Las Guías de Práctica Clínica, cuya implementación
propuso la Ley 100 de 1993, son lineamientos de conducta
para el manejo de condiciones clínicas específicas, con
señalamiento de las indicaciones para realizar
procedimientos o terapias.
Las Guías de Práctica Clínica son revisiones y
pronunciamientos desarrollados en forma sistemática con
el propósito de facilitar y racionalizar la toma de
decisiones para la más adecuada atención de un
importante grupo de condiciones clínicas. Estas guías
resultan válidas en la medida que su uso conduzca a una
mejor calidad en la atención y la aplicación más
racionales de los recursos disponibles.