Ajusta, en lo posible, las
raciones diarias que recomiende el veterinario, según
peso, actividad y edad.
No le des de comer a tu perro lo
mismo que tú.
No introduzca cambios bruscos en su dieta, ni la varíes
constantemente.
Proporciona al animal abundante agua fresca y limpia.
Infórmate sobre las distintas marcas de alimentos
preparados a la hora de elegir un producto de calidad.
|
|
|
|
No añada ningún tipo de
suplemento a los
alimentos preparados, ya que éstos viene adaptados a las
necesidades de su mascota.
Aleje a tu mascota de los huesos
de pollo.
Divide la ración diaria en dos tomas, como mínimo.
No sometas a tu perro a dieta para que baje de
peso sin la evaluación médica correspondiente,
ya que existen concentrados específicos para tal fin.
Si tu perro deja de comer el concentrado habitual,
consulte con tu veterinario antes de realizar algún
cambio.
|