Por su manso temperamento y
adaptabilidad, los persas se han convertido en los gatos
ideales para la exhibición.
Tiene voces (maullidos) suaves y melodiosas comparadas
con las de otros felinos, como los siameses, y, aunque no
son tímidos, tienden a pasar inadvertidos (salvo cuando
están en época de celo). Su abundantes pelo exige un
cepillado diario y lavados frecuentes que lo mantengan
hermoso y sano. Por otra parte, a diferencia de la
mayoría de las otras razas, las crías nacen recubiertas
con mucho pelo, relativamente corto, que los hace más
aceptables a primera vista; y esto, según los
entendidos, es lo que cuenta. A las seis semanas comienza
a crecerle un espléndido pelo largo y se puede empezar a
peinarlo con "efectos estéticos". Aunque
tengan un carácter bien definido, se puede decir que es
una herencia del esquema de conducta general que ostenta
el siamés. Existe una variedad con características de
vedette entre la raza, que es el persa de ojos azules;
pero es muy difícil lograrlo y, por lo tanto, resulta
casi imposible contemplarlo en exposiciones
convencionales.
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