REVISTA DE GASTROENTEROLOGÍA
Abscesos
anorrectales
Carlos
E.Martínez,Juan R.Márquez,Jaime Escobar,
José A.Hormaza,William Sánchez
Carlos
E.Martínez,MD . Cirujano y endoscopista colorrectal.Jefe del servicio.Juan
Ricardo Márquez,MD.Cirujano general. Especialista en entrenamiento. Jaime
Escobar,MD. Cirujano oncólogo gastrointestinal. José A.Hormaza,MD. Cirujano
general. Especialista en entrenamiento. William Sánchez,MD.Cirujano oncólogo.
Grupo de cirugía y endoscopia colorrectal. Hospital Militar Central.Bogotá,D.C.
Rev Col Gastroenterol 2000;15:123-128
Definición
La
infección de las glándulas anales puede llevar a la celulitis y a la formación
de abscesos, definiéndolos como abscesos criptoglandulares anales. Es
amplia-mente aceptada la teoría según la cual las fístulas perianales y los
abscesos anorrectales, en un alto porcentaje, tienen origen criptoglandular y
son consideradas como partes o etapas de una misma entidad. En el presente
escrito nos limitaremos a los abscesos anorrectales.
Los abscesos se presentan con una incidencia un poco mayor en hombres que en mujeres con una relación de 2:1(1,2,3).
Es necesario destacar algunos conceptos anatómicos del canal anal con sus estructuras y del músculo elevador del ano, ya que van a servir como referencia en la clasificación de los abscesos anorrectales, además de la importancia fundamental en la continencia fecal: el músculo elevador del ano es el que conforma la mayor parte del piso pélvico formando un diafragma en forma de embudo a través del cual pasan las diferentes estructuras pélvicas hacia el periné. Este, a su vez, está conformado por tres fascículos que son, de la línea media hacia fuera, el puborrectal, el pubococcígeo y el ileococcígeo. El fascículo puborrectal forma un asa o una cincha alrededor de la unión anorrectal que crea una angulación entre el recto y el conducto anal que ayuda a la continencia.
El
conducto anal (Figura 1)está limitado en su parte superior por la unión
anorrectal en el borde cefálico del puborrectal y en su parte inferior, hasta 2
cm por fuera del borde caudal,por el esfínter externo. El conducto anal está
rodeado por dos tubos musculares concéntricos: el esfínter externo (músculo
estriado)y el esfínter interno (músculo liso).El esfínter externo se fusiona
con el fascículo puborrectal y no tiene un límite anatómico claro,además de
compartir la inervación somática. El esfínter interno es la continuación de
la capa muscular circular del recto que se engruesa a partir de la unión
anorrectal y tiene inervación simpática y parasimpática. La capa muscular
longitudinal del recto que continúa en dirección distal se denomina músculo
longitudinal y se localiza entre los dos esfínteres y atraviesa la porción
subcutánea del esfínter externo para insertarse finalmente en la piel
perianal. En la línea pectínea están las glándulas anales, en un número de
4 a 8, que desembocan en las criptas anales; estas glándulas tienen una porción
tubular corta en la submucosa que rápidamente se ramifica. Algunas glándulas
parecen estar confinadas a la submucosa, pero, en otras, sus ramificaciones
pueden penetrar en el esfínter interno,el surco interesfintérico e incluso
hasta el esfínter externo (Figura 2)(4-6).
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Figura
1.Conducto anal . |
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| Figura
2.Vías de diseminación de los
abscesos. |
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Etiología
Los abscesos y las fístulas perianales pueden tener origen criptoglandular (inespecífico)o específico, secundario a varias entidades patológicas definidas (Tabla 1).
Tabla 1.Clasificación etiológica de los abscesos y las fístulas anorrectales (origen).
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I.
Criptoglandular (inespecífico),90%. II.
Específico (10%),secundario a: b.Enfermedades
inflamatorias: c.Trauma:
-empalamientos d.Malignos:
-carcinomas |
En
los estudios de Parks y Morson,en 1983 (7),se demostró histopatológicamente la
sepsis criptoglandular inespecífica en los abscesos y fístulas anorrectales,
en 90%de los casos. Uno de los hallazgos que más nos hace pensar que los
abscesos anorrectales y las fístulas perianales comparten este mismo mecanismo
criptoglandular,es el hecho de que el orificio primario en la mayoría de las fístulas
se encuentra en las criptas en la línea pectínea, excepto en las fístulas
complejas originadas por trauma penetrante, diverticulitis del colon,
carcinomas, etc.
Revisando
la histoanatomía de las glándulas anales (1,6-8)se ha demostrado que en anos
normales es común encontrar dilataciones quísticas o saculares en las
ramificaciones de estas glándulas anales. Como ya habíamos mencionado en el
recuento anatómico, estas ramificaciones de las glándulas anales pueden estar
confinadas a la submucosa (80%)pero, en 20%puede penetrar el esfínter
interno,el surco interesfintérico e, incluso, el esfínter externo. Si estas
dilataciones quísticas o saculares de las glándulas se infectan, pueden
drenarse al canal anal y cicatrizar, espontáneamente. Cuando esta infección
sucede en planos más profundos, el tono del esfínter interno puede no permitir
que estas glándulas infectadas descarguen fácilmente al canal anal y la pus
busca drenarse por la zona de menor resistencia en el surco interesfintérico o
la fosa isquiorrectal y, de acuerdo con la vía en que se propague la infección,
se da origen a los diferentes tipos de abscesos anorrectales (Figura 2).El tono
del esfínter interno no es el único mecanismo que dificulta el drenaje de
estas glándulas anales; existen otros mecanismos por los cuales se puede
obstruir el conducto de drenaje de la glándula: 1) el edema de una cripta por
trauma al defecar heces duras; 2) las heces líquidas durante la diarrea pueden
penetrar en el conducto de la glándula y al deshidratarse obstruyen el conducto
glandular; 3) el edema de la cripta por infecciones específicas (TBC, etc.) o
por enfermedad inflamatoria intestinal.
Los
abscesos anorrectales ya establecidos buscan drenarse a la piel perianal, ya sea
de manera espontánea o ayudados quirúrgicamente y se establece de esta manera
una comunicación anómala (fístula) entre el epitelio criptoglandular y
el epitelio de la piel perianal. En este momento,surge una pregunta: ¿por qué
algunos abscesos dejan como secuela una fístula y otros cicatrizan
completamente sin dejar trayectos fistulosos?Se cree que las razones por las
cuales una fístula se puede perpetuar son: 1) la epitelización del trayecto y,
2) el que el orificio interno continúe alimentando la fístula (9). Los
abscesos anorrectales se pueden clasificar de la siguiente forma:1.perianal o
subcutáneo; 2. submucoso; 3.interesfintérico; 4.isquiorrectal; 5.pelvirrectal
o supraelevador (Figura 3).
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| Figura
3.Clasificación de los abscesos anorrectales. |
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Puede
haber tres tipos de abscesos anorrectales circunferenciales (en herradura)los
cuales enunciaremos en orden de frecuencia (10,11):l.el que compromete las dos
fosas isquiorrectales a través del espacio postanal (llamados abscesos en
herradura); 2. el que compromete circunferencialmente a través del espacio
interesfintérico,y 3. el que compromete circunferencialmente alrededor del
recto a nivel del espacio supraelevador.
Generalmente,estos
abscesos tienen origen en una sola cripta localizada en la línea media del
cuadrante posterior.
Manifestaciones
clínicas
Las
manifestaciones clínicas de un absceso perianal son :dolor severo
pulsante, tumefacción, calor local, rubor en la región perianal y,
ocasionalmente, fiebre. En algunos casos, el dolor es el único síntoma en la
fase inicial cuando los abscesos son de localización submucosa, interesfintérica
o cuando están localizados profundamente en la fosa isquiorrectal o en el
espacio supraelevador. En estos casos, debe haber un alto índice de sospecha
por el médico para hacer el diagnóstico e, incluso, puede necesitarse un
examen anorrectal bajo anestesia local o regional en busca de tumefacciones
dentro del canal anal o rectal, para establecer el diagnóstico.
En
la fase crónica o fístula perianal, generalmente, el paciente refiere el
antecedente de drenaje de un absceso anorrectal espontánea o quirúrgicamente,
unas semanas o meses antes. El paciente comienza a notar una pequeña secreción
seropurulenta que irrita la piel o causa prurito. En la inspección, se
visualiza el orificio secundario o externo,de 1 a 3 mm de diámetro, de bordes
levantados y granulomatosos.
Vale la pena subrayar que, si bien los orificios externos o secundarios pueden
ser múltiples, los orificios internos o primarios generalmente son únicos;
este es el caso de las fístulas en herradura, en las cuales dos orificios
externos o secundarios están situados lateralmente en ambos lados del orificio
anal, pero, los dos trayectos confluyen en un solo orificio interno en la línea
media posterior (1,12).
Diagnóstico
Algunos
abscesos anorrectales son muy evidentes a la inspección y la palpación de la
región perianal, pero otros,especialmente los submucosos, los interesfintéricos,
los isquiorrectales profundos y los supraelevadores, muchas veces no dan signos
externos de inflamación y el paciente inicialmente sólo acusa dolor. En estos
casos, es necesario hacer un examen bajo anestesia en busca de tumefacciones en
el canal anal o rectal y,si hay tumefacción evidente, se debe proceder a la
punción-aspiración con una jeringa con el fin de localizarlo y confirmarlo
para el posterior drenaje quirúrgico.
En
algunos casos, el tacto rectal y la anoscopia permiten detectar un cuerpo extraño
(hueso de pollo, espinas de pescado,etc.)enclavado en el canal anal o en la unión
anorrectal como causa del absceso, el cual debe ser retirado.
Cuando
un paciente tiene síntomas generales como fiebre, taquicardia y se queja de
dolor anorrectal, debe crear la sospecha de un absceso en el espacio
supraelevador y se puede recurrir a la tomografía axial computadorizada o a la
resonancia magnética para establecer el diagnóstico.
La
coloración de Gram y el cultivo y la identificación de la flora de los
abscesos son considerados por los cirujanos como una pérdida de tiempo,
esfuerzo y dinero, ya que no van a cambiar las conductas terapéuticas y tampoco
ayudan a predecir las fístulas residuales ni los abscesos recurrentes (13). Los
gérmenes más frecuentemente reportados son Escherichia coli , Enterococcus
fecalis , Bacteroides fragilis , Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus
aureus .
Diagnósticos
diferenciales
Como diagnósticos diferenciales se deben considerar: la hidradenitis supurativa, los quistes pilonidales con extensión caudal, la osteomielitis de los huesos pélvicos (especialmente, fracturas abiertas del isquion), las fístulas uretroperineales, los quistes retrorrectales fistulizados y el carcinoma escamoso de ano.