REVISTA DE GASTROENTEROLOGIA
Causa
necesaria suficiente o multicausalidad
(4,9): una exposición conocida como la causa para producir un desenlace en
grupos, puede ser necesaria, suficiente, ambas, o ninguna, del desenlace en un
individuo particular. Una exposición dada se considera como causa necesaria del
desenlace, si el desenlace no ocurre en su ausencia.Una causa es suficiente si
ésta siempre produce en todos los individuos el desenlace, sin requerir la
presencia o ausencia de otros factores. Por ejemplo, la exposición al virus de
la inmunodeficiencia humana es una causa necesaria para el desarrollo del SIDA,
pero no es suficiente; las condiciones nutricionales, la edad de adquisición
del virus, la forma de contacto y las condiciones de vida, juegan un papel
importante en determinar si las personas expuestas llegan a ser infectadas.
Estos factores se denominan modificadores del efecto, ya que ellos modifican el
efecto de la exposición entre los individuos dentro de un grupo. En términos
biológicos, nosotros referimos a tal relación como sinergismo; estadísticamente,
la relación se identifica por demostrar una interacción entre los factores. La
infección por rubéola intrauterina, durante el período crítico del primer
trimestre del embarazo, es una causa suficiente para inducir retardo del
crecimiento intrauterino en todos los sujetos no inmunes; no se requieren otros
factores. Sin embargo, la infección por rubéola intrauterina no puede ser
considerada como una causa necesaria para la aparición de retardo de
crecimiento intrauterino, ya que otros factores como la desnutrición o el hábito
de fumar también la pueden producir.
Para que la exposición sea necesaria y suficiente como causa, su relación con el desenlace debe ser perfectamente específica, cabeza a cabeza, uno a uno. En otras palabras, el desenlace nunca ocurrirá en una persona si no ha sido expuesto al factor causal.Nosotros podemos entonces considerar la exposición como la causa del desenlace. Este tipo de vínculo específico entre exposición y desenlace es extremadamente raro. Originalmente se pensó que la relación entre microorganismos y enfermedades infecciosas específicas correspondía a una relación uno a uno;esta fue la base esencial para formular los famosos postulados de Koch pero, como hemos podido ver por la inclemente evolución del conocimiento, aún el bacilo que el mismo Koch descubrió (el bacilo de la tuberculosis)no produce automáticamente la infección en personas expuestas al mismo.
Ciertamente algunas mutaciones genéticas, por ejemplo,las alteraciones en el gen de la adenomatosis familiar del colon (FAP), son algunos de los escasos ejemplos donde la causa es suficiente y necesaria para producir el desenlace, en este caso, cáncer de colon.
Pero
como vimos en la sección precedente, el comportamiento del mundo real en
general y del biológico en particular, responde más adecuadamente al patrón
de causalidad como multifactorial; las causas únicas
no son ni necesarias ni suficientes para inducir un desenlace en un individuo
particular. Esto puede ser lo que ocurre con la infección por H.pylori
y la
concomitante ingesta alta de sal, la baja ingestión de anti-oxidantes, como los
beta carotenos y la vitamina C, y la base de la predisposición genética, dada
por alteraciones en el gen E-cadherin; todos pueden contribuir formando la red
causal del cáncer gástrico.
Probabilidad
e incertidumbre (4):
la mayoría de las personas se han quedado en la forma ancestral de pensamiento
determinista mecanicista, acerca de la causalidad en términos dicótomos:“la
exposición causa el desenlace o no ”. Los médicos, en particular, tienden a
pensar de esta manera, ya que muchos de los elementos que estos observan y las
decisiones que toman son dicótomas. Un paciente vive o muere, un cirujano
decide operar o no operar. Trasladado al comportamiento biológico de la
naturaleza, una exposición es o no la causa,y un ser omnicientífico podría
conocerla con exactitud. Afortunada o infortunadamente, nosotros los mortales
nunca podemos estar mas allá de la certeza de que todo es incierto. Lo único
que no cambia es el cambio. La absoluta prueba máxima de causalidad es un
imposible, elusivo, y la determinación de causalidad inevitablemente involucra
un componente de probabilidad e incertidumbre, más que de certeza total. El
hecho de que la causalidad es más un continuo que un dicótomo, no
necesariamente debe producir sentimientos de nihilismo o parálisis. La
probabilidad no necesita ser 100%segura para justificar una acción. Los médicos
pueden establecer intervenciones terapéuticas para combatir que luzcan
razonablemente probables, por ejemplo, suministrar bolos de esteroides en
neuropatías autoinmunes agudas y letales.
Para
decidir que la exposición causa el desenlace, es un requisito indispensable
hacer un análisis de probabilidad.La probabilidad de causalidad puede ser
analizada respondiendo tres preguntas diferentes que exploran la relación entre
la exposición y el desenlace.
1.
Análisis de la potencialidad de la
causalidad
(4,9):
¿ Cuál
es la probabilidad de
|
1.Hay
evidencia obtenida de experimentos en humanos? 2.
Es
fuerte la asociación?Es la asociación más fuerte que para otras |
Tabla
1.Nueve
pruebas diagnósticas para causalidad.
Analizaré cada uno de los ítems, buscando la relación entre la infección por
Helicobacter
pylori y
el desarrollo del cáncer gástrico según los últimos adelantos de la ciencia
(state
of the art ).
A.
¿
Existe evidencia obtenida de experimentos
aleatorios en humanos?:
la respuesta actualmente es no (11); hasta el momento, los tipos de
evidencia para medir la asociación ente H.pylori
y
cáncer gástrico distal han sido obtenidos a través de estudios de casos y
controles, de estudios de cohortes, de asociaciones socio-económicas y geográficas,
modelos experimentales en animales y muy escasos estudios de intervención .
Si analizamos el riesgo relativo indirecto-RRI (odds ratio )para la asociación entre el H.pylori y el cáncer gástrico,en 35 estudios de casos y controles (11), o el riesgo relativo (RR)para 8 estudios de cohorte como se muestra en la Figura 1,el promedio de los mismos es de 2,04.
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| Tomada de Huang,1998 (12) | |
Figura 1.RRI por H.pylori y cáncer gástrico.
Algunos
estudios indican que realmente existe alguna asociación entre el H.pylori
y
el cáncer gástrico; pero, otros no lo demuestran.Los valores de RRI mayores de
1,0 sugieren que el H.pylori
incrementa
el riesgo de cáncer gástrico,mientras que, valores de RRI inferiores a 1,0
indican que el H.pylori
protege contra el desarrollo de cáncer gástrico. Es importante tener en
cuenta que, como convención universal, se estima que un RRI es significativo
para invocar causalidad cuando es mayor de 4,0; además, es fundamental recalcar
que 41 de los 43 estudios tuvieron intervalos de confianza que cruzaron el 1,0,
lo que se debe interpretar como que en algunos pacientes la infección por el H.pylori
favorece
la aparición de cáncer gástrico, pero también, que en otros pacientes la
infección por el H.pylori
previene
el desarrollo de cáncer. Si hacemos una sumatoria acumulada de los datos,
parece ser que la infección por el H.pylori
tiende
a incrementar en algunos pacientes sólo en dos veces el riesgo de cáncer gástrico
distal. Es de anotar que en estos estudios no se especifica el tipo de H.pylori
y
este hecho es fundamental, ya que la asociación es mayor cuando se trata de H.
pylori
con
Cag A positivo y, es nula o similar a no estar infectado,cuando es el H.pylori
con
Cag A negativo. Se debe resaltar que con el H.pylori
se
han encontrado asociaciones a través de RR y RRI con una gran cantidad de
enfermedades y, en muchas ocasiones, con cifras aún mayores a las encontradas
con el cáncer de estomago; es así como el RR entre el H.pylori
y los pólipos adenomatosos del colon es de 2,1, y la baja estatura en niños
es de 4,3, y la enfermedad coronaria es de 1,06 y la halitosis es de 6,7. Por
eso es tan
temerario decidir sobre causalidad sólo teniendo en cuenta el parámetro
suministrado por estudios analíticos a base de RR o RRI.
Valdría la pena preguntar: ¿Existe alguna diferencia si la edad de los sujetos que desarrollan cáncer es tenida en cuenta?Huang y cols (12)demostraron que había diferencia; si la edad se incrementaba, disminuía el RRI (Figura 2).La explicación más probable para que se presente esta diferencia probablemente se relaciona con la prevalencia de H.pylori entre los casos y controles. En los casos con cáncer la prevalencia fue de 80 a 90%, independientemente de la edad. Sin embargo,entre los controles la prevalencia de H.pylori incrementa con la edad para llegar a ser casi de 80%cuando se está llegando a los 80 años, patrón de prevalencia que es encontrado en muchas poblaciones,sobre todo en países desarrollados. Las evidencias más sólidas que han obtenido asociación entre H.pylori y cáncer han sido obtenidas de estudios analíticos de cohortes (1). De los seis estudios más representativos (Figura 3), tres demostraron una correlación significativa entre la presencia de H.pylori y el desarrollo de cáncer gástrico distal. Sin embargo, el intervalo de confianza es muy amplio; los otros tres pasan el 1,0 pero el seguimiento de los pacientes en ellos fue significativamente más corto que en los otros, lo que podría explicar parcialmente la diferencia. Si se analizan estos seis estudios más profundamente, se encuentra que el intervalo entre la recolección del suero y el diagnóstico de cáncer gástrico se correlaciona significativamente con el RRI calculado. En sujetos en quienes el intervalo fue menor de 10 años,el RRI calculado fue muy similar a lo encontrado en los estudios retrospectivos de casos y controles, alrededor de 2,0.Sin embargo, si el intervalo entre la recolección del suero y el diagnóstico de cáncer fue mayor de 14 años,el RRI se incrementó a +/-9.
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Tomado
de Kuipers,1999 (1) |
Tomado de Kuipers,1999 (1) | |||
| Figura
2.Riesgo
relativo indirecto y edad en cáncer gástrico. |
Figura 3.Estudios de cohortes. |
La
explicación propuesta para este fenómeno es que, durante el seguimiento por
largo término, la prevalencia de H.pylori
disminuye
entre los eventuales casos de cáncer y la presencia de gastritis atrófica y
metaplasia intestinal. Las conclusiones que podemos sacar de los estudios analíticos
referenciados son (1,11):
a.
Los datos son consistentes.
b.
Los estudios de casos y controles subestiman los riesgos relativos observados en
los estudios de cohortes.
c.
Los riesgos relativos son mucho más bajos en poblaciones de edad avanzada o
cuando el seguimiento en los estudios longitudinales, entre la detección serológica
del H.pylori
y
la aparición de cáncer, es menor de 14 años.
d.
Existen múltiples factores potenciales que influyen favorable o
desfavorablemente la asociación entre la infección por H.pylori
y
el cáncer gástrico, entre los que se encuentran : estudios prospectivos vs.
retrospectivos, lugar geográfico en el mundo, método diagnóstico empleado
para detectar el H.
pylori
,
año de publicación,sexo,edad,etc.(Tabla 2).Ip
|
95%IC |
|||
| Factor |
RRI |
Inferior |
Superior |
| Prospectivo
vs.retrospectivo América vs.Asia Europa vs.Asia Metodo diagnóstico usado Año de publicación Femenino (%) Edad,años (promedio) Intestinal vs.difuso (%) Advanzado vs.temprano (%) Cardial vs.no cardial (%) Fuente de casos (hospital vs.otros) Fuente de controles (hospital vs.otros) País (Japón vs.otros) |
1,01
0,93 1,17 |
0,60 0,41 0,64 0,63 0,92 0,99 0,68 1,02 0,88 0,92 0,62 0,68 0,75 |
1,70 2,09 1,47 1,42 1,10 1,02 0,91 1,26 1,25 1,41 1,66 1,49 1,82 |
| IC
=intervalo de confianza RRI =riesgo relativo indirecto (OR) Tomado de Eslick,1999(11). |
|||
Tabla 2.Factores que alteran la asociación entre H.pylori y cáncer gástrico.
B.¿Es
fuerte la asociación?¿Es la asociación
más fuerte que para otras
explicaciones alternativas?:
la asociación hasta el momento no es fuerte (1,11,12), ya que ninguno de los
estudios más sólidos publicados hasta el momento en la literatura muestra RRI
mayores de 3 o 4. También es importante anotar que, en la red multicausal para
la aparición de cáncer gástrico, se han encontrado otros factores que pueden
participar con una importante fracción causal, entre los cuales uno de los más
consistentes es el consumo alto de sal con un RRI de 6,4; la ingesta excesiva de
sal produce gastritis y aumenta la replicación celular, lo que es un proceso crítico
en el proceso de carcinogénesis. Además, facilita los efectos carcinogénicos
de compuestos tóxicos para el ADN como la nitrosoguanidina. Otros factores que
contribuyen al proceso de carcinogénesis gástrica son la predisposición genética,la
baja ingesta de antioxidantes como ß carotenos y vitamina C, y la comida
picante que tiene un RRI de 24,9.
C.¿Otros
investigadores han encontrado
consistentemente
los mismos resultados?:
sí (1, 11,12),los estudios realizados a través del mundo son igualmente
heterogéneos y muestran en algunas regiones que la infección favorece la
aparición de cáncer gástrico y, en otras regiones, que la infección puede
proteger el desarrollo del cáncer. De hecho, en poblaciones con H.pylori
Cag
A positivo, la incidencia de cáncer gástrico ubicado en la parte proximal del
estómago es menor que en pacientes con H.pylori
negativo o con H.pylori
Cag
A negativo.
D.¿Se encuentra la relación temporal en una dirección apropiada?: de los estudios analíticos informados (11,12,13), en particular en los estudios de cohorte,se puede inferir que la dirección temporal de la relación entre la infección por el H.pylori y el desarrollo de cáncer es la adecuada. En los tres modelos experimentales publicados hasta el momento,se confirma esta dirección temporal ya que se ha logrado demostrar el desarrollo de cáncer gástrico en 30%de los animales de experimentación 62 semanas después de la infección por H.pylori .
E.¿Existe
un gradiente o una relación dosisrespuesta?:
hasta
el momento no se ha investigado eficazmente
este aspecto (14), ya que en la mayoría de los estudios publicados el método
empleado para diagnosticar la infección por H.pylori
fue
por serología y sabemos que el nivel serológico de anticuerpos no
necesariamente guarda relación con el número de bacterias que colonizan la
mucosa gástrica.
F.¿Tiene la asociación sentido epidemiológico?: los estudios publicados hasta el momento (11,12, 13),que exploran el desarrollo de la asociación entre la infección por H.pylori y la aparición de cáncer gástrico,han sido analíticos (casos y controles y cohortes); estos estudios son altamente susceptibles a ser contaminados con sesgos o factores de confusión. Sin embargo, si su diseño y ensamblaje se ejecuta de una manera adecuada, pueden obtener conclusiones bastantes parecidas a las obtenidas por estudios experimentales aleatorios.La determinación del riesgo relativo directo o indirecto obtenido en dichos estudios marca tendencias a una relación divergente entre favorecimiento y protección de la infección y el subsiguiente desarrollo de cáncer gástrico, pero, es notorio que muchos de ellos tienen intervalos de confianza bastante amplios, lo que supone que quizás podrían haber sido mejores si hubieran involucrado mayor número de casos.