Provienen
de las tierras heladas del gran norte: desde Noruega
a Suecia pasando por Finlandia, Laponia hasta Alaska
y Siberia, entre otras regiones. Son los perros más
bellos y enigmáticos de la especie. Todos comparten
rasgos físicos como sus pequeñas orejas, que evitan
la pérdida de calor, y su cola enroscada y peluda,
muy útil para cubrir el hocico y la cabeza y
protegerse del frío, cuando duermen sobre la nieve.
Son, en su mayoría, los más cercanos descendientes
del lobo, una herencia que se hace notar no sólo en
aspecto, sino también en el comportamiento.
Algunos prefieren el aullido al ladrido y tienen un
marcado sentido de jerarquía. Pese a su
individualismo, buscan constantemente la compañía
del hombre... y es que, desde hace siglos, han
compartido con él las más duras tareas: arrastrando
pesados trineos a través de parajes inhóspitos,
cazando presas que le triplicaban en tamaño y
guardando y protegiendo los rebaños de tribus
aisladas de la civilización. Hoy día, algunos se
han convertido en solicitadas mascotas, pese ala
dificultad con que se adaptan a las condiciones
modernas; otros, todavía en el anonimato, siguen
desempeñando en su país de origen las mismas
labores que antaño.