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PRÓLOGO
CONTENIDO
La Medicina, como ciencia y como disciplina, siempre
ha girado alrededor de principios éticos. Su fin primordial, servir
al prójimo, la ha hecho el prototipo de la profesión humanitaria.
Precisamente, hace veinticinco siglos, en los albores de la llamada
"medicina técnica", fueron sus mismos cultores quienes. Motuo
proprio, con
un juramento público sentaron las bases de su actuar ético, dando
con ello demostración de responsabilidad y vocación de servicio.
Proceder tal no tiene parangón; por eso el cultor de la Medicina ha
venido ocupando un lugar de privilegio en el afecto social. |
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