REVISIÓN DE TEMAS
MOLÉCULAS ACCESORÍAS
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Adriano Miguel
Martínez Villarreal, MD1, Carlos
Julio Montoya Guarín, MD2.
1. Estudiante
de Maestría en Ciencias Básicas Biomédicas, Universidad de Antioquia
2.
MSc, Profesor del Centro de Investigaciones Médicas
Grupo
Patogénesis de las Inmunodeficiencias Primarias,
Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia.
En la última década se ha avanzado mucho en el conocimiento de las moléculas accesorias, proteínas de superficie celular pertenecientes a diferentes familias estructurales que intervienen de forma decisiva en el proceso de presentación antigénica, donde hacen parte de la segunda señal que conduce a la activación de los linfocitos. Clasificadas didácticamente en moléculas de adhesión, moléculas coestimuladoras y correceptores; las moléculas accesorias constituyen en la actualidad un tópico de emotivo interés investigativo por las numerosas e importantes aplicaciones que se pueden derivar de su participación en diversos mecanismos fisiológicos y fisiopatológicos del sistema inmune.
Palabras claves: moléculas accesorias, coestimulación.
Abstract
Primary
immunodeficiencies are genetic defects, which can alter the function of those
proteins involved in the immune response. Affected individuals have an abnormal
frequency of severe and recurrent infections, autoimmune diseases, allergy and
cancer. In patients with immunodeficiency, one of the most frequently affected
tissues is the skin, and it is clear that the different types of deficiency are
associated with a specific kind of dermatologic manifestations. Early
characterization of the cutaneous alterations in an individual with suspected
immunodeficiency is useful to do the phenotypic diagnosis and, in some instances
as the graft versus host disease in an infant, to detect a primary
immunodeficiency disease when other clinical manifestations are absent.
Key words: accessory molecules, costimulation.
Bajo
la denominación de moléculas accesorias se conoce a un grupo extenso y
complejo de proteínas de superficie celular con amplia expresión en los
tejidos hematopoyéticos que participan activamente en el mantenimiento de la
integridad funcional del sistema inmune.
De
acuerdo con tipo de función que realizan se han clasificado en tres grandes
categorías (1): moléculas de adhesión, moléculas coestimuladoras y
correceptores. Las primeras constituyen un grupo heterogéneo de moléculas
presentes en diversos tejidos, con funciones tan importantes como la morfogénesis,
coagulación y reparación de heridas; en el sistema inmune, al promover las
interacciones adhesivas entre las células y de las células con las proteínas
de la matriz extracelular, las moléculas de adhesión intervienen en la
recirculación y arribo de los leucocitos a los órganos linfoides secundarios,
la extravasación de fagocitos a los sitios inflamados, la presentación
antigénica y en respuestas efectoras como la citolítica. Se conocen cinco
familias de moléculas de adhesión (2): selectinas, integrinas, moléculas
de la superfamilia de las inmunoglobulinas, cadherinas y proteínas de la matriz
extracelular.
Las
moléculas coestimuladoras, por su parte, tienen la propiedad de desencadenar
eventos bioquímicos al interior de las células con el resultado final de
aumento o disminución de la respuesta inmune; se agrupan en tres familias
estructurales: los miembros de la superfamilia de las inmunoglobulinas, y las
pertenecientes a las familias del factor de necrosis tumoral (TNF) y del
receptor del factor de necrosis tumoral (TNF-R).
Los
correceptores (CD2, CD4, CD8 y CD45), a diferencia de las moléculas
coestimuladoras, dependen de la expresión del receptor antigénico de las células
T (TCR) para su función de señalización (1).
El
estudio de las moléculas accesorias de superficie celular se inició con el
objetivo de desarrollar reactivos serológicos que pudieran distinguir los
subgrupos de linfocitos; la aplicación de la tecnología de los anticuerpos
monoclonales ha permitido la elaboración de una gran cantidad de reactivos que
identifican moléculas individuales expresadas en patrones únicos en los
diferentes subgrupos de linfocitos. En 1996, la “Sixth International
Leukocyte Culture Conference” designó oficialmente más de 160 moléculas
que se expresan en la superficie de los linfocitos en reposo y activados (1, 3).
Se acepta hoy que la activación completa de los linfocitos T requiere la acción coordinada de dos señales provenientes de las células presentadoras de antígenos (APC) (4). La primera señal, verificada por la interacción del TCR con el complejo mayor de histocompatibilidad/péptido (CMH/péptido) permite que la célula ingrese al ciclo celular (5). La segunda señal, dada por factores solubles tales como citoquinas y más frecuentemente por moléculas coestimuladoras presentes en la membrana de ambas células, es responsable de la producción de interleuquina 2 (IL-2), la proliferación y la conversión en célula efectora. Este paradigma, conocido como modelo de la activación por dos señales, fue introducido en la década de los 70s por Bretscher y Cohn para explicar la activación de los linfocitos B; luego de diversas observaciones, Kevin Lafferty lo extendió al compartimento de las células T (1, 6); sin la adecuada coestimulacion, los linfocitos T se tornan anérgicos (figura 1).
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Figura
2. Estructura de las principales moléculas accesorias. |
En
esta revisión, enfocaremos nuestro interés en el análisis de la estructura,
expresión, señalización intracelular, regulación y papel fisiológico y
fisiopatológico de las moléculas coestimuladoras pertenecientes a la
superfamilia de las inmunoglobulinas (CD28, CTLA-4, CD80 y CD86), del par
ligando receptor CD40/CD40L y de las moléculas
de adhesión LFA-1 y uno de sus ligandos, ICAM-1 (figura 2). El énfasis en el
estudio de las moléculas mencionadas se explica por la relevancia que tienen
las mismas en el funcionamiento adecuado de diversas ramas del sistema inmune.