REVISTA DE GASTROENTEROLOGIA
¿Cómo
tratar de minimizar las fugas?
Se
debe tratar, en lo posible, que las anastomosis rectales y anales queden bien
perfundidas y sin tracción, manejando adecuadamente los tejidos sin ocasionar
desgarro de los vasos del mesocolon y verificando que quede una arcada vascular
en el asa intestinal que se va a anastomosar,previa movilización del colon
descendente y del ángulo esplénico.
La integridad de la anastomosis se prueba colocando aire o isodine a presión en el recto o en la bolsa ileal con una septojeringa,con el rectoscopio o con una sonda de Foley. La técnica más utilizada para la prueba que valora la integridad de las anastomosis consiste en cerrar la luz del colon o el íleon proximal a la anastomosis con un clamp suave;se llena la pelvis con solución salina y se insufla el recto con aire con el rectoscopio,máximo a una presión de 25 cm de H 2 O; los defectos de la anastomosis se reconocen por el escape de burbujas de aire,lo cual se corrige con puntos de refuerzo en forma inmediata (11)(Figura1).
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| Figura
1.Prueba hidroneumática de detección de fugas. |
El
porcentaje de fugas varía según el sitio de la anastomosis; es más bajo en
las anastomosis que quedan por encima del repliegue peritoneal, así (11): en 37
pacientes con anastomosis por encima de los 7 cm, 0%de fugas,y en 45 pacientes
por debajo de los 7 cm,18%de fugas.
En
5 pacientes en quienes se encontró fuga de aire que fue corregida
inmediatamente con puntos separados, sólo uno de ellos tuvo filtración
postoperatoria, evitándosele a 4 estas fugas. Las fugas del 18%para las
anastomosis rectales bajas no pudieron ser precedidas por la prueba de aire
intraoperatorio porque ésta no garantiza una adecuada cicatrización de la
anastomosis (11).
En
la Cleveland Clinic (2), la prueba de fuga con aire fue positiva en 66
pacientes, lo cual permitió detectar y
corregir la fuga intraoperatoriamente y de éstas,
únicamente 4 (6,1%)experimentaron filtraciones clínicas postoperatorias.Esto
confirma la importancia del uso rutinario de la prueba de fugas, insuflando el
recto con aire e identificando los defectos que pueden ser corregidos
inmediatamente.
Los
doctores Beard y Nicholson realizaron un trabajo prospectivo y al azar con 145
pacientes; se les hizo prueba de aire para valorar la integridad de la
anastomosis y a los 10 días postoperatorios se les hizo prueba radiológica con
enema con contraste hidrosoluble.
De los 74 pacientes a quienes se les realizó la prueba de fuga, a 18 pacientes (25 %)se les detectó fuga de aire y se les reforzó la anastomosis. A los otros 71 pacientes no se les realizó la prueba de fuga.
Se
analizaron los resultados según dos parámetros:
las fugas clínicas o sintomáticas y las fugas radiológicas. Se encontraron
los siguientes resultados: fugas clínicas con la prueba de fuga, 4%; y, sin la
prueba de fuga, 14%; fugas radiológicas con la prueba de fuga 11%, sin la
prueba de fuga, 29%con p<0,006. Esto nos permite concluir que las pruebas de
fuga reducen significativamente las filtraciones clínicas y radiológicas.
Las
filtraciones de las anastomosis rectales con manifestaciones clínicas tienen
una alta mortalidad (23%); cabe anotar que no se presentaron muertes en los
pacientes a quienes se les practicó la prueba de fuga.
Si
se analiza el porcentaje de filtraciones según el sitio de la anastomosis,
tenemos que (12):1)72 pacientes con anastomosis por arriba del repliegue
peritoneal presentaron filtraciones en el 11%;2) 50 pacientes con anastomosis
por debajo del repliegue peritoneal presentaron 24%de fugas;3)de 21 pacientes
con anastomosis ultrabajas, 43 %presentaron fugas.
Revisión
de las doughnuts de la sutura mecánica : por lo general, las fugas
ocurrieron en pacientes con doughnuts íntegras,lo cual no es un buen parámetro
de integridad de la anastomosis (11).
En
la actualidad, se ha tratado de minimizar las complicaciones severas de las
dehiscencias rectales bajas, ileales o coloanales que protegen este tipo de
anastomosis con ileostomías o colostomías derivativas.
En
los pacientes a quienes se les deja una derivación, se disminuye la mortalidad
y las complicaciones se manejan fácilmente sin tener que reintervenir los
pacientes (2).
Diagnóstico
Manifestaciones
clínicas: hay que estar atentos a cualquiera de las siguientes
manifestaciones que pueden presentarse con algunos de los siguientes signos o síntomas:
fiebre, taquicardia, leucocitosis, toxicidad, dolor perineal o sacro, dolor
abdominal bajo, drenaje sanguinopurulento por el ano, drenaje purulento o heces
por el dren pélvico, íleo intestinal o
signos francos de peritonitis (2,8). Ocasionalmente, la peritonitis en los
pacientes con filtraciones rectales bajas dan muy pocos síntomas en forma
temprana y hay que tener un alto grado de sospecha para no hacer diagnósticos
tardíos (8).
Radiografías
con enemas de medios yodados
(Gastrografina ®): cuando se sospecha que una anastomosis presenta una
fuga, éste es un buen método (de elección)para identificar y confirmar la
fuga. Además, la radiografía con medio de contraste hidrosoluble se utiliza
rutinariamente antes del cierre de una ileostomía derivativa para evaluar la
integridad de la anastomosis íleo o coloanal o de la bolsa ileal en J; ésta
permite identificar qué pacientes necesitan que se retarde o dilate el cierre
de la ileostomía (13); de vez en cuando,se pueden presentar problemas como
bacteremias.
Radiografía
simple de abdomen: cuando las anastomosis se han hecho con sutura mecánica,
es posible ver que el anillo de grapas es incompleto.
Anoscopia
o rectoscopia: puede ser útil en algunas ocasiones para identificar
dehiscencias grandes de las anastomosis.Algunas dehiscencias puntiformes no se
visualizan.
Tomografía
axial computadorizada (TAC): no detecta dehiscencias,solamente colecciones
purulentas o serohemáticas.
Tratamiento
Asintomáticas: las dehiscencias
asintomáticas, que se diagnostican por enemas yodados o tardíamente durante un
examen proctológico previo al cierre de la ileostomía o de la colostomía,se
tratan retardando el cierre de las mismas por dos meses más; si este bolsillo
asintomático persiste por más de seis meses, se puede cerrar la ileostomía o
la colostomía sin que esto tenga repercusiones clínicas.
Sintomáticos
: los pacientes con abscesos pélvicos tempranos, sin ileostomía o colostomía
derivativa, deben ser llevados a cirugía para practicarles una ileostomía o
colostomía derivativa y el drenaje transrectal del absceso, lo cual evita la
contaminación de la cavidad abdominal.
Los
abscesos pélvicos tempranos con ileostomía o colostomía derivativa se drenan
transrectalmente y se cubren con antibióticos para anaerobios y gramnegativos;
por lo general, estos pacientes no necesitan ser reintervenidos. Si es
necesario, se puede limpiar la luz intestinal realizando irrigaciones de solución
salina por la fístula mucosa de la colostomía, con el ano abierto
digitalmente.
Los
abscesos pélvicos tardíos (>15 días)son abscesos bien organizados que
permiten el drenaje percutáneo guiado por TAC o ultrasonografía.
A
los pacientes con bolsillos retrorrectales o posteriores a la bolsa ileal,que se
acompañan de dolor perineal o pélvico pero que están derivados con ileostomía
o colostomía,se les practica un curetaje del lecho bajo anestesia,se cubren con
antibióticos para anaerobios y gramnegativos y se retarda el cierre de la
ileostomía o de la colostomía dos meses más. Además, se debe verificar que
en la ileostomía o la colostomía en asa esté derivado totalmente el segmento
distal; si existe alguna duda,se puede cerrar la fístula mucosa con una sutura
continua en polipropileno 3/0.
En
los bolsillos retrorrectales o localizados posteriormente a la bolsa ileal que
no tienen una ileosto
La
conducta clásica para la peritonitis es reintervenir el paciente, lavar la
cavidad abdominal, retirar la anastomosis rectal,cerrar el recto a manera de
Hartmann y dejar una colostomía o ileostomía que posiblemente sea definitiva.
En
nuestro servicio, en los últimos cinco años, se ha modificado parcialmente
esta conducta de reintervención y lavado de la cavidad abdominal buscando y
drenando colecciones pélvicas, pero sin deshacercompletamente la anastomosis y
sin retirar la bolsa ileal o el colon anastomosado al recto. Si no tiene se
construye una ileostomía o colostomía derivativa y posteriormente se limpia
distalmente el colon o la bolsa ileal, instilando 3.000 cc aproximadamente de
solución salina por la boca distal de la colostomía o de la ileostomía.Se
coloca un drenaje presacro transperineal o, en su defecto, una manguera
corrugada de anestesia sacada transanalmente para permitir el drenaje libre de
las secreciones,especialmente en pacientes jóvenes que tienen un esfínter anal
de buen tono y han perdido el reflejo rectoanal inhibitorio por la cirugía. Se
intenta sellar la pelvis con el epiplón mayor,aislando la dehiscencia anastomótica
de la cavidad abdominal; se hace un lavado programado del abdomen cada 24 horas
hasta que se controle la infección. Con esta conducta hemos logrado controlar
la sepsis sin la pérdida de la anastomosis colorrectal o ileoanal, evitándole
al paciente una colostomía definitiva.
Fazio en 1998 y Farouk en 1998 revisaron pacientes con complicaciones sépticas después de las bolsas ileales en J y encontraron que la reintervención es técnicamente difícil por la gran fibrosis, pero se pueden conseguir buenos resultados salvando la bolsa cuando se ha realizado por colitis ulcerativa en 95%y solamente en 60%cuando se realizó por enfermedad de Crohn.
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