REVISTA ACADEMIA DE MEDICINA

 

2. Las implicaciones del conflicto en las enfermedades transmitidas por vectores

La re-emergencia de las enfermedades transmitidas por vectores se ha visto particularmente importante en las zonas de conflicto. La tendencia de casos de malaria en la última década, muestra un aumento a partir de 1999. Si se observa por departamento, aquellos en donde el conflicto armado es más severo aportan el mayor número de casos de malaria. Igualmente sucede con el índice parasitario anual (IPA) y con la mortalidad, se observa como se ha incrementado la mortalidad en departamentos como Cauca, Chocó, Nariño, Caquetá y Valle, que coinciden con zonas de conflicto armado, en particular la zona pacifica.

Una de las principales dificultades que se presenta para el control de malaria y otras enfermedades transmitidas por vectores es la prevención a través del uso de insecticidas y las actividades de diagnóstico temprano y tratamiento oportuno porque los agentes de salud no se pueden desplazar con la amplitud y seguridad que solían hacerlo para tener una cobertura amplia. Por el contrario, los funcionarios ven restringidas sus posibilidades de desplazamiento y, lo que podría esperarse, se abstienen de hacerlo aduciendo razones de seguridad.

Se han registrado hasta la semana anterior 51 casos de fiebre amarilla en una zona donde no se habían presentado casos en los últimos 30 años (La zona de Convención, El Tarra y El Carmen en Norte de Santander). Adicionalmente la presencia de fiebre amarilla se detectó en el año 2002 en departamentos con selva húmeda tropical como Meta, Guaviare y Vichada donde también existen cultivos de hoja de coca.

Dengue es una situación similar porque debido a la situación de conflicto se presentó la reintroducción del serotipo 3 desde Venezuela por el departamento de Santander en 2001, se afectaron soldados colombianos que cuando se dispersaron generaron el brote de 2002, por este serotipo.

3. Una situación particular del conflicto y sus implicaciones en la salud y en el sistema de salud:

Los desplazados Otra situación que bien vale la pena considerar, entre las mencionadas por el Académico Sotomayor, es la de los desplazados y su relación con la salud.

En primer lugar la condición de desplazamiento es ya, por definición, una situación alterada de la salud del individuo porque tiene implicaciones de salud mental sumamente importantes con las consecuencias que ello tiene, por ejemplo en disminución de defensas para enfermedades infecciosas, exposición a diferentes factores de riesgo, movilización de personas vulnerables hacia lugares donde puede haber gérmenes que infectan con facilidad causando morbi-mortalidad, disminución de la ingesta de alimentos conduciendo a desnutrición y otras consecuencias en la salud individual bien definidas.

Además de los riesgos inherentes al desplazamiento, se debe considerar la situación de acceso y uso de servicios de salud en situaciones de desplazamiento.

En primer lugar la demanda de atención por desplazados rebasa la capacidad financiera del estado para cubrir sus gastos de atención. En efecto, el CNSSS requirió incrementar el aporte para atención de desplazados en 70.000 millones de pesos para el año 2002 y establecer una nueva reglamentación para su atención trasladando la responsabilidad a los entes territoriales. Como estos deberán contratar con las IPS públicas la atención de los desplazados, estas se verán afectadas en su ingresos porque necesariamente los atenderán (como debe ser) pero finalmente no habrá los suficientes recursos para cubrir su atención. Un efecto adicional a las ya afectadas IPS públicas, en particular en aquellos departamentos de zonas de conflicto y que tienen una mayor cantidad de desplazados.

 

4. Los recursos asignados a la guerra y su relación con los recursos del SGSSS

Si, como lo afirma el Dr. Sotomayor, el costo del conflicto representa un 125% del gasto publico en salud en Colombia, es decir que si estos recursos se utilizaran en salud se tendría el doble de la actual asignación. Teniendo en cuenta que la cobertura en el régimen subsidiado es de 11.4 millones de habitantes, de acuerdo con informes del Ministerio de la Protección Social y de 13 millones en el régimen contributivo, es decir que faltarían por cubrir cerca de 20 millones de personas, que es prácticamente la mitad de la población del país, y que requeriría el 100% de los recursos actuales del gasto público en salud. En pocas palabras, se podría tener cobertura completa de la población colombiana en la afiliación al SGSSS. Como concluye el académico Sotomayor, la medida más importante de Salud Pública en el país seria la finalización del conflicto armado por sus implicaciones en la mortalidad, las condiciones de salud y la prestación de los servicios.