REVISTA DE PEDIATRÍA
LA
REALIDAD MUNDIAL Y DE AMERICA LATINA
DEL TRABAJO INFANTIL
La oficina de Estadística de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en el plano mundial el número de niños económicamente activos que pertenecen al grupo de edad de 5 a 14 años estaba en 78.5% millones en el año de 1990, de estos niños 70.9 millones tenían entre 10 y 14 años19.
Es evidente que en cifras absolutas Asia es el continente donde hay mayor numero de niños trabajadores (tal vez mas de la mitad de ellos se encuentran en ese continente). Sin embargo, en cifras relativa, Africa corresponde al primer lugar, al parecer un promedio de un niño de cada tres ejerce una actividad económica en este contiente19.
En los países industrializados, aunque el trabajo de los niños este mucho menos extendido que en los países del tercer mundo, en los últimos años se ha observado un resurgimiento del trabajo infantil en diversos países19.
No se dispone de cálculos exactos, pero según estimaciones, unos 15 millones de niños en América Latina, aproximadamente una décima parte de la población de 6-18, luchan por la supervivencia en medio de la calle, carentes de instrucciones integración familiar y social; muchos de estos niños son objeto de explotación laboral y se ven abocados a la drogadicción, la prostitución y a la delincuencia en las zonas marginales de las grandes ciudades1.
Se considera que existen 128 millones de niños de los 6-18 años, que efectúan labores de trabajo en países del tercer mundo. Uno de cada 5 niños trabajan en América Latina. Estimados de la OIT indican que en América Latina y el Caribe habrían algo mas de 7.000.000 de niños de 10 a 14 años en condiciones de trabajadores. Considerando que un sector importante de niños que trabajan tienen incluso menos de 10 años de edad, podría estimarse que el total de niños que trabajan en la región oscila entre 15 y 20 millones8.
Niños, niñas y adolescentes trabajan siendo invisibles para la sociedad, el estado y los sindicatos. Casi todos ellos desconocen sus propios derechos8.
Los niños trabajan en condiciones de subordinación y explotación que se asemejan a aquellas que han caracterizado el trabajo de la mujer en los países del tercer mundo: su remuneración es inferior, aun en casos de desempeño en tareas iguales a las del trabajador adulto y en jornadas de idéntica duración4.
Esa remuneración se concede en especie, a veces únicamente en techo y comida, peor aun, con frecuencia no se remunera el trabajo del niño, porque contiene elementos de invisibilidad, es decir tiende a ocultarse en penumbra de la estructura social4.
Otra característica universal para resaltar del trabajo infantil, es la de su bajo costo y las formas de explotación a que esto da lugar, lo cual se relaciona con la pobreza de las familias que ven en el niño un recurso adicional para la obtención de ingreso. El trabajo infantil, como queda dicho, se da principalmente en el sector informal. Su salario, muchas veces representado en especie (techo y comida), es 30 o 40% mas bajo que el salario de los trabajadores adultos que hacen las mismas tareas, durante jornadas laborales de igual duración4.
Hay muy pocos datos de niños trabajadores de distintas etnias, a pesar de tratarse de países pluriétnicos; para Guatemala, Ecuador y Perú se presentan algunos datos al respecto, que indican una mayor explotación económica para los niños y niñas indigenas8.
Desde otro ángulo, el género es una variable que juega un rol importante en el trabajo infantil: son mas los varones que las niñas, que trabajan en todos los países. En Colombia el 70% de los adolescentes Colombianos (de 12 a 17 años) trabajan son varones8.
La CEPAL afirma que en la región es baja la incidencia del ingreso proveniente del trabajo infantil y adolescentes en los niveles globales de indigencia y pobreza, lo que alienta a impulsar programas que permitan aliviar las necesidades presentes de estos hogares, para así postergar la incorporación al mercado laboral y permitir que acumulen mas capital educacional en este periodo8.
LA REALIDAD DEL TRABAJO INFANTIL EN COLOMBIA
En Colombia, un análisis de prensa en las dos primeras décadas del siglo XX señala que eran muchos los trabajos realizados por niños en la capital: como voceadores de prensa, lustradores de zapatos, aguateros, recogedores de lavaza, limosneros, pordioseros, vendedores de café, ayudantes de albañilería y deshollinadores3.
El trabajo infantil es una realidad social en Colombia, a pesar de la legislación vigente que lo prohibe para menores de 12 años y que exige condiciones excepcionales y autorización expresa del instituto del trabajo para los niños(as) entre 12 y 18 años (Código del Menor, decreto 2737 de 1989) 9.
El trabajo infantil es una realidad cotidiana, generalizada y aceptada, propiciada por la pobreza y la marginalidad que vive el 47% de la población Colombiana y que obliga a la participación en el ingreso familiar de los diferentes miembros del hogar. Explotación de la pobreza porque los empleadores hacen la oferta de trabajo a los hijos(as) de padres pobres y/o desempleados ya que los menores de edad constituyen "mano de obra barata". Cuando más riesgoso es el trabajo, es mayor la probabilidad de que lo ejerzan los más pobres, las minorías étnicas y quienes carecen de educación9.
A pesar del subregistro sobre datos de menores de edad trabajadores, la problemática en Colombia es alarmante y se refleja en la encuesta nacional de hogares realizada por el DANE en Septiembre de 199622.
En 1996 uno de cada cuatro jóvenes de 14 y 17 años eran económicamente activo, con relaciones al estudio realizado en 1992 por el DANE en el cual se observa una tendencia hacia una disminución en este grupo de edad de 31.2% a 25.9%.
Las tasas de participación en 1996 son mucho mayores en el contexto rural que urbano: en la zona rural uno de cada tres jóvenes participa, y en la zona urbana uno de cada cinco.
La participación laboral tradicional en genero indica mayor participación laboral en los hombres (el doble) que en las mujeres. En 1996 de cada 100 adolescentes urbanos: 23.7 hombres y 13.8% se encontraban laborando.
La tasa de participación laboral de los jóvenes de 12-13 años hombres era: 17% en zona rural y 3.9% en zona urbana.
En una encuesta sobre niñez y adolescencia que realizó el DANE en 1996 en ocho ciudades de Colombia encontró que la tasa de ocupación de los niños de 7 y 11 años era de 1.8%, es decir 1 de cada 55 niños de esta edad estaban trabajando.
En 1996, los hombres de 12 a 13 años laboran en promedio 32 horas semanales y las mujeres 36 horas. La intensidad de horas aumenta con la edad: Hombres de 14 y 15 años 40.5 y mujeres 39.8 horas semanales, hombres de 16 y 17 años 43.9 y mujeres 44.5 horas semanales.
En 1996, los niños de 12 y 13 años en la zona rural trabajan 33.8 horas semanales y en la zona urbana 26 horas semanales. Las mujeres de 12 y 13 años de zona urbana, trabajan 42 horas semanales y en zona rural, 34 horas semanales.
Solamente el 4.3 de los niños trabajadores de 14 y 17 años hombre y 7% de las mujeres tenían seguridad social.
En el análisis elaborado por la defensoría del Pueblo a partir del estudio sobre el tema realizado por el Ministerio de Trabajo y el Centro de Estudios para el Desarrollo Económico (CEDE) de la Universidad de los Andes, del total de la población colombiana entre 12 y 17 años (6.261.300), el 28.1% trabaja (1.759.425). De esta cifra el 52.31% realiza trabajos reales únicamente, el 26.33% se dedica a oficios del hogar y el 21.36% combina el trabajo con los oficios del hogar y el estudio9.
Además el estudio encuentra que en la zona urbana, el 15% de la población entre 12 y 17 años trabaja. De ella el 46.8% realiza trabajos reales únicamente, el 24.4% realiza oficios del hogar, y el 28.8% combina las actividades escolares con el trabajo y los oficios del hogar9.
También describe que en la zona rural, la proporción de menores trabajadores entre 12 y 17 años es mayor (33.3%), de los cuales 51.9% realiza trabajos reales únicamente, el 26.8% solo realiza oficios del hogar, y el 21.3% combina la escuela con el trabajo y los oficios del hogar9.
Cabe observar aquí que más del 50% de los menores trabajadores colombianos solamente están dedicados a ejercer la actividad laboral. Esta situación hace que a los pequeños se les prive de sus derechos fundamentales a la educación, al afecto, al juego y demás aspectos básicos para su desarrollo integral9.
De acuerdo con los resultados del estudio, la proporción de niños trabajadores es mayor (22.2%), que la de niñas trabajadoras (7.2%). En cuanto a las condiciones salariales, el panorama tampoco es positivo. En la zona rural, el 75% de los niños y niñas trabajadores reciben una cuarta parte del salario mínimo legal por hora, mientras que el 25% restante no recibe remuneración alguna.
En la zona urbana, las mujeres menores de edad que se emplean en el servicio domestico reciben menos de una tercera parte del salario mínimo legal establecido para el sector urbano9.
Unicamente el 10% de los menores trabajadores esta cubierto por la afiliación al sistema de seguridad social en salud. Esto obedece a que la mayoría de ellos labora en al economía informal y lo que es más grave, realizan tareas muy por encima de sus posibilidades físicas y las cuales además representan un alto riesgo para su salud9.
MENORES TRABAJADORES RECICLADORES
La defensoría del pueblo realizó durante 1996 un estudio sobre niñas, niños y jóvenes recicladores, trabajadores o habitantes de rellenos sanitarios y basureros en las ciudades de Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Medellín, Bogotá y en el Municipio de la Mesa (cundinamarca); en este estudio se encontró: de 4.432 personas dedicadas al reciclaje, 553(14%) era menores de edad entre 8 y 18 años, el 69% de los menores de edad lleva más de un año trabajando en dichos lugares, el 22% es analfabeta, el 65% abandono el estudio y el 13% estudia actualmente. Estos menores reciben en promedio entre $33.000 y $90.000 mensuales y el 58% entregan dicho dinero a su familia. La mayoría de los menores de edad no esta cubierto por el sistema de seguridad social9.