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ACADEMIA DE MEDICINA
Homenajes
Académico Honorario J. Hernando Ordóñez Garay Académico Dr. Zoilo Cuéllar-Montoya Hay en nuestra Academia verdaderas lumbreras de la ciencia, de la medicina, de la docencia y de la práctica profesional que, aún cargados por los años, realizan aún aportes importantes para todos nosotros, sus pares, quienes fuimos sus discípulos y los seguimos en sus labores Académicas. Eminentes profesores de cuya compañía, conversación y presencia iluminadora aún podemos gozar y aprender y a quienes, por lo tanto, considero oportuno rendir un justo homenaje al publicar sus biografías. Es un deber que considero estamos obligados a cumplir: resaltar para la historia la vida y la obra de quienes han hecho patria con mayúscula con su propio devenir profesional, con su excelsa bonhomía. Hoy me referiré, al primero de ellos, al ilustre Profesor J. Hernando Ordóñez, quien no por hallarse relegado a su residencia por afecciones inherentes a su edad, deja de pensar y hacer aportes a la salud pública de los colombianos, preocupado siempre por la dignidad de los profesionales de la medicina y los demás del sector.
El Profesor Ordóñez ha permanecido atento a la evolución de los intentos de modificación de la Ley 100 de 1993 y, por lo tanto, a los esfuerzos por alcanzar un ejercicio de calidad de nuestros galenos que simultáneamente les sea gratificante, para lo cual escribió una interesante carta al Señor Presidente de la República y a los Presidentes de Senado y Cámara y de las respectivas Comisiones Séptimas, que incluye recomendaciones basadas en el sistema de salud del Canadá, el cual conoce muy bien, y el que le gustaría se tuviera en cuenta en el marco de los proyectos de modificación del Sistema General de Seguridad Social en Salud.
Nació el doctor Ordóñez en la veraniega población de Villeta 1,2, región medio-occidental del Departamento de Cundinamarca, en la ruta que de Bogotá conduce a Honda, en plena cordillera oriental, en lo más pro fundo del valle que conforman el macizo montañoso coronado por el Alto de la Tribuna, al oriente, límite occidental de la sabana de Bogotá, y aquel que culmina en el Alto del Trigo, al occidente, por donde corren los ríos Villeta, Río Dulce y la quebrada de Cune, que buscan el cauce del Río Negro para dirigirse al Magdalena. Villeta es la capital nacional de la panela y por lo tanto, en las hermosas estribaciones montañosas que la circundan, son incontables las plantaciones de caña de azúcar, especialmente en las laderas occidentales, las que ascienden hacia el Alto del Trigo. En ella y en su cálido clima -22º promedio-, a 800 metros sobre el nivel del mar, buscaron la salud perdida y entregaron su alma al Todo Poderoso personalidades de la medicina como los Profesores Antonio Vargas Reyes 3, Manuel Plata Azuero 4 y Federico Rivas Mejía 5, todos miembros de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales de Bogotá.
Vino al mundo el hoy Profesor Ordóñez, el 8 de julio de 1910 1,2,6,7, en el hogar de don Nicodemus Ordóñez Garavito y doña Herlinda Garay Ramírez 1,8. Sus primeras letras las aprendió en la Escuela de Albán y, posteriormente, hizo su formación elemental en el Colegio Aponte, de Facatativa 9. El bachillerato lo terminó en Bogotá, en el Colegio, plantel de filiación conservadora, ubicado en la calle 8ª con carrera 13, en 1928: el régimen conservador no permitía a los jóvenes colombianos realizar sus estudios de secundaria sino en planteles conservadores 9. Realizó sus estudios profesionales en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, a la cual ingresó al comenzar el año de 19291. En los años 1932 y 1933, por concurso 7, ocupó el cargo de Preparador de Fisiología de su Facultad 1,6,7. Durante el año de 1934, trabajó como practicante interno del consultorio externo del Hospital de San Juan de Dios, por concurso1,6,7 y, durante el año de 1935, fue Médico Residente del Instituto Nacional de Radium 1,6,7, cargo en el cual permaneció hasta la fecha de su viaje al exterior. La Universidad Nacional, Facultad de Medicina, le otorgó el título de Médico y Cirujano, el 15 de julio 1935 1,2,6,7, con un trabajo de tesis titulado “Fisiología general de la contracción prosténica” 2,6,7, el cual mereció mención honorífica, dice Perry 6,7, pero que, según el mismo Ordóñez, la calificación que recibió fue la de laureada, de primera categoría1. Inmediatamente después de su grado, y con apoyo gubernamental7, viajó a Europa y, en Francia, realizó su especialización en fisiología y cardiología, en los años 1936 y 1937, en la Facultad de Medicina de París y en La Sorbona, en la misma ciudad, bajo la dirección del profesor Louis Lapicque 2,10,11. En 1936 asistió, como Delegado de Colombia, al 47º Congreso de Higiene del Real Instituto Sanitario de la Gran Bretaña 6,7, ocasión en la cual, cuando caminaba entre la niebla, en una calle de Londres, al doblar una esquina se dio de manos a boca con otra persona, la cual resultó ser, nada menos, que su colega cardiólogo bogotano, el doctor Jorge Salcedo Salgar 12. Del 6 al 11 de julio de 1937 asistió, también como Delegado de nuestro país, al IV Congreso de la Asociación de Hospitales y, del 19 al 24 del mismo mes, al II Congreso de Higiene Mental, que tuvieron como sede a la ciudad de París 6. Su dedicación al estudio, a la investigación, su preclara inteligencia y su trabajo sobre la “Electrocardiografía de la Altura”, le permitieron destacarse, muy pronto, de su grupo, en virtud de lo cual se le nombró asistente extranjero de la cátedra de fisiología de la Facultad de París 2,7, por ese entonces bajo la regencia del Profesor León Binet 13. A su regreso a Bogotá, al finalizar el año de 1937, se hizo cargo de la Dirección del Asilo de Mujeres Indigentes, encomiable labor que desempeñó durante muchos años, anotó Perry 6,7, pero el mismo Ordóñez anota el año de 1938 como el de iniciación de este cargo, en el cual permaneció hasta 19611. Entre 1937 y 1940, fue profesor de fisiología en el Instituto de Educación Física, en Bogotá 6 y, en 1939, por con curso, se posesionó como Jefe de Trabajos Prácticos de fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, cargo en el que permaneció hasta 1941 1,6,7, cuando obtuvo, por concurso, el cargo de Profesor agregado de fisiología de la misma Facultad 1,2,6,7 en la cual, en 1942, se hizo cargo de la cátedra de fisiología, como Profesor agregado en ejercicio 6. Trabajó, de 1941 a 1943, como médico del Consultorio Sáenz Pinzón de la Cruz Roja Nacional 6,7. En 1943, hizo parte del grupo de fundadores de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y dictó en ésta 7 la misma asignatura 2,6, hasta 19481. Desde 1944, y como titular, rigió la cátedra de clínica médica en la Universidad Javeriana 7 y, de la misma asignatura, por concurso, como Profesor agregado, en la Universidad Nacional 1,2,6,7. En 1949, inició su labor como Profesor Titular de clínica médica de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana, cargo que sostuvo hasta 19551. Por concurso, ocupó la regencia de la cátedra de clínica médica en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, como profesor titular, en los años 1952 y 19531. En la misma Facultad tuvo a su cargo la cátedra de fisiología, entre 1954 y 19611. En 1962, se posesionó como médico agregado del Hospital Militar Central en la especialidad de cardiología 1.
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