ARTÍCULOS CIENTÍFICOS
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Comentarios a la presentación “Guerra, Ambiente y Salud en Colombia”*
Académico Dr. Gabriel Carrasquilla Gutiérrez
Ante todo, quiero agradecerle a la Academia Nacional de Medicina, a su Junta Directiva y al Presidente, como también al Dr. Hugo Sotomayor, porque me han honrado con la estimulante tarea de hacer comentarios en tema tan importante, pero difícil.
La presentación del Académico Sotomayor ha sido, como se podría esperar, una disertación valiosa en la que confluyen sus grandes dotes de humanista, su aplicación de un sentido social de la medicina y de la salud y su comprensión de la situación del país, que le inquieta y, por tanto, analiza con la debida frecuencia y la profundidad requerida.
En su interesante presentación, el Académico Sotomayor ha tocado diferentes aspectos, unos relacionados con la salud, otros en un sentido más amplio con aspectos sociales y políticos del conflicto armado en Colombia, y con la valentía y capacidad de análisis que le son propios apunta a resaltar hechos contundentes, que invitan a la reflexión y al compromiso, como los que me permito resaltar a continuación:
Los recursos obtenidos por grupos armados como resultados de secuestros de extranjeros.
El crecimiento del pie de fuerza alcanzado con base en el enriquecimiento, obtenido en buena parte con recursos de la producción y comercialización de drogas ilícitas.
Las implicaciones de la debilidad del gobierno anterior en el crecimiento y consolidación de grupos armados.
La muy controvertible posición de los Estados Unidos que consume el 90% de la cocaína producida en Colombia y la ayuda convertida en contratos para el sector privado y empresarial norteamericano.
El impacto ecológico de las voladuras de oleoductos, fumigación aérea o siembra de cultivos ilícitos (4 Has de bosque destruido/Ha de cocaína sembrada).
Relevante contraste entre los 100 casos de accidentes ofídicos en Colombia comparado con los 250 de lesiones por minas antipersonales.
Se muestra un crecimiento de subversión y hectáreas cultivadas de cocaína entre los años 1980-2001; el coeficiente de correlación entre crecimiento de subversión y hectáreas es de 0,8932.
Si se suma al crecimiento de la subversión el de grupos de autodefensas, el coeficiente de correlación es de 0,9308. Si bien es cierto que una correlación tan alta como las que se han presentado no implica causalidad, sí es evidente la asociación estadística entre las dos variables que hacen pensar que esta asociación es más que la sola correlación estadística.
Toda la anterior es información valiosa y contundente que el Dr. Sotomayor presenta para resaltar la preocupación que se refleja a lo largo de toda la presentación, de las implicaciones de esta larga guerra de 123 de los 183 años de vida republicana en Colombia. Bien vale la pena, con base en lo presentado en la conferencia del Académico Sotomayor, resaltar cuatro aspectos que se deben comentar:
• El perfil epidemiológico del país y su relación con el conflicto armado.
• Las implicaciones del conflicto en las enfermedades transmitidas por vectores.
• Una situación particular del conflicto y sus implicaciones en la salud y en el sistema de salud: Los desplazados.
• Los recursos asignados a la guerra y su relación con los recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS).
1. El perfil epidemiológico del país y su relación con el conflicto armado
Desde la segunda mitad del siglo XX se ha definido la transición epidemiológica como el cambio del perfil de enfermedad de los países de acuerdo con su estado de desarrollo. En general los países desarrollados pasaron de una etapa en el siglo XIX y comienzos del siglo XX en el que primaban las enfermedades infecciosas y la expectativa de vida era bien reducida porqueRevista MEDICINA - Vol. 26 No. 1 (64) - Marzo 2004 26 no había disponibilidad de antibióticos para tratarlas, pasando luego a una etapa en la que las enfermedades cardiovasculares comenzaron a tener mayor prevalencia, mayor mortalidad y se presentaban en épocas mas tardías de la vida. Posteriormente, se presentó una mayor frecuencia de cáncer y la mortalidad por esta causa pasó a estar en los primeros lugares. Por último la aparición de las así llamadas causas asociadas al desarrollo como accidentes de tránsito y otras causas externas cobran gran cantidad de víctimas. Sin embargo, esta transición se dió con el tiempo en más de un siglo, y los países pudieron disponer de recursos, hacer los planes y preparar los servicios para ir afrontando los problemas que se iban presentando de una manera progresiva.
No ha ocurrido lo mismo en países como Colombia que, en lugar de una transición epidemiológica, ha presentado una ACUMULACIÓN EPIDEMIOLÓGICA. Diferentes grupos de población presentan diferentes problemas, las enfermedades infecciosas, en particular la diarrea y la infección respiratoria aguda en los niños y la malaria y TBC, solo para citar dos, en todos los grupos de edad, se presentan en grupos de población especialmente vulnerables. En las zonas más empobrecidas de las zonas urbanas y en las zonas rurales aún priman las enfermedades infecciosas. Pero también hay grupos de población en los que las enfermedades cardiovasculares son las más prevalentes y los factores de riesgo aún frecuentes afectando a adultos relativamente jóvenes que mueren o quedan con discapacidad secundaria a una de estas enfermedades. Desde luego que el cáncer en sus diferentes formas también se ha venido presentando dependiendo del género y del nivel socioeconómico (Ca cervix y Ca de mama en las mujeres, por ejemplo). Finalmente, la aparición de las causas externas, no solamente debidas a los accidentes sino a la violencia interpersonal o como resultado del conflicto armado ha irrumpido en el perfil epidemiológico de nuestro país causando un impacto muy importante en los grupos de hombres jóvenes, llevando a que actualmente la diferencia en la expectativa de vida entre hombres y mujeres sea de 6 años. 75.7 años para las mujeres y 69.6 para los hombres. El impacto económico de este efecto es inmenso porque son personas productivas que por muerte temprana dejan de serlo.
Igualmente importante es el impacto sobre los servicios de salud. Si bien es cierto que con frecuencia la muerte es instantánea, debe tenerse en cuenta que a los centros de atención llegan pacientes con traumas muy severos que demandan gran cantidad de esfuerzos y de recursos. Con frecuencia son pacientes no afiliados al SGSSS (cuya cobertura alcanza 50%) y por tanto es la familia o el hospital publico, en la mayoría de los casos, quienes tienen que cubrir los costos de la atención.
En términos de la acumulación epidemiológica, los recursos disponibles serán siempre insuficientes para atender un espectro tan amplio y disperso de problemas. Difícil, por supuesto, la asignación de los recursos porque el dilema del tomador de decisiones es definir la prioridad para orientar los recursos. Cuando se trata de este fenómeno, en que las enfermedades infecciosas, las crónicas, las causas externas, todas aportan un importante contribución a la mortalidad y los AVISAS los recursos siempre serán insuficientes, las decisiones difíciles y el impacto en la salud limitado.