|Jueves, julio 31, 2014

Capítulo IV: Efectos de las Hormonas sobre el Útero  

Dr. Germán Barón Castañeda, M.D.

El conocimiento del útero como estructura anatómica se remonta a varios siglos atrás. Herófilo en el Siglo IV a.C. describió sus diferentes posiciones. Hay descripciones del útero como órgano diferente a la vagina en papiros egipcios y escrituras hindúes que datan del año 2.500 a.C. Andrea Vesalius en el Siglo XVI fue el primero en revelar en forma adecuada la presencia de la cavidad endometrial.

El útero es un órgano que se desarrolla en conjunto con las trompas de Falopio y la porción superior de la vagina a partir de la fusión de los conductos de müller en la décima semana de vida intrauterina; este proceso sucede en ausencia de la hormona anti-mülleriana (factor inhibitorio mülleriano). Esta hormona hace parte de la familia del factor de crecimiento de transformación – a y es sintetizada por las células de Sertoli; es responsable de la regresión del conducto de müller ipsilateral hacia la semana 8 de gestación.

Inicialmente los conductos fusionados están cubiertos por un epitelio cuboidal simple que luego se vuelve columnar y pseudoestratificado; por debajo del epitelio aparece el mesénquima condensado que dará origen al estroma y a las células del músculo liso. Hacia la semana 20 se desarrolla el endometrio a partir de la mucosa uterina. Se cree que este desarrollo está gobernado por factores locales y que es independiente de las hormonas esteroideas. Experimentos animales han demostrado que es indispensable la interacción que existe entre el mesénquima y el epitelio, siendo el mesénquima el órgano blanco donde actúan los factores de crecimiento.

La menstruación espontánea, cíclica, predecible y regular es la característica principal de los ciclos ovulatorios como resultado de una cuidadosa interacción entre el hipotálamo, la hipófisis, los ovarios y el tracto genital femenino.

Cambios histológicos del endometrio en un ciclo ovulatorio

Los cambios secuenciales que sufre el endometrio fueron reportados magistralmente desde 1950 por Noyes, Hertig y Rock; su descripción incluye los cambios anatómicos y funcionales que sufren las glándulas, los vasos y el estroma.

Morfológicamente el endometrio puede dividirse en una capa funcional y una capa basal. La primera ocupa las dos terceras partes y es la encargada de prepararse para la implantación del blastocisto. Es por lo tanto el sitio en el cual suceden la proliferación, secreción y degeneración. La capa basal tiene como función proveer un substrato para que el endometrio pueda regenerarse después de la pérdida de la funcional con la menstruación.

El endometrio consta de cuatro compartimientos importantes que se interrelacionan por mecanismos complejos:

  1. El epitelio glandular, encargado de aportar los nutrientes necesarios al embrión que se ha implantado.
  2. El epitelio luminal, importante en el desarrollo de la receptividad del útero.
  3. El estroma, sitio en el cual sucede la implantación y.
  4. Las células del sistema inmune.

El endometrio menstrual

Es un tejido relativamente delgado pero denso. Está compuesto por el estrato basal y una cantidad variable de estrato esponjoso. Este último puede exhibir una serie de estados funcionales variables incluyendo desarreglo y ruptura de glándulas, fragmentación de vasos y estroma, persistencia de necrosis, infiltración de glóbulos blancos y diapedesis hemorrágica a pesar de lo cual siempre hay signos de regeneración en todos lo componentes. El endometrio se ve delgado, no solo por la pérdida tisular, sino también por colapso de la matriz de soporte.

En las áreas que han sido completamente denudadas hay síntesis de DNA en la capa basal. La proliferación rápida de estas células resulta en la reepitelización. En este tejido hay un soporte de fibroblastos que forman una masa compacta a través de la cual pueden migrar las células. Esta reparación es rápida, estando cubiertas dos terceras partes para el día 4 del ciclo y en su totalidad hacia el día 6.

Fase Proliferativa

Está asociada con el crecimiento folicular y su correspondiente secreción elevada de estrógenos. Las glándulas son las que demuestran una mayor respuesta inicial a este estímulo hormonal. Inicialmente son delgadas y tubulares, tapizadas por células epiteliales columnares bajas, poco a poco se van haciendo evidentes las mitosis y se observa pseudoestratificación.

El estroma sale de su condición menstrual, densa; pasa por un breve período de edema y finalmente adquiere un aspecto suelto, semejante a un sincitio. A través de él se extienden los vasos espirales hasta un punto por debajo de la membrana epitelial.

Todos estos componentes demuestran gran proliferación con un pico hacia los días 8 a 10 del ciclo. Este cambio está caracterizado por una gran cantidad de mitosis, aumento en el contenido de DNA nuclear y en la síntesis de RNA citoplasmático. La concentración intranuclear de receptores para estrógenos y progesterona alcanza un pico hacia la mitad del ciclo, antes del momento ovulatorio.

PUBLICACIONES RELACIONADAS

Deja un comentario

Tu dirección de correo y teléfono no serán publicados.


*