|Miércoles, agosto 20, 2014

El Lenguaje utilizado en la Educación como Vehiculante de un Hombre Prospectivo  

ALVARO MONTERROSA CASTRO, MD.

LIibardo Ospino Paternina

“El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”
Gabriel García Márquez.
Cien Años de Soledad

El rasgo distintivo entre la especie humana y los otros animales es el lenguaje lógico, creativo y articulado, que utilizanlos humanos como sistema de comunicación. El paso de homínido a homo sapiens está caracterizado por la adquisic ión del lenguaje por este último. Una vez el hombre estuvo en posesión del lenguaje fue capaz de modificar sus condiciones de vida, transformar su entorno, crear cultura, desarrollar sociedades e impulsar civilizaciones.

El lenguaje como creación de la mente se desarrolla en la medida en que la capacidad mental se hace más creativa y prospectiva, dando paso a un hombre indefectiblemente prospectivo que se asombra ante la influencia que ejerce sobre todo su accionar el lenguaje, su mayor posesión, y se vuelca sobre él para estudiarlo, escudriñarlo y tratar de averiguar por qué este componente humano, tan distintivo y peculiar, causa tantas modificaciones al hombre y a toda su circunstancia.

Esta mirada retrospectiva hacía la esencia del lenguaje valida la importancia que la ciencia otorga a los trabajos del profesor Ginebrino, Fedinand de Saussure, sus seguidores de la Escuela de Praga, del Círculo de Copenhague y los pioneros de la actual lingüística textual con Teun Van Dijk a la cabeza, como métodos apropiados para el estudio de los fenómenos sociales al apropiarse de ellos y utilizarlos como métodos válidos en la investigación social.

El hombre del epígrafe jamás imaginó los vocablos : cibernético, cohete espacial, alunizar, amarizar, telefonía celular, clonación, educación virtual, etc., pero gracias a hombres prospectivos quienes, a través del lenguaje, nos legaron sus visiones, hoy podemos usufructuar un galopante desarrollo científico, tecnológico y socio – cultural no sospechado.

No se debe olvidar que el desarrollo del hombre y su organización social, en un paso gigante y prospectivo, dan luz verde al espacio aglutinante llamado escuela, destinada ésta al trabajo intelectual y construcción de saberes para asegurar la continuidad, progreso y proyección de la especie en su avance incontenible hacía estados más privilegiados de bienestar, comprensión, tolerancia y convivencia. La escuela es el resultado de una visión humanística del hombre de entonces, y la respuesta a la necesidad sentida de garantizar educación a las generaciones jóvenes. En ella se desarrollan procesos sistémicos vehiculantes del desarrollo mental del hombre, desarrollo que le servirá para visualizar y concretizar respuestas a los problemas e incógnitas más inquietantes en las distintas épocas de su propia historia. La escuela concibe, gesta, pare y desarrolla las revoluciones que transforman al hombre y su cosmovisión al estilo de la revolución copernicana, la más importante e innovadora de todas.

Las transformaciones anotadas no serían posibles sin pro-hombres u hombres prospectivistas. La raza humana es generosa al poblar las páginas de la historia con nombres de estas grandes características. He aquí algunos: Leonardo da Vinci y su helicóptero, Fulgencio Bienvenüe y su metro parisiense, Luis y Augusto Lumiére y su cinematógrafo, Julio Verne y su submarino, etc. Ellos visualizaron utopías de entonces pero realidades cotidianas de hoy, que han servido de soporte conceptual en la tarea ideal y creativa de formular hipótesis para luego elaborar su demostración con la consecuente construcción de tesis reveladoras de una realidad nueva. Hablar de prospectiva es pues, reconocer la cualidad humana de idear estados enmarcados por entornos diferentes a la realidad fáctica de su circunstancia, trascenderla y visualizarla como algo concreto y realizable mediante el ingenio y la creatividad que la especie ha demostrado poseer al desplegar estrategias vehiculantes de soluciones plausibles en momentos de grandes dificultades y amenazas que han puesto en peligro su supervivencia sobre el globo terráqueo, para salir airosa, fortalecida y mejorada, como sale el oro de las llamas del crisol.

La necesidad de formar hombres capaces de diseñar y utilizar estrategias que garanticen el desarrollo armónico de la sociedad como comunidad de naciones, y la propia protección contra los embates naturales o provocados que afronta permanentemente, fundamentó lógicamente, la creación de academias de altísimo nivel para la formación de científicos, líderes y estrategas de visión orbital, prospectivos, y entusiastas multiplicadores del conocimiento aprehendido a través de un discurso objetivo, preciso, unívoco y reproducible como debe ser el lenguaje utilizado en el quehacer pedagógico.

El quehacer pedagógico, per se, es un acto prospectivo, pues sólo al visualizar al hombre resultante del proceso educativo se puede ejercer con eficacia la tarea de educar y formar a las generaciones jóvenes. Los maestros saben, desde el primer día de clases, que mediante el lenguaje, formarán para la sociedad al médico capaz de curar enfermedades; al ingeniero constructor de carreteras, puentes y edificios; al abogado guardián del orden jurídico y buen administrador de justicia; al soldado valeroso al defender la patria; al gobernante que regirá con acierto los destinos de la Nación; al pedagogo formador de hombres nuevos, poseedores de profundidad y rigor en los distintos saberes que le dan a ésta, la especie humana, la unicidad que la caracteriza.

El lenguaje utilizado en la educación corresponde a códigos pre – establecidos a la luz del análisis objetivo de los resultados de las evaluaciones previas a la introducción del objeto epistémico. Es importante definir y delimitar la terminología de semántica primitiva que dará claridad y precisión al discurso pedagógico que se desarrollará en el proceso de orientación del aprendizaje, lo que permitirá al docente adicionar criterios inherentes al término específico que se manejará a través de la asignatura objeto del ejercicio pedagógico profesional. Un lenguaje continente de las características anotadas aquí poseerá objetividad, univocidad, cohesión, coherencia y corrección; será dinámico, pertinente y prospectivo.

Al tenor de Jerome Bruner, el lenguaje manejado en educación no puede ser neutral ya que a través de él se imponen puntos de vista tanto del mundo en referencia como del uso de la mente con relación al mismo; esto valida la práctica pre – evaluativa que permita conocer el nivel conceptual de los estudiantes con relación a la terminología básica del tema tratado, y la iteración sistemática del corpus vocabular del saber específico que se trabajará para garantizar su aprehensión.

Jorge E. Zamora G. al utilizar como plataforma de lanzamiento la producción de Ludwig Wittgenstein anota cualidades al lenguaje que apuntan, per se, a convertirse en requisitos sine qua non del discurso pedagógico. Advierte Zamora sobre el peligro presente en la ambigüedad proveniente de conceptos varios o distintos poseídos por los estudiantes con respecto a vocablos específicos del área de conocimiento que se construye. Es necesario precisarlos, adicionando a ellos los criterios científicos propios de la asignatura para lograr un discurso depositario de las características y cualidades antes enunciadas, haciéndolo dinámico, pues garantizará la aprehensión del objeto epistémico y construirá a un hombre prospectivo y sinérgico, poseedor de excelente competencia y actuación lingüística para beneficio y mejoramiento de la condición humana.

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