REVISTA DE
GASTROENTEROLOGIA
Bacteriología
Cómo
y por qué una infección criptoglandular o
periuretral, con
una virulencia de baja a moderada, se
vuelve
un proceso necrotizante y destructivo, no está
claro. En
la mayoría de los casos, la infección es causada
por organismos de las floras fecal y uretral normales
y no por gérmenes oportunistas. Se sabe que,
bajo
un estado de inmunosupresión, la flora mixta
interactúa
de una manera sinérgica, volviéndose virulenta
e invasora (2).
Hay
controversia frente a los gérmenes específicamente
comprometidos en la infección. Se ha aislado
un número abundante de bacterias tanto aerobias
como anaerobias, incluyendo Clostridium
perfrigens y
welchii
(1).
Lo
frecuente es encontrar una microflora mixta,
dentro
de la cual se encuentran
Streptococcus
,Staphylococcus
aureus y
albus
,
bacteroides, Klebsiella
,
Escherichia
coli ,
Enterococcus ,
Proteus y Citrobacter
.
Los cultivos, tanto
aerobios como anaerobios, y los extendidos
para Gram se deben obtener de los márgenes, en
donde
la infección está activa y avanzando (1).
Se
han encontrado, en 75%de los pacientes, organismos
grampositivos formadores de gas (Peptococcus
y
Peptostreptococcus
),
mientras
que las especies de Clostridium
se
encuentran en una tercera parte (5).
El
encontrar crepitación y gas subcutáneo no necesariamente
implica la infección por Clostridium
.
Cuando
la
infección está causada por este último germen, el
curso
de la enfermedad es fulminante y fatal (12).
Diagnóstico
diferencial
En
esta entidad, la dificultad no es poderla distinguir
entre muchos diagnósticos diferenciales sino,
más
bien,poderla identificar lo más pronto posible
para
instituir un tratamiento rápido y agresivo (13).
Clínica
Clásicamente,los
pacientes consultan por síntomas
rectales inespecíficos, de varios días (1 a 5 días
en promedio, aunque se han visto gangrenas 24 horas
luego
del inicio de los síntomas)(13,14)y hasta semanas
de duración; hay un deterioro clínico súbito al
extenderse
la infección (12).
Generalmente,
los
pacientes se quejan de dolor
perineal
y edema que les impide sentarse (11), la piel
aparece
relativamente normal y, en estadios moderadamente
avanzados,puede haber eritema y rubor;
pero, definitivamente, el
hallar un punto negro o crepitación
son signos ominosos que sugieren extensa
necrosis
subcutánea (Figura 2).Es una entidad infeciosa, en
la cual la supuración es escasa y más bien
lo
que se aprecia es un exudado serosanguinolento
oscuro
y fétido, acompañado de gas y material necrótico
por la mionecrosis existente.
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| Figura
2.Gangrena
de Fournier de origen urológico y localizada en el periné anterior.
Cuadro
inicial de necrosis escrotal con descamación superficial de la piel y
abundante
edema.
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La
mayoría de los pacientes tienen síntomas sistémicos
que son exagerados para sus hallazgos clínicos.
Estos
síntomas incluyen fiebre, taquicardia, deshidratación, leucocitosis,
alteraciones electrolíticas, hiperglicemia, coagulopatía
y choque. En un porcentaje
alto (30-50%), hay sintomatología urinaria, en la que
la
retención es la más frecuente (6,11).
Se
han encontrado dos variantes del mismo síndrome. Tipo I: describe a los pacientes cuya infección
se
extiende a los tejidos blandos y produce necrosis
de
la piel, del tejido subcutáneo y de la fascia (el músculo
usualmente no está comprometido)o una combinación
de lo anterior. Al examinarlos, se encuentra
crepitación
perineal,piel indurada y eritematosa con
vesículas
o francamente necrótica. Estos pacientes
tienen
una supervivencia aceptable con un debridamiento
radical y antibioticoterapia.
Tipo
II: son los pacientes que tienen destrucción
de
los tejidos blandos y extensión de la infección al
espacio
preperitoneal,desde un absceso del supraelevador. Estos
pacientes tienen, al examinarlos, unos
hallazgos
más sutiles en el periné. En este grupo de
pacientes
se puede, aunque es inusual, encontrar eritema
periumbilical y una masa abdominal que son
hallazgos ominosos. Radiológicamente, se encuentran
atelectasias
y derrames pleurales leves asociados a
enfisema
subcutáneo en pelvis y flancos. El manejo
de
estos pacientes, aparte del debridamiento perineal
agresivo
y la antibioticoterapia, es realizarles incisiones
infraumbilical y en flancos, bilateralmente, para
asegurar
un debridamiento y un drenaje adecuados.
En
este tipo de gangrena,algunos autores han sugerido
la necesidad de la realización de laparoscopia
diagnóstica
y de drenaje, ya que la respuesta inmune
se
mantiene mejor con esta vía que con procedimientos
colorrectales abiertos (13). En estos pacientes se
han
usado esteroides (metilprednisolona,30 mg/kg,
en
bolo único)para contrarrestar el choque séptico,
aunque
esto último es controvertido (15).
Tratamiento
Los
pilares fundamentales para el enfoque y el
manejo
de esta entidad son el reconocimiento temprano
y el debridamiento quirúrgico agresivo (12).
Todo
tipo de tratamiento médico (reanimación
hidroelectrolítica, antibióticos
de amplio espectro,
etc.)se
debe considerar como un preámbulo para el
abordaje
quirúrgico que, en definitiva, es el manejo
“estándar
de oro ”en esta patología.
Se
ha visto que la gangrena gaseosa progresa a
razón
de una pulgada por hora (9). Por tanto, los
antibióticos
que se deben utilizar, deben ser efectivos
contra estafilococos, estreptococos, coliformes
gramnegativos, Pseudomonas
,bacteroides
y Clostridium
. Se
ha usado la penicilina a altas dosis para gérmenes
grampositivos y Clostridium
, un
aminoglicósido
o quinolona para gramnegativos y metronidazol
o
clindamicina para anaerobios.Actualmente, el régimen
más recomendado es un anaerobicida asociado
a
sulbactam-ampicilina o cefalosporina anti-pseudomona
o de tercera generación (2,12,14).
El
debridamiento radical agresivo es el tratamiento
ideal
y se debe realizar hasta que se encuentre tejido
viable, independientemente
del defecto creado. El
objetivo
del tratamiento quirúrgico es remover todo
el
tejido necrótico, frenar el curso de la enfermedad
y
aliviar la toxicidad sistémica.Se debe remover cualquier
zona de viabilidad dudosa. La mayoría de las
veces, cuando
hay progresión de la enfermedad es
porque
el debridamiento inicial fue inadecuado (2).
La
necrosis encontrada en el tejido cutáneo simplemente
es la punta del iceberg, porque lo que se
encuentra
al debridar es abundante necrosis de licuefacción
y secreción seropurulenta y fétida de color
marrón. La
piel y el tejido subcutáneo comprometidos
fácilmente se pueden separar de la fascia.
La
vejiga, el recto, el ano y los testículos (las túnicas
vaginal y albugínea que los protegen) raramente
están comprometidos, ya que su circulación no proviene
de la vasculatura perineal sino de la aorta (5).
El
tratamiento quirúrgico se debe realizar tan
pronto
como las condiciones del paciente lo permitan, ya
que una demora en éste implica una alta mortalidad.
Si,
a
pesar del abordaje quirúrgico perineal, el
paciente
no muestra signos de mejoría, se debe realizar
una TAC o una RM,con el fin de buscar extensión
de la infección al supraelevador, retroperitoneal
o
intraabdominal y pensar en la necesidad de una
nueva
intervención y, posiblemente, laparotomía para
drenar
estas colecciones.
Algunos
autores sugieren la realización rutinaria
de
colostomía derivativa en las GF de origen anorrectal (16). Pero, el consenso actual y general es que las
indicaciones
para la realización de colostomía derivativa
son el compromiso y la destrucción infecciosa del
esfínter, la
perforación colorrectal o la lesión rectal
grande, los
pacientes inmunocomprometidos o la
incontinencia
fecal definitiva (2). La colostomía se realiza, por
lo general, sin hacer una laparotomía, en
el
colon transverso, en los cuadrantes superiores del
abdomen, lejos
del posible sitio de extensión por vecindad
de la infección (Figura 3). Por lo general, las infecciones
necrotizantes del periné anterior no requieren
la
realización de una colostomía (Figuras 4 a-c).
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| Figura
3.
Colostomía
en asa del colon transverso,colocada lejos del área de infección,
lo
que permite un margen adecuado que no involucre el sitio de la colostomía
ni
favorezca la contaminación.
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| Figura
4a.
Gangrena
de Fournier de origen urológico.
Al iniciar la disección y
el
debridamiento en el periné anterior,
se encontró una extensa fasciitis
necrotizante
que ascendía hasta el reborde costal izquierdo.Hubo necesidad
de
debridar todo este tejido necrótico.
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Figura
4b. Paciente
una semana después del debridamiento inicial de la fascitis
necrotizante,
cubierto
con apósito hidrocoloide para favorecer la granulación.
Nótese
el control de la infección.
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Figura
4c.
Paciente
12 días después del debridamiento inicial.
La infección está
controlada,
hay
abundante tejido de granulación.A pesar de ser un defecto
cutáneo
grande;
rara vez se tendrán que utilizar
injertos,
ya que los bordes
cutáneos
con un adecuado decolamiento dan para un cierre primario tardío.
Nótese
que aunque los testículos están expuestos,continúan vitales.
El
siguiente
paso es crearles unos bolsillos subcutáneos a diferente altura para
preservarlos
y evitar que se traumaticen entre sí.
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Antes
del cierre de la colostomía, se deben evaluar
la integridad y la funcionalidad esfinterianas. La
cavidad
perineal abscedada se incide en forma radiada
en
la parte más renitente. Si al explorar el absceso se
encuentra
una gran cavidad, con necrosis extensa y
pérdida
de los soportes laterales (elevadores del ano,
esfínter
externo y los cojines fibroadiposos de los
espacios isquiorrectales) y todo el sostén del ano está
dado
sólo por la piel,entonces se está frente a un caso
de
ano flotante.Algunos autores recomiendan realizar
incisiones radiadas paralelas (5-10)a la inicial, con
excisiones
elípticas de 2 a 3 mm de piel, con drenaje
y
debridamiento amplio subcutáneo, con empaquetamiento
de gasas y drenes de Penrose amarrados entre
sí. Esto
no sólo garantiza una limpieza adecuada, sino
que
evita la retracción y la deformidad anal, aunque
se
ha visto una incidencia importante de fístulas anorrectales
con este procedimiento (11).
El
85%de pacientes conservan una función rectal
normal, 1%requieren
colostomía permanente y
10%presentan
fístulas anorrectales (17). Existe controversia
sobre la necesidad de derivación urinaria,
aunque
a la mayoría de pacientes se les coloca sonda
vesical
como parte del manejo rutinario y esto es suficiente (3,18). Otros autores recomiendan la
derivación
rutinaria por cistostomía suprapúbica (19). En
la actualidad, se recomienda hacer cistostomía derivativa
en el caso de una estenosis uretral con extravasación
urinaria proximal.
Aunque
se sabe que el oxígeno hiperbárico tiene
efecto
antibacteriano sobre los anaerobios, solamente
se
ha visto su efectividad en infecciones expansivas
difusas
causadas por
Clostridium
y en
pacientes sin
enfermedades
predisponentes para toxicidad por oxígeno (EPOC)(14). Pero definitivamente, la mejor
supervivencia
(95%)se obtiene cuando se asocia el
oxígeno
hiperbárico con debridamiento amplio y los
antibióticos; mientras que, cuando se usa cirugía y
antibióticos, la
supervivencia es de 70%y sólo de
55%cuando
se combinan el oxígeno hiperbárico y los
antibióticos
(14,20).