REVISTA DE MEDICINA

 

 

 

EDITORIAL

 

ATENCIÓN PRIMARIA EN SALUD (APS)

 Una estrategia para mejorar la cobertura y la calidad

 

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Durante los dos últimos decenios cambios importantes han tenido lugar como la rápida industrialización y urbanización en América Latina; así, por ejemplo, en América Latina en el año 2006, el 76% de la población se había urbanizado. Otro cambio fundamental ha sido la globalización progresiva de la economía mundial y el desarrollo de mercados abiertos. Esto influye en la salud de las poblaciones y sus sistemas de salud, en varias formas.

 

No obstante en América Latina y el Caribe los niveles de ingresos de la región se duplicaron en los dos últimos decenios; esta ganancia económica no se distribuyó equitativamente. En 2003, se calculan 220 millones de pobres en la región de América Latina y el Caribe; es decir, aproximadamente el 43% de la población. Se considera que un 30% de la población de la región todavía no tiene acceso a los servicios de salud u otro tipo de medida de protección social.

 

En la medida de los cambios en la función del Estado, el proveedor se ha convertido en regulador de los servicios de salud; entraron a formar parte del sector salud nuevos actores, desde los organismos no gubernamentales (Ong’s) hasta el sector empresarial.

 

Esto creó algunas oportunidades para el desarrollo sanitario, pero también aumentó las dificultades para el cumplimiento de políticas estatales, lo mismo que significó desgreño en el manejo de algunos programas prioritarios como ha sucedido en general en lo  relacionado con el control de enfermedades transmisibles, la atención de la salud mental y particularmente en lo que se relaciona con programas de promoción y prevención. 

 

Aunque se ha logrado un gran progreso en el control de enfermedades transmisibles, todavía quedan muchos retos. Por ejemplo, algunas enfermedades transmisibles, como el dengue o la tuberculosis, continúan siendo objeto de gran preocupación. La reaparición de patologías que se consideraban erradicadas, constituye otro importante reto; igual que el recrudecimiento de patologías endémicas  como paludismo y fiebre amarilla, el incremento de la Hepatitis B, las nuevas patologías como el VIH (Sida), la gripa Aviar, el Sars, las pandemias como las producidas por virus en proceso de mutación, la enfermedad de las vacas locas, nuevas modalidades de neoplasias y todas las que puedan significar un alto costo generan especial descontento en los países, especialmente ante la dificultad de acoplar su manejo a los sistemas de seguridad social de salud vigentes. Es más, a pesar del progreso notable en los valores promedios de cobertura de la población por servicios básicos como inmunizaciones, agua potable y saneamiento, se observa estancamiento y hasta deterioro de estos logros en ciertos países.

 

Algo especialmente preocupante es el alto costo de los medicamentos y la imposibilidad de los Estados para una regulación de precios que permita el fácil acceso de toda la población.

 

A pesar de los escollos observados, los avances han continuado particularmente en países en los cuales la promoción y prevención se han puesto efectivamente en marcha, con programas liderados y financiados por los gobiernos, con activa participación de las comunidades dirigidas por personal entrenado del área de la salud.

 

Los temas ambientales están adquiriendo relevancia en la medida que, cada vez son más claras las graves consecuencias ambientales del recalentamiento del planeta, de la deforestación y del deterioro de los suelos, que se está agravando como resultado de nuevas formas de producción. Recientemente ondas de calor, inundaciones y sequías han afectado a millones de personas. En los últimos 25 años, se calcula que los desastres naturales ocurridos en América Latina, como terremotos, huracanes, aludes o deslizamientos de tierra y lodo, han cobrado la vida de casi 100.000 personas y han dejado sin hogar a muchos millones de personas.

 

En los años recientes, tanto la OMS como la Unicef y el Banco Mundial han confirmado los beneficios, así como el impacto del enfoque de la Atención Primaria; no obstante, para lograr datos precisos es necesario contar con sistemas y modelos de evaluación suficientemente probados y por tanto confiables para acoger cifras que puedan incorporarse a estadísticas oficiales.

 

Se han registrado positivos avances en los últimos años, en lo cual sin lugar a dudas el papel de la atención primaria en salud, especialmente el considerable incremento de los programas de promoción y prevención ha significado un factor fundamental.

 

La mortalidad de lactantes y niños se ha reducido notablemente: la mortalidad de los menores de 5 años, disminuyó de 54 por mil nacidos vivos a 25 en el año 2005. La tasa de mortalidad de lactantes bajó de 42 a 19. La esperanza de vida se ha prolongado a casi 75 años, cuando, hace 4 décadas llegaba a 57 años. Las tasas de mortalidad en las Américas ha disminuido muy favorablemente en los últimos seis años en forma tal, que en enfermedades transmisibles se descendió a 55 por 100.000 habitantes; en neoplasias malignas a 130; en enfermedades del aparato circulatorio a 230.

 

En términos generales el perfil epidemiológico de las Américas ha tenido cambios considerables y es así como tradicionales problemas de salud pública han sido resueltos, han aparecido muchos nuevos y han reaparecido los que se consideraban extinguidos. Se prevé un notable aumento de las defunciones por enfermedades crónicas especialmente por diabetes ligadas a sobrepeso, obesidad, alcohol y tabaco con el envejecimiento considerable de la población.

 

La aparición con caracteres dramáticos del abuso de los antibióticos con la resistencia sistemática de muchos agentes patógenos, han variado los índices de morbimortalidad; las autoridades de la salud adelantan campañas de alerta y de educación a los médicos y a la comunidad que adquiere los antibióticos sin prescripción por venta libre en las farmacias. Entre las nuevas patologías que han significado notables esfuerzos para los organismos de salud, la infección por VIH/sida, la fiebre del Nilo, el Sars y las nuevas variantes de influenza, están a la orden del día sin que se hayan logrado avances considerables.

 

En la región de América Latina y el Caribe, se considera que el aumento de más de seis años en la esperanza de vida al nacer, para ambos sexos, es un indicador global que refleja el impacto positivo que la estrategia de la Atención Primaria ha tenido sobre la salud de la población. Aproximadamente un 50% del aumento de la esperanza de vida es atribuible a una reducción del riesgo de muerte por enfermedades transmisibles y por enfermedades cardiovasculares. En niños menores de 5 años de edad, al menos dos años de esperanza de vida se han ganado por haberse reducido el riesgo de morir por enfermedades transmisibles y enfermedades perinatales.

 

En el área de Salud Mental llamó la atención el informe conocido en el año 2000 que mostró el suicidio como tercera causa de defunción en grupos de población entre 10 y 19 años de edad y en adultos como octava causa principal en grupos entre 20 y 59 años en las Américas. Las estadísticas de enfermedad de Alzheimer la colocan como octava causa principal de defunción en personas de 60 y más años. Se prevé que las cifras actuales de 2 millones de casos en América Latina y 3.1 millones en América del Norte aumentará considerablemente en la medida que envejezca más la población de los países.

 

En relación con el recurso humano (Talento humano) para la salud hay un clamor general por la notable disminución en los países, lo cual incide en los resultados de las acciones para la salud integral. La promoción y prevención es débil en la medida que haya escasez de este recurso capacitado; esto es explicable por el pobre incentivo económico que se ofrece en general a los trabajadores de la salud. Algo que es importante es lo relacionado con la polarización de los recursos humanos que demuestra que 8 de cada 10 trabajadores prefieren las zonas urbanas, por razón de falta de incentivos para la retención en áreas rurales.

 

El impacto de la estrategia de Atención Primaria ha sido mayor en los países con menos desigualdad en la distribución de la riqueza, independientemente  de los niveles de ingresos absolutos. El progreso ha  sido más lento en los países pobres con desigualdad alta en la distribución de los ingresos.

 

Está demostrado que con los esfuerzos para implementar la Atención Primaria podrá lograrse al fin cumplir el ideario de “Salud para todos”. El propósito de llevar la cobertura total del sistema de seguridad social en Colombia al fin podrá cumplirse con una aplicación formal de la Estrategia de Atención Primaria. Una forma de cumplir los cometidos de la Atención Primaria es la aplicación de programas de salud familiar, que han demostrado su eficacia en los países donde esta estrategia se ha impuesto con vigor como en Canadá, Brasil, Cuba, Costa Rica, entre otros.

 

Esta medicina familiar, es la aplicación formal de la Atención Primaria y como tal significa un avance organizado por encima de las consideraciones de inequidad, con plena participación de la comunidad; si se agrega a esta estrategia la fácil accesibilidad a los medicamentos y medios de diagnóstico podrá llegarse a la cobertura total en salud.

 

En síntesis, la estrategia de Atención Primaria en Salud aplicada conscientemente dentro de los parámetros y consideraciones que con el transcurso de los años han implementado la Organización Mundial de la Salud, los Gobiernos, el Banco Mundial, UNICEF y otras autoridades en el tema, puede lograr romper las barreras de la inequidad en la atención y llevar a cumplir el propósito de una ampliación racional de cobertura. 

 

 

 

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