
La halitosis, el dolor y la destrucción parcial de las
piezas dentales no son males supeditados a los humanos.
Por eso es conveniente que no descuides la salud de tu
gatito.
Para empezar, deberás proveerte del
instrumental, que consistirá en pasta de dientes para
niños, copitos de algodón y un cepillo de cerdas
suaves.
Examina sus encías y sus dientes, abriendo
la boca del minino con suavidad, para no generarle
desconfianza o temor. Estará sana si los dientes están
enteros y las encías aparecen firmes y rosadas.
Deberás acostumbrar a tu gato a este
procedimiento desde temprana edad.
Cepíllale los dientes con un poco de crema
dental; para que se habitúe a ella, ponle un poco en los
labios. Si no tienes pasta, improvisa el clásico
dentífrico para animales, que consiste en agua y sal.
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