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¿Cómo
prevenirlas? Un conducto auditivo maloliente o un cerumen
marrón o blanquecino son motivo suficiente par ir a la
consulta del veterinario, quien practicará un examen
ostoscópico y decidirá el tratamiento a seguir.
La mucosa
del conducto auditivo e muy frágil, y cualquier
brusquedad podría exponerla a inflamaciones que siempre
pueden agravarse. Para realizar la higiene periódica de
las orejas, siempre deberás utilizar un producto
concebido específicamente para ello. Se deben abandonar
los copitos de algodón y todos los productos irritantes
como el éter, el alcohol de 90°, la tintura de yodo o
el agua oxigenada. Por el contrario, cuando el pabellón
de la oreja esté sucio, procura limpiarlo con un poco de
algodón empapado en aceite de almendras.
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