|Sábado, octubre 25, 2014

Capítulo XIII: Ética Médica y Ancianidad  

FERNANDO SANCHEZ TORRES

En virtud de los progresos de la Medicina y de la aplicación de políticas sanitarias, la población provecta, mejor conocida como “de la tercera y cuarta edad”, ha ido en aumento progresivo. En efecto, de los 36 millones de colombianos, 2.3 corresponden a la (6.5%), que genera el 50 por ciento del total de población anciana definiciones del país1. Las principales causas de muerte son: infarto (14.9%), otras enfermedades del corazón y circulatorias (10.1%), hipertensión arterial (5.4%), tumores malignos (5%) y enfermedades del aparato respiratorio (49%)2 Los anteriores datos de carácter médico no causan mayor impacto por cuanto están muy de acuerdo con los procesos naturales que se presentan en el organismo humano con el paso del tiempo. En cambio, conocer las condiciones sociales en que transcurren los últimos días de nuestros ancianos es algo de verdad lastimoso, que invita a reflexionar seriamente. veamos algunos datos suministrados por el Ministerio de Salud y recogidos por el diario El Tiempo3: El 87 por ciento de los ancianos carece de seguridad social; 41 por ciento vive en condiciones de miseria; 42 por ciento no tiene ingresos y 39 por ciento ejerce oficios en hogares. “Algunos ancianos -dice el informe- debido a la situación de invalidez y de violencia intrafamiliar, son internados en centros de bienestar donde pasaran sus últimos días enfrentados a situaciones de hacinamiento, pérdida de la intimidad y asistencia despersonalizada”. Este panorama desolador relacionadc con la situación actual de nuestros ancianos, tiene mucho qu~ ver con la labor y la actitud del personal sanitario, particularmente con las de los médicos. Conviene, por eso, revisar alguna circunstancias que en el ejercicio profesional pudieran dar lugar a conflictos éticos.

En primer término: ¿Conoce el personal de salud la magnitud del problema? ¿Está preparado para contribuir a resolverlo?¿Las escuelas formadoras de ese personal han ejercitado ‘a conciencia de sus alumnos en relación con el trato ético al anciano? No me atrevo a responder; dejo la inquietud entre los implicados en tan delicado asunto. Yo me limito a tocar algunos puntos neurálgicos, con el ánimo de facilitar el cumplimiento del deber, que es un compromiso ético de quienes enseñan y de quienes aprenden, pero en especial de quienes ejercen la profesión.

Moral objetiva y ancianidad

Conviene recordar que el actuar ético de las personas está influido por las normas de conducta que la sociedad aprueba, disposiciones que deben ser tenidas como un “imperativo categórico”, es decir, que son de obligado cumplimiento. En relación con la ancianidad, la moral objetiva en Colombia ha quedado registrada en varios documentos, así:

1. Constitución Política de 1991

Artículo 11. El derecho a la vida es inviolable”.

Artículo 13. El Estado promoverá las condiciones para que la real y efectiva y igualdad sea real adoptara medidas en favor de grupos discriminados o marginados. El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellos se cometan.

Artículo 46. El Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria. El Estado les garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia”.

Artículo 48. La Seguridad Social es un servicio público de carácter obligatorio que se prestará bajo la dirección, coordinación y control del Estado, en sujeción a los principios de eficiencia, universalidad y solidaridad, en términos que establezca la ley”.

2. Ley 100 de 1993

2.1. En relación con el sistema de pensiones:

Artículo 10. El Sistema General de Pensiones tiene por objeto, garantlzar a la población el amparo contra las contingencias derivadas de la vejez. la invalidez y la muerte, mediante el

Conocimiento de las pensiones y prestaciones que se determina sí en la presente ley. así como propender por ampliación progresiva de cobertura a los segmentos de población no cubiertos con un sistema de pensiones”.

2.2. En relación con el sistema de salud:

Artículo 152. Los objetivos del Sistema General de Seguridad Social en Salud son regular el servicio público esencial de salud y crear condiciones de acceso de toda la población al servicio en todos los niveles de atención”.

Artículo 153. Equidad. El Sistema General de Seguridad Social en Salud proveerá gradualmente servicios de salud de igual calidad a todos los habitantes en Colombia, independientemente de su capacidad de pago. Para evitar la discriminación por capacidad de pago o riesgo. el Sistema ofrecerá financiamiento especial para aquella población más pobre y vulnerable, así como mecanismos para, evitar la selección adversa”.

Artículo 156. Literalj. Con el objeto de asegurar el ingreso de toda la población al Sistema en condiciones equitativas. existirá un régimen subsidiado para los más pobres y vulnerables que se financiará con aportes fiscales de la Nación, de los departamentos. los distritos y los municipios. el Fondo de Solidaridad y Garantía y recursos de los afiliados en la medida de su capacidad”.

2.3. En relación con servicios sociales complementarios:

Artículo 257. Programa y requisitos. Establécese un programa de auxilios para los ancianos indigentes que cumplan los siguientes requisitos: a. Ser colombiano; b. Llegar a una edad de sesenta y cinco o más años; c. Residir durante los últimos diez años en territorio nacional; d. Carecer de rentas o de ingresos suficientes para su subsistencia, o encontrarse en condiciones de extrema pobreza o indigencia. de acuerdo con la reglamentación que para tal fin expida el Consejo Nacional de Política Social; e. Residir en una institución sin ánimo de lucro para la atención de ancianos indigentes, limitados físicos o mentales y que no dependan económicamente de persona alguna. En estos casos el monto se podrá aumentar de acuerdo con las disponibilidades presupuestales y el nivel de cobertura. En este evento parte de la pensión se podrá pagar a la respectiva institución. Parágrafo 1. El Gobierno Nacional reglamentará el pago de los auxilios para aquellas personas que no residan en una institución sin ánimo de lucro y que cumplan los demás requisitos establecidos en este artículo. Parágrafo 2. Cuando se trate de ancianos indígenas que residan en sus propias comunidades, la edad que se exige es de cincuenta (50) años o más. Esta misma edad se aplicará para dementes y minusválidos. Parágrafo 3. i~ entidades territoriales que establezcan este beneficio con cargo a sus propios recursos, podrán modificar los requisitos anteriormente definidos”.

Artículo 258. Objeto del Programa. El programa para los ancianos tendrá por objeto apoyar económicamente y hasta por el 50% del salario mínimo legal mensual vigente, a las personas que cumplan las condiciones señaladas en el artículo anterior y de conformidad con las metas que el CONPES establezca para tal programa.

El programa se financiará con los recursos del presupuesto general de la Nación que el CONPES destine para ello anualmente, y con los recursos que para tal efecto puedan destinar los departamentos, distritos y municipios. Parágrafo. El Gobierno Nacional reglamentará los mecanismos y procedimientos para hacer efectivo el programa de que trata el presente artículo, contemplando mecanismos para la cofinanciación por parte de los departamentos, distritos y municipios. El programa podrá ser administrado y ejecutado de manera descentralizada. Así mismo, el Gobierno podrá modificar los requisitos dependiendo de la evolución demográfica y la evolución de la población beneficiaria del programa.

Artículo 259. Pérdida de la Prestación Especial por vejez. ~ prestación especial por vejez se pierde: a. Por muerte del beneficiario; b. Por mendicidad comprobada como actividad productiva; c.Por percibir una pensión o cualquier otro subsidio; d. Las demás que establezca el Consejo Nacional de Política Social”.

Artículo 260. Reconocimiento, administración y control de la prestación especial por vejez. El reconocimiento de la prestación especial por vejez, su administración y control serán establecidos por el Gobierno Nacional.

Para efectos de la administración de la prestación especial por vejez se podrán contemplar mecanismos para la cofinanciación por parte de los departamentos, municipios y distritos.

Los municipios o distritos así como las entidades reconocidas para el efecto que presten servicios asistenciales para la tercera edad, podrán administrar la prestación de que trata el artículo 258 de la presente ley siempre y cuando cumplan con lo establecido en el artículo siguiente”.

Artículo 261. Los municipios o distritos deberán garantizar la infraestructura necesaria para la atención de los ancianos indigentes y la elaboración de un plan municipal de servicios complementarios para la tercera edad como parte integral del plan de desarrollo municipal o distrital”.

Artículo 262. Servicios Sociales Complementarios para la Tercera Edad. El Estado a través de sus autoridades y entidades, y con la participación de la comunidad y organizaciones no gubernamentales prestarán servicios sociales para la tercera edad conforme a lo establecido en los siguientes literales: a) En materia de educación, las autoridades del sector de la educación promoverán acciones sobre el reconocimiento positivo de la vejez y el envejecimiento. b) En materia de cultura, recreación y turismo, las entidades de cultura, recreación, deporte y turismo que reciban recursos del Estado deberán definir e implantar planes de servicios y descuentos especiales para personas de la tercera edad. c) El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social promoverá la inclusión dentro de los programas regulares de bienestar social de las entidades públicas de carácter nacional y del sector privado el componente de preparación a la jubilación”.

3. Resolución 13437 de 1991 del Ministerio de Salud.

Hace referencia a los “Derechos del paciente”, algunos de cuyos postulados tienen particular relevancia en tratándose del paciente anciano, tal como veremos mas adelante.

Moral subjetiva y ancianidad

Al igual que los niños, los ancianos constituyen un grupo vulnerable que obliga a que se les dé un trato preferencial; así lo interpreta la moral objetiva” revisada arriba. ¿Supone ésto que también se les dé un trato paternalista, en tratándose de su salud? Gabriel García Márquez nos ayudará a dar respuesta a este interrogante. Para ello me sirvo de algunas páginas de su hermoso canto al amor entre proyectos titulado El amor en los tiempos del cólera.

Refirléndose al doctor Juvenal Urbino, describe así un pasaje de su vida diaria: “Ya para entonces se bastaba muy mal de sí mismo, y un resbalón en el baño que pudo ser fatal lo puso en guardia contra la ducha. La casa, con ser de las modernas, carecía de la bañera de peltre con patas de león que era de uso ordinario en las mansiones de la ciudad antigua. El la había hecho quitar con un argumento higiénico: la bañera era una de las tantas porquerías de los europeos1 que sólo se bañaban el último viernes de cada mes, y lo hacían además dentro del caldo ensuciado por la misma suciedad que pretendían quitarse del cuerpo. De modo que mandarón a hacer una batea grande sobre medidas, de guayacán macizo, donde Fermina Daza bañaba al esposo con el mismo ritual de los hijos recién nacidos. El baño se prolongaba más de una hora, con aguas terciadas en las que habían hervido hojas de malva y cáscaras de naranjas, y tenía para él un efecto tan sedante que a veces se quedaba dormido dentro de la infúslón perfumada. Después de bañarlo, Fermina Daza lo ayudaba a vestirse, le echaba polvos de talco entre las piernas, le untaba manteca de cacao en las escaldaduras, le ponía los calzoncillos con tanto amor como si fueran un pañal, y seguía vistiéndolo pieza por pieza, desde las medias hasta el nudo de la corbata con el prendedor de topacio. Los amaneceres conyugales se apaciguaron, porque él volvió a asumir la niñez que le habían quitado sus hijos. Ella, por su parte, terminó en consonancia con el horario familiar, porque también para ella pasaban los años: donnía cada vez menos, y antes de cumplir los setenta despertaba primero que el esposo “4.

Por supuesto que no todas las personas de la tercera o de la cuarta edad regresan a la época infantil. Algunas mantienen lucidez mental y pueden valerse por sí mismas, es decir, conservan su capacidad de autodeterminación. Con ellas el médico no tendrá mayores dfficultades. En cambio, con otras, con las que han llegado a la situación del doctor Juvenal Urbino, la relación médico-paciente y médico-familia podrá ser conflictiva. Se debe tener presente que el anéiano es un ser humano y que, por lo tanto, debe ser tratado con solícita atención y con la dignidad debida. No por el hecho de ser viejo, y por falta de paciencia de los que lo rodean, debe ser segregado de su entorno familiar para confinarlo en el Cuarto de San Alejo, como se hace con las cosas inservibles e insensibles, para que se las coman la polilla y el olvido. Sin duda, el problema de la vejez, mas que un problema de salud pública, es un asunto de carácter social y como tal debe ser encarado. Corresponde, pues, no tanto al personal de salud como sí a la sociedad y al Estado propiciar los mecanismos que brinden seguridad social a los ancianos y les permitan que la etapa final de la existencia transcurra de una manera tranquila, ojalá viviendo de manera útil, gratificante. En Colombia, como quedó registrado atrás, se han expedido disposiciones que apuntan en tal sentido; por eso el médico debe contribuir a que se cumplan. Tal contribución es parte de su actuar correcto.

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