REVISTA DE MEDICINA

 

 

 

EDITORIAL

 

RESPUESTA DEL MINISTERIO DE LA PROTECCIÓN SOCIAL

 

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Se han realizado varios estudios nacionales procurando evaluar la frecuencia con la cual se presentan los eventos adversos y se han empleado diversas modalidades epidemiológicas, las cuales han tenido en común ser desarrolladas en dos fases, en la primera se aplican técnicas de tamizaje por personal de enfermería para detectar alertas en aquellos casos en los cuales existe una alta probabilidad de que se presente un evento adverso y en la segunda se realiza un análisis en profundidad por profesionales médicos para confirmar si en el anterior tamizaje se detecta la ocurrencia de un evento adverso para entrar a clasificar y explorar la causalidad de ese evento adverso detectado.

 

Para medir la frecuencia con la cual se presenta el fenómeno se han realizado estudios de incidencia y de prevalencia, lo cual es importante de tener claro para poder interpretar correctamente los hallazgos de los mencionados estudios y eventualmente hacer inferencias acerca de los hallazgos encontrados.

 

En los estudios de incidencia (evaluación de los casos ocurridos durante el período de observación), la frecuencia varía entre el 9% (en  el estudio de Dinamarca) hasta el 16.6% (en el estudio australiano) como nos lo muestra el siguiente gráfico:

 

En cuanto a los estudios de prevalencia, (evaluación de los casos ocurridos durante y antes del período de observación), según Aranaz JM solamente se han encontrado tres estudios relevantes  el de Quennon y colaboradores, el de Mostaza en España y el de Herrera-Kiengelher y colaboradores en México, en los cuales las frecuencias encontradas varían entre 9.8% y 41%.

 

Los países latinoamericanos han optado por la metodología de evaluación de prevalencia, ya que es la que se ha encontrado como mas factible en las condiciones específicas de nuestras instituciones. No obstante en el caso de la prevalencia aun hay un camino por recorrer para encontrar los valores de referencia adecuados a nuestras condiciones, proceso que se está avanzando a través de los desarrollos del proyecto iberoamericano IBEAS.

 

Las acciones requeridas se derivan de la tipificación de acuerdo a la frecuencia y severidad de los riesgos identificados:

 

1. Infección no socomial

 

2. Eventos adversos ocurridos durante la intervención quirúrgica o procedimientos diagnósticos invasivos

 

3. Eventos adversos asociados al uso de medicamentos, sangre y hemoderivados terapéuticos.

 

4. Eventos adversos asociados al cuidado de la salud.

 

Igualmente deben considerarse con particular atención los procesos orientados a dotar de barreras de seguridad y procedimientos seguros la atención del binomio madre-hijo.

 

 

 

 

De igual forma, los diferentes estudios han generado clasificaciones de severidad, ya que los eventos adversos pueden producir desde un daño leve en el paciente hasta incapacidad, invalidez en grados variables o incluso muerte. Sin embargo, de acuerdo a la experiencia mundial la mayoría de los eventos se encuentran en la categoría leve o moderada.

 

Las barreras de seguridad que previenen la ocurrencia del evento adverso.

 

La política de Seguridad del paciente incluye la identificación y análisis de los eventos adversos y los incidentes, para identificar sus causas y las acciones para intervenirlos. De manera que a partir del análisis causal se deben diseñar e implementar prácticas seguras en los diferentes procesos de atención.

 

Algunas de las prácticas seguras que utilizan las instituciones para disminuir la probabilidad de ocurrencia del evento adverso son:

 

• Acciones dirigidas garantizar una atención limpia en salud.

 

• Acciones dirigidas a evitar la confusión en la administración de medicamentos: formas de denominación, presentación, prescripción, dosificación, dispensación.

 

• Acciones a nivel individual y organizacional para disminuir las fallas asociadas al factor humano: fatiga, comunicación, entrenamiento.

 

• Programas para evitar las caídas de pacientes

 

• Protocolos para la remisión oportuna de pacientes.

 

• Barreras de seguridad en la utilización de tecnología.

 

El diseño de barreras de seguridad se desprende del análisis multicausal de los eventos adversos ocurridos, para lo cual recomendamos la utilización del protocolo de Londres, o del análisis del modo de falla de los procesos de atención en salud. Estas barreras deben ser redundantes cuando el proceso lo requiera.

 

VI. Acciones institucionales que propenden por establecer la política institucional de seguridad del paciente

 

Una estrategia institucional orientada hacia la mejora de la seguridad del paciente, debe desplegarse de manera sistemática, y mediante el despliegue de herramientas prácticas. A continuación se hace un breve recuento de algunos de las herramientas prácticas comunes a los principales programas de seguridad del paciente en el mundo:

 

Política Institucional de Seguridad del Paciente La alta gerencia de las instituciones debe demostrar y ser explícita en el compromiso con la seguridad del paciente como estrategia, indispensable para un entorno seguro y promover una transformación hacia una cultura de seguridad.

 

La política de seguridad debe procurar establecer en forma clara los propósitos de su formulación, que pueden ser:

 

• Instituir una cultura de seguridad del paciente: cultura justa, educativa y no punitiva pero que no fomente la irresponsabilidad.

 

• Reducir la incidencia de incidentes y eventos adversos.

 

• Crear o fomentar un entorno seguro de la atención.

 

• Educar, capacitar, entrenar y motivar el personal para la seguridad del paciente.

 

Además de lo anterior, debe dar lineamientos claros de cómo implementarla, lo que signifi ca abordar algunos de los siguientes temas.

 

• La creación de un sistema de reporte de incidentes y eventos adversos.

 

• Garantizar la confidencialidad de los análisis.

 

• Estrategias organizacionales para su operación: unidad funcional, equipo de trabajo, componente

del sistema de calidad, programa o plan, definición de responsable, mecanismos de difusión, capacitación, entrenamiento.

 

• Homologar en la institución los conceptos y definiciones claves.

 

• Integración con otras políticas y procesos institucionales: Calidad, talento humano, recursos físicos, tecnológicos, información, etc.

 

• Como se va construye una alianza con al paciente y su familia.

 

• Como se integra con los procesos asistenciales.

 

• Definición de los recursos dispuestos para la implementación de la política.

 

Metodologías para la evaluación de la frecuencia con lo cual se presentan los eventos adversos

 

Los resultados de los sistemas de reporte no son la alternativa más útil para monitorizar la medida en la cual se ha incrementado o disminuido la presentación de eventos adversos en la institución, por lo cual es recomendable realizar a intervalos periódicos estudios que midan prevalencia o la incidencia de ocurrencia de dicho fenómeno, para este propósito la metodología desarrollada a partir del estudio IBEAS es una alternativa útil para este propósito, así como las herramientas para el análisis de indicio de evento adverso disponibles en la literatura.

 

Procesos para la detección de la ocurrencia de eventos adversos

 

La resolución 1446 del 2006 establece como obligatorio para todos los actores del Sistema Obligatorio de Garantía de calidad, la vigilancia de eventos adversos. Esta estrategia es más efectiva si se combina con un sistema de reporte de lo encontrado.

 

Sin embargo, los sistemas de reporte que se implementen deberán tener como finalidad el aprendizaje para generar barreras de seguridad. Es esencial proteger la intimidad y la confidencialidad del proceso.

 

Debe existir un sistema de reporte intrainstitucional, que privilegie la confidencialidad de los reportado, que permitan realizar un claro análisis causal y dentro del cual se puedan identificar los

factores que están bajo el control de la institución, y diferenciarlos de aquellos que requieren acciones extrainstitucionales.

 

Tales sistemas de reporte pueden beneficiarse de la utilización de otras herramientas que incrementen la capacidad de detección de la institución tales como instrumentos de tamizaje para la detección de eventos adversos hospitalarios o técnicas “disparadoras” (también conocidas “Trigger Tool” por su denominación en el idioma inglés) del alerta sobre la ocurrencia de eventos adversos.

 

Metodologías para el análisis de los eventos adversos

 

Aunque muchas veces es fácil identificar acciones u omisiones como causa inmediata de un incidente, un análisis más cuidadoso, usualmente, descubre una serie de eventos concatenados que condujeron al resultado adverso. La identificación de una desviación obvia, con respecto a una buena práctica, es apenas el primer paso de una investigación profunda.

 

Un proceso de reflexión sistemático y bien estructurado, tiene mucha más probabilidad de éxito que aquellos métodos basados en tormenta de ideas casuales o en sospechas basadas en valoraciones rápidas de expertos. No reemplaza la experiencia clínica, ni desconoce la importancia de las reflexiones individuales de los clínicos. Por el contrario, las utiliza al máximo, en el momento y de la forma adecuada. Metodologías para este propósito son el Protocolo de Londres, el análisis de ruta causal o análisis de causa raíz, el modo de falla u otros.

 

Estrategias para profundizar la cultura institucional de Seguridad del Paciente

 

El ambiente cultural al interior de las organizaciones debe favorecer:

 

1. La reflexión organizacional sobre los temas de seguridad: las rondas de seguridad y las reuniones breves sobre seguridad del paciente.

 

2. El carácter no punitivo de la vigilancia de la ocurrencia de un evento adverso.

 

3. La sanción o al menos la desaprobación de la actitud de ocultar un evento adverso por impedir las acciones de mejoramiento

 

4. La información y análisis de lo ocurrido con el paciente cuando fuere pertinente.

 

5. El énfasis en los resultados que se obtienen antes que en las acciones formales que se desarrollan.

 

Protocolos para el Manejo del Paciente

 

La institución debe definir un protocolo para el manejo del paciente y su familia cuando ocurre un evento adverso. De las experiencias internacionales y nacionales, extractamos las siguientes recomendaciones:

 

1. Educar al paciente e incentivarlo para preguntar acerca de su enfermedad, de su autocuidado y de los riesgos: transmitirle la idea de que la búsqueda de este, es algo positivo y no negativo.

 

2. Promover la participación del paciente y su familia, como un integrante activo en la prevención de incidentes y eventos adversos.

 

3. Sembrar, en el equipo de atención, la necesidad de concurrir hacia el paciente cuando ocurre un EA, y no acompañarlo.

 

Cuando ocurre un evento adverso, el Manejo del Paciente debe estar orientado hacia:

 

1. No negarle la ocurrencia del evento adverso; por el contrario, darle información y apoyarlo: definir qué se explica, quien lo hace, cómo y cuando.

 

2. Hacer todo lo necesario para mitigar las consecuencias del evento adverso

 

3. Resarcir al paciente que ha padecido un evento adverso, entendido este como el reconocimiento, soporte y acompañamiento en lo que sea pertinente.

 

4. Explicarle que es lo que se hará para prevenir futuras ocurrencias del evento adverso.

 

5. Mostrar que no se eluden las responsabilidades ante la ocurrencia del evento adverso y que se

tiene la voluntad de contribuir al resarcimiento de las consecuencias de este.

 

6. Si la situación lo amerita: presentarle excusas al paciente y su familia por la ocurrencia del EA

 

VII. Acciones inter-institucionales que propenden por establecer la política institucional de seguridad del paciente

 

La Política de Seguridad del Paciente requiere de la coordinación entre actores alrededor de la filosofía y las estrategias para la reducción del riesgo, así como el incremento de las condiciones que caractericen a una institución como segura.

 

Las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios

 

En el caso de las Entidades Administradoras de Planes de Beneficio es claro que a su interior deben tener sus propios procesos de Seguridad del Paciente, dado que en el análisis de la causalidad de los incidentes y eventos adversos se pueden identificar factores atribuibles al asegurador, cuya intervención debe darse de manera coordinada con las instituciones de su red en lo referente a las fallas que involucren a ambos actores.

 

Igualmente, en su relación contractual con los prestadores deben evitarse prácticas que antes que favorecer el mejoramiento, puedan incentivar el ocultamiento como:

 

• Las glosas indiscriminadas de situaciones calificadas unilateralmente como evento adverso sin un previo análisis con el prestador, o análisis de la recurrencia o de la existencia de programas efectivos de seguridad del paciente.

 

• Establecer procedimientos punitivos o que desincentiven el reporte de los eventos adversos, por parte del prestador.

 

Los entes externos de vigilancia y control

 

Los organismos de vigilancia y control son las instancias a quienes corresponde realizar el seguimiento a las situaciones de carácter particular que sean de su conocimiento, algunas de las cuales pueden estar relacionadas con incidentes o eventos adversos:    

 

 

 

 

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