REVISTA DE GASTROENTEROLOGÍA
| DISCUSION |
Los resultados obtenidos, demostraron que el Helicobacter crece muy bien en el medio HPM, el cual tiene de particular la presencia de carbón activado. Como se ha informado previamente (9), su importancia puede radicar en su capacidad de absorber o inactivar factores tóxicos que resultan del metabolismo bacteriano. El uso de antibióticos es necesario para impedir la proliferación de contaminantes exógenos y, con más frecuencia, de contaminantes endógenos presentes en las biopsias (9-11), principalmente en los pacientes con cáncer gástrico (12-13). El crecimiento del Helicobacter en medio líquido es difícil, debido en parte a que la bacteria requiere una excelente dispersión de gases a través del medio, de un suplemento nutritivo adecuado y de un inóculo inicial denso (8).
FIGURA 1. Detección de anticuerpos anti H.pylori por inmunotransferencia.
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Se cree que las formas cocoides del Helicobacter son producto del estrés bacteriano y que estos organismos no son viables y de difícil cultivo (9, 14). En este estudio, se observaron no sólo como resultado del cultivo prolongado sino como formas viables y cultivables a partir de biopsias gástricas de pacientes con cáncer. Además, las formas cocoides obtenidas por cultivo prolongado regresaron a la forma espiralada característica después de un período de almacenamiento a _70°C. El significado biológico de esta observación no es claro y se requieren más estudios para determinar su importancia.
En este trabajo, se evaluaron tres métodos diagnósticos para la detección del H. pylori a partir de biopsias gástricas. Varios factores pueden haber contribuido a los resultados obtenidos al comparar los métodos invasores con la prueba no invasora (serológica), debido a que la infección se distribuye a parches en el estómago, es lógico pensar que el ensayo serológico puede detectar la bacteria en casos negativos según las pruebas invasoras (15-16). Aunque el examen histológico y el cultivo siguen siendo los mejores estándares disponibles, estas técnicas tienen algunas limitaciones. En el cultivo, se puede asegurar la presencia de la bacteria, pero no puede asegurarse que un cultivo negativo refleje la ausencia de infección (15). En estos casos, la bacteria no puede aislarse debido a las exigencias del organismo o al crecimiento de flora competente que oculta o limita el crecimiento de Helicobacter, especialmente en pacientes con cáncer gástrico (17). En cuanto al examen histológico con hematoxilina-eosina, se pueden observar falsos negativos pues ésta no es la tinción más adecuada para la identificación del H. pylori. Actualmente se cuenta con técnicas de coloración más sensibles (18).
En todos los pacientes con cáncer gástrico, se encontraron anticuerpos anti-H. pylori, mientras que la bacteria fue detectada sólo en 29,4%. Este resultado indica que aunque la bacteria no sea detectada, existió al menos una infección previa. En varios trabajos se ha demostrado que la bacteria puede desaparecer en los casos de atrofia gástrica o puede ser desplazada por otros microorganismos que colonizan el estómago (19-20). Estos resultados indicarían que el dato serológico global sería de poca utilidad en el estudio de estas patologías gástricas; no obstante, es importante determinar si los perfiles de respuesta obtenidos reflejan formas de interacción cuyo análisis sería de valor tanto para el diagnóstico como para el manejo y el seguimiento.
En este estudio, se corroboró la asociación entre infección por H. pylori, gastritis y úlcera péptica, con prevalencias de 93 y 90%, respectivamente. Previamente se ha observado que la infección por H. pylori está asociada con un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico (21-24). Esta neoplasia puede dividirse en dos tipos histológicos, el intestinal y el difuso, que difieren tanto en sus características morfológicas como biológicas (25-26). Recientemente, Parsonnet y colaboradores demostraron que existe una tasa de infección más alta en pacientes con cáncer gástrico de tipo intestinal que en el de tipo difuso (27). En este estudio se encontró una prevalencia de infección similar en los dos tipos histológicos, al igual que lo reportado por Loffeld y colaboradores. Clarkson (1992) sugiere que la asociación entre la presencia de H. pylori y los dos tipos de adenocarcinoma gástrico es una evidencia de que la infección es un factor de riesgo en ambos tipos histológicos. Este autor propone varios mecanismos que pueden actuar cuando no se presenta atrofia gástrica ni metaplasia, los cuales incluyen daños al ADN y una reducción en la secreción de antioxidantes debidos a la infección por Helicobacter (20).
En conclusión, los resultados sugieren que en la población colombiana no hay diferencias en la prevalencia de la infección por H. pylori en los dos tipos de adenocarcinoma gástrico, indicando que la bacteria puede estar implicada en un evento común a ambos tipos histológicos. La mayoría de los métodos diagnósticos tienen sensibilidad limitada para detectar la infección en pacientes con cáncer gástrico. En estos casos, el análisis serológico puede ser eficaz para estudiar la historia de la infección, lo cual es una herramienta importante para conocer las bases de la interacción hospedero-parásito.
| AGRADECIMIENTOS |
Queremos agradecer al personal médico, paramédico y técnico de las unidades de Gastroenterología y Patología del Instituto Nacional de Cancerología y del Hospital Universitario de La Samaritana.
Este trabajo fue financiado por el Instituto Nacional de Cancerología y el Hospital Universitario de la Samaritana.
Diana Marcela Cittelly
Piñeros
Bióloga, Laboratorio de Inmunología,
Instituto Nacional de Cancerología.
Sandra Consuelo Henao
Riveros
Bacterióloga, M.Sc., Laboratorio de
Inmunología, Hospital Universitario de La Samaritana.
Oscar Orozco DIaz
Médico, Coordinador, Grupo de Inmunología,
Instituto Nacional de Cancerología.
JuliAn David MartInez
Médico, Jefe, Unidad de Gastroenterología,
Hospital Universitario de La Samaritana.
| BIBLIOGRAFIA |
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