REVISTA ACADEMIA DE MEDICINA
Don Pedro Laín Entralgo
(1908-2001)
Homenaje Póstumo

Historia de la medicina
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Homenaje Póstumo a Don Pedro Laín
Entralgo
Exordio del Director de la Academia Colombiana de la Lengua
Don Jaime Posada
Presidente, Colegio Máximo de las
Academias Colombianas.
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Luis María Ansón, escritor y miembro de la Real Academia evoca a uno de los grandes intelectuales españoles del siglo XX en los siguientes términos: «Desde la alta lejanísima cumbre de sus 93 años, la mirada joven y el pensamiento profundo, don Pedro Laín Entralgo era, incluso en las últimas semanas cuando llegaba a la Academia en su silla de ruedas, la imagen de la sabiduría, de la liberalidad, del equilibrio, la moderación y la ternura». Para definir al siglo XX Laín
eligió tres nombres: |
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La Academia Colombiana de la Lengua hizo individuo Honorario a este visionario excepcional. El Director de la Corporación y el Secretario Perpetuo le entregamos su diploma en la rotonda de la Real Academia en Madrid, en acto solemne, certificaba así con este concurso las firmes afinidades de las dos instituciones, la española y la colombiana.
Por todo ello, la más antigua de las Academias Hispanoamericanas de la Lengua, interpretando plenamente a las demás, quiso dedicar esta ceremonia a Don Pedro Laín Entralgo e invitar conjuntamente a la Academia Nacional de Medicina a que participáramos en esta tarea sobresaliente con la presencia de su Presidente el Doctor José Félix Patiño, el Académico Fernando Sánchez Torres y el Rector de la Universidad Nacional de Colombia. Se quiso así subrayar otro de los rasgos válidos de Laín Entralgo, el de médico, hombre de ciencia y rector universitario.
Con motivo de este acto, el de esta
noche, el Director de la Real Academia Española, Don
Víctor García de la Concha, nos ha hecho
llegar un mensaje con el siguiente énfasis:
«Quienes hemos tenido el privilegio
de conocer de cerca a Don Pedro Laín Entralgo
sabemos hasta qué punto era militante de la
concordia. Lo que Américo Castro llamó la ‘Edad Conflictiva
de España’, se prolongó según Laín en la España
contemporánea en tres líneas de tensión: la
religioso-ideológica, la socio-económica y la regional. Si la primera y la
segunda no pueden solucionarse más que en la
comprensión y el diálogo intelectual, la tercera
requiere lo que Laín soñaba en el colofón de su libro ‘A qué
llamamos España’; allí, tras el grito de ‘no más
sangre’, alzaba el programa de una España unida en la
diversidad, una suma de términos regida y ordenada
por el prefijo "con",
una convivencia que sea confederación
armoniosa y conjunto de modos de vivir y de pensar
capaces de cooperar y de competir entre sí, tesis que,
por cierto, sería un llamamiento también para la
Colombia actual.»
Prosigue Don Víctor García de la Concha:
«Hace meses nos dejó Don Rafael Lapesa con quien Pedro Laín vivía desde hace medio siglo una amistad ejemplar, ejemplar digo por cuanto a ella habían llegado desde posiciones ideológicas distintas atraidos por un amor común a la verdad, a la libre comprensión, al servicio, en fin, de una España soñada como espacio de fecunda convivencia.»
«La vida es siempre un bien y envejecer un privilegio». Esta consideración de Don Pedro Laín procede de uno de sus más recientes trabajos que dedicó a reflexionar sobre la muerte. Protagonista de la vida intelectual europea desde 1939, «fue un esperanzado creyente y un humanista reconocido» al decir de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Atildado Director de la Real Academia, integraba también la de Historia y la de Medicina, recipiendario del Premio «Príncipe de Asturias» y del «Menéndez y Pelayo», entre otros, sin olvidar su ejercicio como Rector de la Universidad Complutense de Madrid.
Con su condición y destreza como científico, ensayista y escritor de profunda cultura humanística, Don Pedro Laín consolidó una alentadora producción bibliográfica.
Justo evocar entre otras obras «Medicina e Historia», «Menéndez y Pelayo», «Las Generaciones en la Historia», «La Generación del 98», «Cajal y el problema del saber», «Reflexiones sobre la vida espiritual de España», «Historia de la Medicina», «Ocio y trabajo», «La espera y la esperanza», «Una y diversa España», «Teoría y realidad del otro».
Valga la pena una rememoración: en
el año de 1983 Don Pedro Laín Entralgo,
investido del carácter de Director de la Real Academia
Española, visitó a Colombia y adelantó diversas
actividades que vale la pena enumerar:
El jueves 13 de octubre de tal año
disertó en la Academia de Medicina. El viernes 14 asistió a la sesión conjunta de la
Academia de la Lengua y de Historia
y pronunció magistral oración, al decir de los comentaristas del momento.
Los días 15 y 16 estuvo en Cartagena.
El lunes 17, hizo otra conferencia sobre la pintura en la cátedra de América que animaba Germán Arciniegas. En la noche fue condecorado en Palacio por el Presidente Belisario Betancur con la «Cruz de Boyacá». Con un acto en la Hacienda de Yerbabuena del Instituto Caro y Cuervo terminó su estadía en Bogotá.
Allí lo recibieron el Director del
Instituto, Don Rafael Torres Quintero, Decanos e
Investigadores. Al agradecer el saludo Don Pedro calificó las
tareas del Diccionario del señor Cuervo y del Atlas
Lingüístico como empresas culturales portentosas en
las que Colombia se constituye en abanderado de los
estudios lingüísticos en el Continente. Al referirse a
labores lexicográficas hizo una exposición sobre la vida
de las palabras:
ellas tienen tres momentos o
instancias -dijo- que podrían describirse así: las
primeras cuando nacen en la boca de los hablantes, frescas,
plenas de vitalidad; la segunda, cuando se fijan en el
diccionario como mariposas de museo, allí están muertas en
apariencia o fosilizadas y el diccionario es un
vasto cementerio. Para que las palabras resuciten, y esta
es la tercera fase o instancia, se requiere que el
diccionario sea consultado, estudiado y acogido en la acepción
exacta para que el fenómeno de la comunicación y de
la expresión aparezca en toda su fuerza vivificante. Es
decir, añadiríamos nosotros en esta noche y en este auditorio, para que el diccionario readquiera su rectora
condición de floresta de las palabras enriquecedoras y tonificantes. El diccionario
aposenta ese tejido esencial de
términos y de conceptos que constituyen el idioma
que, inspirado en el logos, hace posible la
comprensión del mundo. Vale la pena señalar adicionalmente que
en Valladolid se llevará a cabo el Congreso
Internacional de la Lengua Española entre los días 16 y 19 de
octubre del presente año. En ese encuentro,
precisamente, será presentada la última edición del Diccionario
de la Real Academia que implica logros de mucha
importancia. Han crecido los americanismos. Mediante el
trabajo intenso del pleno de la Real Academia, de sus
Comisiones, del Instituto Permanente de Lexicografía y del
aporte de las Academias hispanoamericanas y del
Instituto Caro y Cuervo, los aciertos son evidentes y
abrirán nuevo repertorio de consulta, de reflexión y de auge
del contorno vocabular. Con Don Julián Marias,
el notable crítico y Veedor del Humanismo, para
finalizar, acojamos esta opinión: «La
muerte de Laín nos priva de su convivencia, del calor de su persona viviente, de
su ejemplo, pérdida que no dejamos de lamentar
inmensamente, pero queda su obra riquísima, múltiple, de
gran valor comprobable y semejante al de los grandes
creadores que han florecido en el tremendo y admirable siglo
XX».