REVISTA DE INMUNOALERGIA
1. Bloqueo y modulación de los receptores Fc
En 1981,
Imbach y cols. (16), realizaron una observación importante: la infusión de
IgGIV en niños con púrpura trombocitopenica inmune (PTI), produjo una mejoría
marcada de los recuentos plaquetarios, convirtiéndose en el primer trastorno
autoinmune donde la IgGIV fue empleada como un tratamiento efectivo. Ella
incrementa el número de plaquetas a través de un bloqueo de los receptores
FcgRIII sobre las células fagocíticas y previene la remoción de plaquetas
sensibilizadas por el sistema fagocito-monocitario (SFM) en el bazo y el hígado.
Esto eleva la sobrevida de las plaquetas cubiertas con auto-acs y explica los
cambios rápidos en los recuentos plaquetarios después de la administración de
IgGIV (16) (figura 2).
2.
Modulación de la producción y acción de las citoquinas
Varios estudios han demostrado que la IgGIV puede modular la producción de citoquinas. En la fase aguda de la enfermedad de Kawasaki se presentan niveles séricos elevados de FNTa, IL-6 e IL-1b; la IgGIV y la aspirina reducen estos niveles (17-19).
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La regulación de la producción o actividad de las citoquinas, permite disminuir los aneurismas de las arterias coronarias en estos pacientes (20-22).
3. Inhibición
de la función de las células B
El bloqueo de los receptores Fc no
explica los cambios prolongados producidos por la IgGIV en los pacientes con
PTI. Se ha propuesto que la IgGIV induce efectos reguladores negativos sobre la
función de las CT y B, lo cual disminuye el nivel de acs antiplaquetarios después
de la terapia. Dicho efecto está mediado por la unión de la IgGIV a los receptores FcgRIIb sobre las CB. Los complejos inmunes
pueden ser moduladores negativos de las CB, como consecuencia de una coligación
del receptor para el ag (Ig de membrana), con el receptor FcgRIIb de las CB.
La IgGIV puede así proveer una señalización negativa de las CB, acelerando la apoptosis e inhibiendo su proliferación y la producción de Igs (23, 24).
4. Modulación de la función de las células T
Los
“factores contaminantes” de los preparados de IgGIV, pueden impedir la
comunicación entre las CT y las células presentadoras de ags (CPA). El CD4 y
el CD8 solubilizados, determinantes de HLA clase I y II, causarían
interferencia en la presentación antigénica, al bloquear la interacción entre
el HLA clase II y el CD4 unido a la membrana de las CT, o entre el HLA clase I y
las CT CD8+ en las
reacciones de citotoxicidad (4).
En la enfermedad de Kawasaki y en el
shock séptico, la IgGIV puede neutralizar los superantígenos bacterianos, además
de los efectos sobre las citoquinas inflamatorias (25).
5. Restauración de la red idiotípica
La fisiopatología de diferentes
enfermedades autoinmunes puede estar relacionada con perturbaciones en la red
idiotípica. La vasculitis asociada a ANCA (acs contra ags específicos
citoplasmáticos de los PMN), puede ser un ejemplo de los posibles efectos terapéuticos
de la IgGIV.
Los ANCA activan los PMN, y éstos a su vez producen daño endotelial con la aparición de vasculitis. Se ha sugerido que la IgGIV podría prevenir las consecuencias biológicas de los ANCA, ya que los acs antiidiotípicos se unirían a estos aut
o-acs y neutralizarían sus
actividades inflamatorias (18) (figura 3).
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Tabla 1. Mecanismos de acción inmunomoduladora y dosis de la IgGIV
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enfermedad |
mecanismo de acción |
Dosis Iggiv |
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Trombocitopenia de origen inmune |
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0,8 g /Kg peso/una sola dosis IV. |
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Síndrome de Kawasaki |
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2 g /Kg/una sola dosis IV/ |
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Síndrome de Guillain-Barré |
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400 mg/Kg/día/5 días |
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Hemofilia autoinmune |
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2 g /Kg/cada 4 semanas |
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Vasculitis asociada a ANCA |
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400 mg /Kg/día/5 días |
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Dermatomiositis |
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1 g /Kg/2 días consecutivos/ cada 4 semanas |
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Esclerosis múltiple |
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——————— |
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Miocarditis autoinmune |
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400 mg /Kg/ día/5 días |
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Enfermedad de injerto contra hospedero |
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500 mg /Kg/días 7,2 y cada semana después del trasplante/ por 90 días |