REVISTA DE MEDICINA

 

 

 

ARTICULO DE OPINIÓN

 

DE LA BIOÉTICA A LA BIOPOLÍTICA

-Sus desafíos de cerca al Siglo XXI–

(Reflexiones sobre el conflicto armado colombiano)

 

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En este contexto, la prudencia, el diálogo y la tolerancia son ingredientes fundamentales como contribución a la convivencia pacífica. La Bioética tiene como consigna la protección de la vida, un compromiso ético, científico y político.

 

La Bioética Política tiene como objetivos:

 

1. Examinar la relación existente entre las políticas actuales y la bioética.

 

2. Analizar el impacto político, económico y social de la Biotecnología.

 

3. Exponer los alcances de la justicia social como problema político.

 

4. Estudiar desde la perspectiva Bioética los más importantes temas de la agenda política global: ecología, derechos humanos, desarme, pobreza, biotecnología, guerra, terrorismo, entre otros.

 

5. Examinar la crisis colombiana a la luz de la Bioética.

 

6. Profundizar en el Bioderecho como resultado de la biopolítica.

 

Se desarrolla en el ámbito de la ética de la sociedad civil, llamada también ética cívica y que surge en el seno de una sociedad democrática. Sería una ética racional, pluralista y laica, que se preocupa por la dimensión ética de la vida humana en cuanto a su trascendencia en la sociedad civil. Es un llamado para que en los problemas de injusticia social, sobre todo en el ámbito de la salud, se desarrollen políticas con mayor sentido ético y humano.

 

La Bioética desde sus comienzos, se identifica históricamente con la mentalidad emergente del movimiento de los Derechos Humanos surgido en los siglos XVII y XVIII, corroborado en el juicio de Nuremberg en 1947 y con la Declaración Universal de los Derechos del Hombre en 1948. (8)

 

Más allá de la ética aparece la Bioética como la filosofía del siglo XXI y se discute si es la ética del siglo XXI como lo afirma el filósofo Guillermo Hoyos o es una ética aplicada, práctica, como lo dice el profesor Diego Gracía. (9), concepto que también comparten analistas como Gafo y Maturana. Hoyos afirma que la Bioética es ética aplicada y debe tener una fundamentación moral. La ética en el siglo XXI será Bioética o no será nada. <la Bioética es Política, se orienta hacia la vida problemática del hombre, ciencias de la salud y medio ambiente. (10)

 

Sin entrar a polemizar, constituye un gigantesco esfuerzo para encontrar respuestas a las innumerables inquietudes generadas por la compleja y difícil sociedad actual, y su incapacidad para construir por sí sola el bienestar que la humanidad espera.

 

En los últimos 30 años transcurridos, la Bioética ha crecido en forma extraordinaria, habiendo llegado a decirse que “la bioética ha salvado a la Ética Filosófica (11), la bioética será la ética del siglo XXI”, o que, incluso “el Tercer Milenio será la Era de la Bioética global o la era de la Anarquía”. (12)

 

La bioética nace en medio de una verdadera explosión biotecnológica, como expresión de la profunda convicción sobre la incapacidad radical del conocimiento científico y del programa tecnológico para construir, por sí solos, el bienestar de la humanidad. Antes de proseguir estas reflexiones es conveniente hacer unas consideraciones generales sobre el conflicto armado.

 

La Bioética frente al conflicto colombiano

 

Para todos los colombianos, desde el punto de vista ciudadano, existe una confrontación armada, que produce muertes, secuestros, desplazados. Hemos escuchado por siempre que estamos en guerra civil, posiblemente no tan cruenta como la de los Mil Días, pero sí con crímenes de lesa humanidad y frecuentes expresiones de terrorismo. El 70% del país se encuentra ocupado por los diferentes grupos armados, son civiles armados, quienes los fi nancean y apoyan también son civiles, la mayoría de las víctimas son civiles. ¿Entonces estamos en guerra civil? Según el analista Alfredo Rangel, esa capacidad de  confrontación no la tiene ningún grupo terrorista y se expresa en cerca de 2.500 acciones de combate al año, producto de las cuales mueren más de 3.000 combatientes. Estas cifras son superiores a los mil muertos que algunos politólogos internacionales establecen como cifra mínima para considerar que un país vive una situación de guerra civil. ¿Sería una guerra de baja intensidad? (13).

 

Existen grupos armados, uniformados, que obedecen a una jerarquía, que ocupan un territorio, que presentan confrontación militar a las fuerzas regulares, que producen víctimas, que no se pueden negar ni esconder. ¿No es esto un conflicto? Esta capacidad de confrontación no la tiene ningún grupo terrorista, aunque la subversión puede producir actos terroristas. Cuando el Estado habla de Derecho Internacional Humanitario, está reconociendo el conflicto, puesto que el D.I.H. está ligado al conflicto.

 

También hace parte del mismo el Alto Comisionado para la Paz, la veeduría de la O.E.A., el comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, etc.

 

En el debate intelectual y político se han planteado diversas definiciones: guerra antiterrorista, guerra contrainsurgente, guerra civil, guerra contra la sociedad civil. ¿Cuál es la más adecuada?

 

El profesor Eduardo Pizano Leongómez, del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Nacional, dice que no se trata de una simple discusión semántica, pues la caracterización del conflicto tiene de inmediato connotaciones de orden jurídico, político y militar, tanto en el plano interno como externo. No es igual definir el conflicto como una amenaza terrorista que como una guerra civil. En el primer caso son grupos terroristas que desafían al Estado, ausentes de toda legitimidad y apoyo social; en el segundo los actores armados son concebidos como fuerzas que representan y gozan de apoyo de un sector de la población, afirma Pizarro L. Existe una confusión entre guerra civil con el concepto de conflicto armado. Este politólogo ha planteado que dado que no existe el primero (lo cual es correcto), tampoco existe el segundo (lo cual es equivocado). Colombia no vive una guerra civil. Las FARC y el ELN no representan a nadie. Hablan a nombre del pueblo, pero el pueblo los rechaza. Para Pizarro la definición más correcta es que existe un conflicto armado interno cuyos actores no estatales han sufrido en los últimos años una profunda degradación terrorista. (14)

 

El profesor Meter Waldamm, profesor emérito de la Universidad de Augsburg (Alemania) y experto en conflictos internos, fue invitado al Foro “Sostenibilidad de la Política de Seguridad Democrática”, realizado en Bogotá en febrero de 2005 y afirmó que la política del presidente Uribe es sostenible; sin embargo, duda de que pueda lograr una derrota de la guerrilla, aunque sí arrinconarla y evitar un enfrentamiento abierto. Un ejército de 10.000 hombres no es un grupo terrorista aunque su táctica puede ser terrorista, y terrorista es un término peyorativo. En Colombia hay un conflicto armado y sobre todo hay violencia y eso es más que terrorismo. Está a favor de una negociación solo cuando el Estado sea fuerte para poder hacer exigencias desde una posición de fuerza.

 

Según el Comité Internacional de la Cruz Roja, “a la ley del D.I.H., la situación existente en Colombia presenta todos los elementos constituyentes de un conflicto armado no internacional”, es decir, interno, Lo que lo caracteriza es su larga duración en forma de guerra de guerrillas, de gran movilidad, amparado en nuestra difícil geografía que le sirve de refugio. Colombia es posiblemente el país que más habla de paz, todo se explica porque carecemos de ella; el problema está sobre diagnosticado, pero no hay soluciones a corto plazo y cualquier aporte que pueda hacer la Bioética, por poco que sea, es válido.

 

El conflicto colombiano tiene características estructurales complejas. Se manifiesta en todo el territorio nacional y no puede ser tema exclusivo de los sociólogos, violentólogos y politólogos. Es considerado el principal obstáculo para el despegue del país como sociedad civilizada, nos concierne a todos, pues todos somos responsables y también culpables, y como se dice, la guerra es de mucha responsabilidad para dejársela exclusivamente a los generales.

 

El conflicto armado se desarrolla en el área rural, sus integrantes son campesinos, sus víctimas y desplazados son básicamente campesinos, el ejército regular que lo combate también está integrado por campesinos. ¿Se podría decir que es un conflicto exclusivamente de campesinos? El problema es de todos y nos afecta a todos.

 

Somos administradores de nuestra naturaleza biológica y de la vida como tal, cuyo sentido es trascendente, no obstante haber perdido su connotación ética en la sociedad actual, donde se ha “dejado de vivir para empezar a sobrevivir”. El siglo XX ha sido el más violento de la historia, como que en solo las dos guerras mundiales murieron más de 70.000.000 de personas, la mayor tragedia y vergüenza de la humanidad.

 

Los organismos internacionales, especialmente la UNESCO, esperan que durante el siglo XXI no ocurra lo mismo y lo han declarado como el siglo de la vida.

 

En este sentido todo el auge de la ética y Bioética en el siglo actual, adquiere una nueva dimensión, pues su consigna fundamental es la recuperación, protección y perpetuación del fenómeno de la vida sobre la tierra.

 

Bioética y violencia

 

La Bioética como disciplina, como norma de vida en la toma de decisiones, se impone en todo el contexto social para contrarrestar razonablemente los desequilibrios que puedan provenir de la discriminación de razas, de género, religión, condición económica o política, etc., es decir, lo que de por sí constituye alto riesgo para la convivencia social. ¿Cómo puede un país sobrevivir con la carga negativa de la violencia, la injusticia social, miles de secuestrados y desaparecidos?  La Bioética no puede ser ajena a esta crisis humanitaria. Debe por lo tanto contribuir a solucionarla

 

 

 

 

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