualmente se menciona el uso de metales como cobre, manga manganeso, níquel, selenio y zinc que pueden regular fenómenos de la expresión genética de manera estructural, catalítica y como modulador de la transcripción siendo posibles modificadores de las proteínas y del DNA9.

 

 

El problema de la disminución en la ingesta de raciones militares está asociado a los inconvenientes inherentes las situaciones de batalla. La ansiedad, la fatiga y el dolor se asocian para producir la anorexia como parte de la respuesta generalizada al estrés. El Ibuprofeno ha sido utilizado experimentalmente para reducir los efectos del estrés mediados por citoquinas como pérdida del apetito.

Un estudio del impacto del Ibuprofeno en el apetito puede determinar si el bajo consumo desaparece con la ingestión de un bloqueador de la formación de citoquinas9.

Por último, se espera que para el 2025 salga al mercado un sistema de aporte nutricional transdérmico que sería parte de los equipos de cada combatiente.

Estos parches contendrán reservas de micro y macro nutrientes que suplementen la dieta del soldado durante periodos de conflicto de alta intensidad, permitiendo que mantenga un rendimiento físico y cognitivo óptimo permanentemente.

Tal sistema se activará con un autoestimulador para el aporte dosificado de los nutrientes según lo que considere el militar. El gobierno estadounidense ha invertido miles de dólares en este concepto y espera que el 50% de la solución esté presente en el  201020.

El CONTROL BIOMÉDICO DEL ENTRENAMIENTO en los militares es tan importante y útil como en los deportistas. Llevar un programa y un seguimiento nutricional como parte de dicho control es básico y amerita toda la inversión necesaria. El problema reside en que aumentar el rendimiento físico militar, a diferencia de lo que sucede en el deporte competitivo, no aumenta los triunfos, la consecución de campeonatos, el número de medallas alcanzadas por una Liga o Delegación; e inclusive por alguna delegación Colombiana en competencias internacionales; sin embargo, aumentarlo no sólo significaría disminuir la posibilidad de muerte en aquellos hombres que en muchos casos ponen en juego diariamente sus vidas por Colombia, si no podría implicar tener mejor rendimiento y desempeño de estos hombres en los campos de batalla, con mejores resultados en sus operaciones.

REFERENCIAS

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