REVISTA DE  MEDICINA

 

Premios para la Ciencia Médica

 

Premio Academia Nacional de Medicina - Abbott 2007

Suicidio celular, sida en niños y otras investigaciones

 

 

Académico Dr. Alfredo Jácome Roca

 

La Academia Nacional de Medicina viene premiando desde hace varias décadas a los investigadores colombianos en las diversas áreas de la medicina, galardones que han contando con diversos patrocinios como el de la Editorial Salvat, Laboratorios Rhône-Poulenc y Sanofi -Aventis.

 

En 2007 el premio fue por primera vez patrocinado por la casa farmacéutica Abbott. En esta oportunidad se estudiaron treinta y siete trabajos entre las áreas de ciencias básicas y experimentales y los de las ciencias clínicas. Se pudo establecer el interés creciente de los médicos y demás profesionales por el progreso de la ciencia y demostró una vez más que los premios son factores muy importantes para el estímulo de la producción científica nacional. Queremos aquí incluir algunas notas sobre los trabajos ganadores y los que obtuvieron menciones honoríficas.

 

El Premio en el Área de las Ciencias Básicas lo obtuvieron dos profesores de fisiología celular y molecular de la facultad de medicina, Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. Se trata de los investigadores Jean Paul Vernot, PhD y Ana María Perdomo Arciniegas, MD, MSc. El trabajo –que ha sido aceptado para publicación en la revista Internacional ournal of Peptide Research & Therapeutics- se titula “Un nuevo péptido quimérico inhibitorio de la proteína quinasa C afecta la proliferación de linfocitos, la invasión y el desarrollo de Plasmodium falciparum”.

 

Mediante pruebas en células del sistema inmune de pacientes sanos y de líneas celulares aisladas de pacientes con leucemia, estos científicos lograron desarrollar un compuesto que induce la muerte celular programada o apoptosis. La molécula es un péptido quimérico, que inhibe una enzima intracelular denominada proteína kinasa C (PKC) responsable de la supervivencia y proliferación de algunas células de la leucemia. Dicho péptido quimérico es la combinación de varios segmentos de proteínas diferentes con características y funciones diferentes, que al acoplarlos se convierten en uno nuevo, con funciones nuevas. Los científicos analizaron la señalización de estas células y determinaron que en algunas de ellas la causa de su crecimiento oncológico es la actividad enzimática de la PKC. En su investigación identificaron un segmento de esta enzima que es capaz de auto-inhibir su actividad y por lo tanto sus funciones de proliferación y supervivencia. Luego acoplaron este segmento a otra secuencia con capacidad de penetrar células sin alterar la membrana celular.

 

El resultado fue un compuesto con capacidad para entrar en la célula, localizar la enzima PKC, inhibirla de manera específica, sin alterar otras enzimas, y “apagar” las señales de supervivencia y proliferación.

 

Los autores plantearon que el desarrollo de esta molécula es una luz para posibles terapias en los casos de leucemia que presentan un aumento en la proteína PKC. El péptido quimérico se probó in vitro en una línea celular aislada de un paciente con leucemia de células T y se demostró que penetra las células, inhibe la enzima PKC, detiene el crecimiento celular y –si hay una célula que tiene la señal de la PKC aumentada– detiene los procesos de proliferación y supervivencia, induciendo el suicidio celular (apoptosis) para evitar el crecimiento descontrolado de las células cancerígenas.

 

El nuevo péptido es también efectivo contra la malaria: la PKC es una enzima que cumple un papel principal en la invasión del Plasmodium falciparum. Al utilizar el péptido quimérico se logra inhibir la PKC, de manera que el parásito no puede activarla, el cito-esqueleto no se desacopla y la membrana del eritrocito resiste la entrada del parásito. En las pruebas realizadas se comprobó que utilizando el péptido quimérico la invasión del parásito baja en un 80%.

 

Las menciones honoríficas en el área de básicas fueron dos y ambas correspondieron a profesores de la facultad de medicina de la Universidad Javeriana en Bogotá. La primera de ellas la recibió en grupo de ciencias fi siológicas, liderado por el doctor Gabriel Pascual, con la colaboración de los doctores Henry Adolfo Aceros y Darío Riascos Bernal, y fue presentada como tesis de grado por la bióloga Catalina Celis Borrero, investigadora en este campo. Se tituló “Evaluación del efecto del extracto de alcaloides de la piel de Dendrobates truncatus –DT– (Anura: Dendrobatidae) sobre la unión neuromuscular en una preparación frénico-diafragma de rata”.

 

El extracto de alcaloides de la piel de DT en la preparación frénico diafragma de rata tiene acción dual, inhibitoria cuando la estimulación es indirecta, y es por inhibición no competitiva del receptor nicotínico, a nivel de la unión neuro-muscular; y estimulante, a nivel de fibra muscular cuando la estimulación es directa. Recomiendan analizar mejor los diversos alcaloides para observar su alguno de esto sea una pumiloxina con efecto cardiotónico.  

 

Las secreciones de las ranas venenosas tienen un gran interés para la farmacología y la investigación neuroquímica. Por ejemplo, la batracotoxina ha proporcionado importantes conocimientos sobre la función de los canales de sodio en la conducción nerviosa. Otros alcaloides, como las histrionicotoxinas aisladas en D. histrionicus y la pumiliotoxina B aislada en la D. pumilio, han suscitado grandes esperanzas en el desarrollo de fármacos cardiotónicos y de utilidad en el sistema neuromuscular. La letalidad del primer veneno (batratoxina) mostró que si bien es una de las sustancias más tóxicas que existen, ha servido para comprender mejor el papel de los canales del sodio en el sistema nervioso. Estos canales son un factor importante en las arritmias cardiacas y en diversas enfermedades neurológicas, como la esclerosis lateral amiotrófica. Sin embargo, es la histrionicotoxina, la toxina presente en la rana Dendrobates histrionicus, la que ofrece mayores posibilidades para la investigación. Las histrionicotoxinas, al igual que las pumiliotoxina B, procedente de la Dendrobates pumilio, afectan a la conducción de mensajes a través de las células  del sistema nervioso. Esto ofrece gran interés en el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, el síndrome de Down y la miastenia grave.

 

 

 

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