REVISTA DE ODONTOLOGÍA
6.1 REPRESENTACIONES SOCIALES
6.1.1 Algunos elementos de definición:
El tema de representaciones sociales nos sitúa en la necesidad de conocer los procesos sociales de construcción de la realidad y la manera como el conocimiento se construye y reconstrucción en ella. La representación social se sitúa como una forma de conocimiento social, por lo que su estudio en relación con la construcción y reconstrucción de las explicaciones que sobre salud y enfermedad tienen los pobladores, es para nosotros el eje de la investigación.
Abordamos el tema aproximándonos a algunos elementos de la definición y de su conceptualización. Intentamos acercarnos a autores como Durkheim con el concepto de representaciones colectivas (rrcc), a Moscovicci y Jodelet con las representaciones sociales, a Berger y Luckman con la realidad cotidiana y a Bruner con lo que se denominó psicología popular.
El concepto de representaciones sociales, aparece en la sicología a través de Durkheim quien las definió como "... estructuras psicosociales intersubjetivas que representan el acervo de conocimiento socialmente disponible y que se despliegan como formaciones discursivas más o menos autonomizadas, en el proceso de autoalteración de significaciones sociales" las representaciones colectivas se constituye en portadoras de significaciones sociales, de interpretaciones, de formas de ver el mundo, etc. (Beriain, 1990)
La representación social plantea la configuración social de unos marcos interpretativos y de un mundo simbólico que expresa una construcción social en la historia; es este mundo socialmente compartido que garantizaría la comunicación, la interacción y cohesión social. Se constituyen a su vez como sistemas de códigos, valores, lógicas clasificatorias, principios interpretativos y orientadores de las prácticas, que definen la llamada conciencia colectiva, la cual se rige con fuerza normativa en tanto instituye los límites y las posibilidades del hacer social. "La institución del mundo común es necesariamente institución de lo que es y de lo que no es, de lo factible y de lo imposible, así como de los "exterior" a la sociedad como de lo "interior" de ella. (Beriain, 1990)
La sociología reconoció el papel de las representaciones sociales, como estructuras simbólicas encargadas de atribuir sentido a la realidad y definir y orientar los comportamientos; dichas representaciones se presentarían al sujeto, sin embargo, en la forma de un mundo instituido, ya dado, que de alguna manera ejercería una sobredeterminación social de él.
Podemos entonces definir una representación social como la reproducción mental de un objeto, donde se reproduce algo que está ausente; como la versión simbólica de la relación entre el objeto y el sujeto. Así, cuando una persona ve un objeto, la mente lo que hace además de relacionar el sujeto con ese objeto, es fusionar lo percibido con lo que se integra el conocimiento previo que se tiene de un objeto con las señales percibidas, produciendo como efecto la "realidad inmediata", que no es otra cosa que el resultado de la interacción constructiva del sujeto con la estructura ambiental. (Bolívar y col, UPN 1995)
Como forma de pensamiento, la representación social es un modelo interno que tiene por función conceptualizar lo real a partir del conocimiento previo, es por esto que las representaciones designan una forma específica de conocimiento: "el saber de sentido común", en el que el contenido significa una forma particular de pensamiento social (Moscovici, 1984 citado por Bolívar y col UPN, 1995).
Esta connotación social del pensamiento, no permite lo estático y por el contrario, plantea la percepción de la vida cotidiana como un continuo intercambio entre las personas; cómo conocen, cómo explican y cómo comunican las vivencias. Esto es lo que le da carácter particular de conocimiento con un origen y una expresión social práctica, que se hace evidente en los comportamientos y en las prácticas sociales.
Las representaciones sociales nos llevan a un sistema de pensamientos que permite la relación con el mundo y con los demás; a entender los procesos que facilitan interpretar y construir la realidad; a los fenómenos cognitivos que aportan elementos afectivos, normativos y prácticos que organizan la comunicación social y finalmente constituyen una forma de expresión que refleja identidades individuales y sociales. (Bolívar y col. UPN, 1995: 295).
Lo social en una representación hace referencia a sí las creencias son compartidas por un grupo social, y si son elaboradas por éste. Las creencias son un elemento clave en la comunicación de los pueblos (grupos). Funcionalmente las representaciones sociales clasifican a los objetos sociales, los explican y los evalúan a partir del discurso y de creencias de sentido común y es este conocimiento el elemento base de la interacción. Por último las representaciones se constituyen en realidad social en tanto conforman y se apoyan en fenómenos recurrentes y considerados colectivamente como reales.
- Las representaciones sociales siempre hacen referencia a un objeto, no existen representaciones en abstracto. Mantienen una relación de simbolización e interpretación con los objetos. Hacen visibles y legibles los objetos, por tanto implican elementos lingüísticos conductuales o materiales. Y son una forma de conocimiento práctico que lleva a preguntar por los marcos sociales de su origen y por su función social en la relación con los otros en la vida cotidiana.
Las representaciones sociales se plantean como miniteorías explícitas, (almacenadas en la memoria), que organizan y estructuran internamente los contenidos de la realidad, identificando los objetos. (Bolívar y col 1990: 296).
6.1.2 Las representaciones individuales y colectivas de Durkheim:
Para Durkheim, el conjunto de representaciones colectivas conforman el sistema cultural, la estructura simbólica, la cohesión social de una colectividad; son elementos que circulan y dan sentido a un grupo instituido de significados. En torno a la estructura simbólica, la sociedad organiza su producción de sentido, su identidad, su nomos individual (particularidad del ser), su nomos social (el ser social), su nosotros.
Durkheim no concibe una sociedad son definir unos límites simbólicos, sin definir límites normativos entre el bien como parte de lo deseable y el mal; sin definir el deber ser como la fijación de los límites. Toda sociedad construye o dispone de respuestas reales o imaginarias a las preguntas de la cotidianidad como son la vida, la muestre, al amor, la salud etc.
Establece diferencia entre las representaciones individuales y colectivas. Para él, si bien las imágenes como las representaciones individuales son variables y efímeras, los conceptos y las representaciones colectivas son universales, impersonales y estables, y corresponden a entidades tales como mitos, religiones, arte, entre otras (Beriain, 1990: 27).
La teoría de la sociedad de Durkheim gira en tono a los conceptos de conciencia colectiva y representaciones colectivas. Atribuye al primer concepto la "estructura simbólica" de las sociedades simples más atrasadas, no diferenciadas y, a las representaciones colectivas, "los universos simbólicos" que componen las estructura simbólica de las sociedades complejas y diferenciadas.
Durkheim presenta tres elementos característicos de las representaciones colectivas, con ellos:
- La Normatividad legitima: el deber ser en cuanto la fijación de los límites y el bien como parte de lo deseable, como lo que nos hace posible desear.
- La Externalidad que hace referencia elementos antes y más allá de las manifestaciones individuales, como elementos que permanecen y permiten ordenar el mundo. Un ejemplo son las creencias y prácticas religiosas como hechos que anteceden a los seres humanos.
- La Intersubjetividad como elemento de las representaciones colectivas, en tanto que acervo de conocimientos y memoria colectiva; es el conocimiento compartido que en nuestro caso son las prácticas realizadas frente a los problemas de salud y que han sido transmitidas de generación en generación.
Las personas de un colectivo participan en sus representaciones colectivas o universos simbólicos, lo que se traduce en significaciones sociales: normas, valores, mitos, ideas, tradiciones. (Beriain, 1990: 30). Es lo que Durkheim plantea como la producción social de sentido, la cual se entiende como articulación de la identidad colectiva. Esta emerge de la interacción colectiva, en la cual los actores sociales se apropian del significado normativo que integra los grupos sociales, (Durkheim citado por Beriain, 1990: 32). Los individuos en este contexto se autoperciben como miembros de su sociedad, porque participan en el conjunto de sus significaciones sociales "imaginarios", que es lo que hace que un grupo rechace y subvalore prácticas realizadas por grupos diferentes a ellos.
Toda sociedad posee, como expresión de los objetos, símbolos, signos, que no son otra cosa que la marca, la identidad de los que forman parte en un grupo humano. En este orden de ideas, y siguiendo a Castoriadis, (Castoriadis, en Colombo, 1993: 7) en su planteamiento respecto al Imaginario Social, todo lo que se nos presenta en el mundo social histórico pasa por la urdimbre de lo simbólico se encuentra en primer lugar en el lenguaje pero se encuentra igualmente en las instituciones. Las cuales no se reducen a lo simbólico, pero sólo pueden existir en lo simbólico.
La sociedad constituye cada vez su propio orden simbólico, en un sentido muy distinto de la manera en que lo puede hacer el individuo, pero esta constitución no es libre; su materia la habrá de sacar de lo que ya está ahí. Así mismo, la sociedad constituye su propio simbolismo pero no en total libertad, pues se prende se lo natural y lo histórico y, por último, participa de lo racional.
Se habla de lo imaginario cuando nos referimos a "algo inventado". Lo imaginario tiene que utilizar lo simbólico, no solo para expresarse sino para existir. En este sentido el simbolismo supone la capacidad de establecer entre dos términos un vínculo permanente, de modo que uno de estos "represente" al otro.
Esta red de símbolos expresa un concensus normativo, que es establecido y regenerado en prácticas sociales, arquetipo del proceso de formación de la identidad colectiva.
6.1.3 Las representaciones sociales según Moscovici y Jodelet:
Por la similitud encontrada frente a la conceptualización de las representaciones sociales planteada tanto por Moscovici como Jodelet, decidimos abordar a estos autores en un mismo capítulo.
Moscovici, supera la representación individual y colectiva propuesta por Durkheim y acoge el término de representaciones sociales, y aunque considera que estas son más apropiadas para ser comprendidas por las sociedades modernas y considera las representaciones colectivas mas apropiadas para el entendimiento de las sociedades primitivas, las que simila a la categoría de opiniones e imágenes. (Farr, 1994: 1 - 20).
Es Moscovici, quien trae a las sociedades modernas el concepto de representaciones, en el sentido de entenderlas como nociones generadas y adquiridas, cubrimiento el carácter preestablecido y estático que tenían en la visión clásica. Las representaciones, que en el inicio las definió Durkheim como colectivas, pasan a ser sociales; donde lo que cuenta son las interacciones, los procesos de intercambio a partir de los cuales se elaboran dichas representaciones confiriéndoles su carácter social (Moscovici, 1989).
La representación colectiva no puede ser asimilada a la suma de representaciones de los individuos que componen la sociedad. Es una realidad que tiene existencia propia que en cada momento deben conformarse a ella. Su función es preservar los nexos entre los miembros de un grupo preparándolos para pensar y actuar uniformemente. (Moscovici, 1989 s.p.).
Con los aportes de la psicología social, fundamentalmente a partir de las investigaciones de Moscovici, las Representaciones sociales, se representan como una noción que "... antes que nada conciernen a la manera en que nosotros, sujetos sociales aprendemos los acontecimientos de la vida diaria, las características de nuestro ambiente, las informaciones que en el circulan, identificamos a las personas de nuestro entorno próximo o lejano.
Las representaciones sociales de Moscovici son sistemas cognitivos con una lógica y en lenguaje propio. No representan simplemente opiniones acerca de "imágenes de" "actitudes hacia", sino que representaban teorías o ramas del conocimiento".
Giacomo (1987), retomando las elaboraciones de Moscovici y otros investigadores, pretende avanzar en la definición del concepto de la representación social, planteando las siguientes características:
- Existen en relación con diferentes objetos del ambiente opiniones compartidas por los miembros de colectividades geográficas o ideológicas. Estas opiniones están más frecuentemente asociadas al objeto en cuestión que en otras colectividades.
- Todo conjunto de opinión no constituye, sin embargo, una representación, ya que puede tratarse de residuos amnésicos de informaciones recibidas a través de los mass - media.
- El primer criterio para identificar una representación social es que esté estructurada; un segundo criterio será que el conjunto de opiniones esté unido a comportamientos específicos.
- Una representación social es un conjunto estructurado de tipo modélico, es decir, permite integrar elementos nuevos del ambiente.
- Una representación social es un conjunto estructurado no aleatorio, es decir, un conjunto de orientaciones ideológicas del grupo, relacionadas al mismo tiempo con su realidad vital (Giacomo, citado por Páez, 1987).
A su vez Páez, (1987), caracteriza las representaciones a nivel de "estilo", es decir, de presentación de sus contenidos de la siguiente manera:
- Una especie de formalismo: un empleo sistemático de estereotipos lingüísticos (clichés, juicios, etc). El estilo verbal de la representación se caracteriza por la reiteración, redundancia, que unifica el conocimiento en términos estereotipados y lo traduce en esquemas comunes.
- La conclusión, ya conocida y definida normativamente a partir d las relaciones grupales, prima sobre el resto del razonamiento. El estilo intelectual no es el de una progresión deductiva hacia una conclusión desconocida a priori, sino que, al contrario, se trata de reafirmar y demostrar la conclusión que retiene la primacía total.
- Un tipo de causalidad fenoménica simple y mixta. La simple concurrencia de los fenómenos y la atribución de ciertos efectos a las de ciertos grupos sociales les permite afirmar una relación de causalidad. Hay una fuerte tendencia a inferir relaciones causales entre una acción y un resultado que le sigue inmediatamente (causalidad por co - ocurrencia).
- El razonamiento por analogía y con economía de medios. Consiste en explicar algo por su parecido con otra cosa concreta, permitiendo generalizar de una categoría de lenguaje antiguo a uno nuevo. Explicando una cosa como si fuera igual a otra conocida, la analogía permite integrar el nuevo hecho en el universo simbólico ya conocido de forma económica y tener además un modelo figurativo concreto de explicación del fenómeno.
- El Lenguaje de la representación social retoma de los discursos "filosóficos", (ideológico - científico) algunas palabras y conceptos, utilizadas sin relación precisa con un significado conceptual claro, juegan un rol simbólico general. Se les impone un uso y significado corriente (Páez, 1987).
Moscovici describe las representaciones sociales como sistemas sociales de valores, ideas y prácticas, con dos funciones: una, establecer un orden que capacite a los individuos a orientarse a sí mismos, con su mundo social y material, y dominarlo; otra, hacer posibles la comunicación entre los miembros de una comunidad proveyéndolos de un código de intercambio social y otro para nombrar y clasificar, sin ambigüedades, los varios aspectos de su mundo y su historia individual y grupal. (Farr, 1994: 1 - 20).
En la concepción de Moscovici se plantean cuatro elementos constitutivos de la representación social. La información, que se relaciona con lo que "yo sé". La imagen que se relaciona con lo que "veo". Las opiniones con lo que "creo". Las actitudes con lo que "siento"; elementos éstos, que tomamos como guía para el análisis de la información.
La representación es una acción psicológica que posee una función simbólica, ya que implícitamente contiene un significado y éste tiene que ver directamente con la situación del sujeto frente al mundo en que vive y con el que se relaciona. Por eso Moscovici considera la representación como una organización psicológica, una modalidad de conciencia particular.
La representación colectiva no puede ser asimilada a la suma de representaciones de los individuos que componen la sociedad. Es una realidad que tiene existencia propia por fuera de los individuos que componen la sociedad. Es una realidad que tiene existencia propia por fuera de los individuos que en cada momento deben conformarse a ella. Su función es preservar los nexos entre los miembros de un grupo preparándolos para pensar y actuar uniformemente (Moscovici, 1989).
Para un individuo o para un grupo, una representación de la salud - enfermedad - tratamiento, es el significado, el lenguaje que las personas elaboran a partir de las relaciones que se establecen con la sociedad y que parten de la experiencia previa, la cual, puede ser propia o ajena.
La representación se define como un proceso que media entre el concepto y la percepción, pero que no es simplemente una instancia intermediaria, sino un proceso que convierte el concepto - instancia intelectual y la percepción - instancia sensorial en algo intercambiable, de tal manera que se engendran recíprocamente.
La representación social, además de las características mencionadas se define de acuerdo a su contenido, Moscovici menciona las dimensiones que la constituyen:
- La Información: se refiere al volumen de conocimientos que el sujeto posee de un objeto social, a su cantidad y calidad, la cual puede ir desde la más estereotipada hasta la mas original.
- La actitud: expresa la orientación general, positiva o negativa frente al objeto de representación.
En consecuencia, conocer o establecer una representación social implica determinar qué se sabe (información), qué se cree, cómo se interpreta (campo de la representación) y qué se hace o cómo se actúa (actitud).
La actitud nos expresa el aspecto más afectivo de la representación, por ser la reacción emocional acerca del objeto o del hecho. Es el elemento más primitivo y resistente de las representaciones y se halla siempre presente aunque los otros elementos no estén. Es decir, la reacción emocional que puede ser tenida por una persona o un grupo sin necesidad de tener mayor información sobre el hecho a estudiar.
Moscovici considera que no debe hacerse una división tajante entre el universo interior, así como tampoco concibe que la relación entre el sujeto y el objeto se reduzca a una relación entre un estímulo y una respuesta: "representarse algo es darse conjunta e indiferenciadamente el estímulo y la respuesta". (Moscovici citado por Jodelet, 1986: 447).
Esta función dinámica de la representación social la diferencia de otras categorías usadas con frecuencia en psicología social, tales como actitud (que es una parte) y la opinión.
Según su definición clásica, las actitudes son "Predisposiciones a actuar positiva o negativamente frente a los objetos, la actitud constituye un estado hipotético con el que se pretende explicar cierta consistencia en el comportamiento de las personas y cuyo carácter principal sería la evaluación o afecto hacia un determinado objeto" (Baró, 1985: 297 y Benat, 1994).
La concepción unidireccional de las actitudes considera que ellas se componen básicamente de un elemento afectivo; por otro lado, la concepción bidimensional añade al anterior el elemento cognoscitivo; finalmente, un punto de vista tridimensional la complementa con una tendencia comportamental.
Es ésta última visión sobre la actitud la que más se aproxima al concepto de representación social. Sin embargo, el origen del término actitud es eminentemente psicológico y aunque se usa en el campo social, no ofrece la estructura dinámica que tiene la representación. Podríamos decir entonces, que las representaciones sociales contienen a las actitudes y no a la inversa; (Baró, 1985) ya que aquellas van más allá del abordaje tradicional de las actitudes y acercan mucho más el concepto al campo social:
"Las raíces últimas de las actitudes no están en los individuos sino en las estructuras sociales y de grupo de las que los individuos forman parte. Por ello, el conjunto de actitudes fundamentales de las personas puede concebirse como la estructura que en cada individuo, articula psíquicamente la ideología social" (Baró, 1985: 294).
- El campo de la representación: es la forma mediante la cual se organiza el contenido de una representación según los patrones de jerarquización, clasificación y coherencia que un grupo social ha construido. Esta expresión es empleada por Moscovici (1976), citado por Gilli (1980: 30), como equivalente de "imagen" y remite a los elementos figurativos de la representación. (Benat, 1994).
En Jodelet, las representaciones se presentan como una forma de conocimiento social, un saber del sentido común constituyéndose en "...modalidades de pensamiento práctico orientado hacia la comunicación, la comprensión y el dominio del entorno social, material e ideal..."
Dichas representaciones permiten a los sujetos interpretar, dar sentido a lo inesperado, clasificar las circunstancias, los fenómenos y los individuos, permitiendo actuar en consecuencia, plantear teorías que permiten establecer hechos sobre ellos; a menudo, cuando se los comprende dentro de la realidad concreta de nuestra vida social, las representaciones sociales son todo ello junto". (Jodelet, 1984:472).
Las representaciones tienen que ver con la forma como nosotros, sujetos sociales, aprehendemos los acontecimientos de la vida diaria, lo que sucede en nuestro medio ambiente, las informaciones que circulan, las personas que hacen parte del entorno próximo o lejano. "Son conocimiento que se constituye a partir de nuestras experiencias, pero también de las informaciones, conocimientos y modelos de pensamiento que recibimos y trasmitimos a través de la tradición, la educación y la comunicación social", dichas representaciones sin embargo, no ejercerían de manera absoluta la determinación sociedad-individuo, en tanto que no se trata simplemente de una reproducción, sino más bien de una reconstrucción o recreación mediada por la experiencia vital del sujeto en un ámbito cultural determinado. (Jodelet, 1984:472).
Para decirlo en otras palabras, son ese conocimiento espontáneo, ingenuo, intuitivo, que generalmente se denomina sentido común, distinto entre otros al conocimiento científico. Por su importancia en la vida social, por el esclarecimiento que aporta a los procesos cognitivos y a las interacciones sociales, las representaciones sociales han sido consideradas como un objeto de estudio tan legítimo como el del conocimiento científico.
Esta clase de conocimiento lo van construyendo los individuos a partir de su experiencia, pero como se trata de un conocimiento socialmente elaborado y compartido; también surge a partir de las informaciones, modelos de pensamiento que se reciben u se transmiten mediante la tradición, la educación y la comunicación social, por ejemplo, "los hombres deben enfrentar los peligros, el miedo es cosa de cobardes", etc.
Una representación no es la reproducción pasiva de un exterior en un interior, en ella participa también el imaginario individual o social. Es el representante mental de algo: objeto, persona acontecimiento, idea, etc. Por esta razón la representación esta emparentada con el signo, con el símbolo, al igual que ellos, la representación remite a otra cosa. No existe ninguna representación social que no sea la de un objeto, aunque este sea mítico o imaginario.
6.1.3.1 Construcción
de una representación social:
Jodelet, (1984), en el artículo "La representación social: fenómenos concepto y teoría", propone cinco maneras para formular la construcción psicológica y social de una representación social.
La primera se refiere a la actividad puramente cognitiva, con una dimensión de contexto y una de pertenencia. El sujeto se halla en situación de interacción social o ante un estímulo social y la representación aparece como un caso de cognición social.
La segunda pone énfasis en los aspectos significantes de la actividad representativa. Se considera que el sujeto expresa el sentido que da su experiencia en el mundo social. Por consiguiente la representación es considerada la expresión de una sociedad determinada. Cuando es propia de sujetos que comparten una misma experiencia social, o una misma condición social, la representación frecuentemente se relaciona con una dinámica que hace que intervenga lo imaginario. En nuestro caso se refiere a los procesos patológicos comunes, la accesibilidad o no a los servicios, lo que permite compartir y crear formas de explicación o imaginarios frente a ellos.
Un tercer elemento trata la representación como una forma de discurso y desprende sus características de la práctica discursiva de sujetos situados en la sociedad. Sus propiedades provienen de la situación de comunicación, de la pertenencia social de los sujetos que hablan y de la finalidad de su discurso. Este elemento puede referirse a los discursos oficiales, a los discursos de las comunidades y a la influencia de los medios de comunicación.
El cuarto elemento hace referencia a la práctica social del sujeto la cual está influenciada por el lugar que ocupa éste en la sociedad.
El quinto elemento plantea las relaciones intergrupales las cuales determinan la dinámica de las representaciones. En este sentido Moscovici (1986), pone de manifiesto cómo lo social transforma un conocimiento en representación y cómo esta representación transforma lo social enfatizando la interdependencia entre la actividad psicológica y sus condiciones sociales de ejercicio.
6.1.3.2 Formación y estructuración de la representación:
Desde la Psicología social y según los planteamientos de Moscovici y Jodelet la representación social se forma a partir de la "objetivación y anclaje". La primera fase es la objetivación o proceso mediante el cual se concreta, se materializa el conocimiento en objetos concretos (Jodelet, 1984, citado por Paez, 1987). La segunda fase es el anclaje o proceso de inserción de las representaciones en las relaciones intergrupo o en las representaciones pre-existentes. (Páez, 1987).
La fase de objetivación, definida "como la constitución formal de un conocimiento; contempla tres pasos:
- La construcción selectiva: Retención selectiva de elementos que después son libremente organizados. Dicha selección se da junto a un proceso de descontextualización del discurso y se realizan en función de criterios culturales y normativos. "...Se retiene solo aquello que concuerda con el sistema de valores", (Jodelet, 1896:482).
- El esquema figurativo: El discurso se estructura y objetiviza en un esquema figurativo de pensamiento, sintético, condensado, simple, concreto, formado con imágenes vividas y claras"...los conceptos teóricos se constituyen en un conjunto gráfico, coherente que permite comprenderlos en forma individual y en sus relaciones". (Jodelet, 1986).
- La Naturalización: la representación social se transforma de representación conceptual, abstracta en expresión directa del fenómeno presentado. Los conceptos se transforman en categorías sociales del lenguaje que expresan directamente la realidad. Los conceptos se ontogenizan y toman vida automáticamente (Moscovici, 1976, citado por Páez 1987).
La fase de Anclaje, se refiere al enraizamiento social de la representación y de su objeto; implica la integración cognitiva del objeto representado desde el mismo sistema de pensamiento. El anclaje según Jodelet, articula las tres funciones básicas de la representación:
- Función cognitiva de la integración de la novedad.
- Función de interpretación de la realidad.
- Función de orientación de las conductas y las relaciones sociales (Jodelet, 1986:486).
El proceso de anclaje se descompone en varias modalidades que permiten comprender:
- Cómo se confiere significado al objeto representado, haciendo relación al sentido que se le otorga a la representación.
- Cómo se utiliza la representación en tanto sistema de interpretación del mundo social marco e instrumento de conducta, "...esta modalidad permite comprender cómo los elementos de la representación no sólo expresan relaciones sociales, sino que también contribuyen a constituirlas" (Jodelet 1986:487).
- Cómo se opera su integración dentro de un sistema de recepción y la conversión de los elementos de este último relacionados con la representación. Los sujetos se comportan según las representaciones, los sistemas de interpretación proporcionados por la representación guían la conducta.
La fase de anclaje comporta dos momentos:
- El anclaje como inserción en las relaciones de grupo. El sistema de conocimiento de la representación se ancla en la realidad social, atribuyéndole una funcionabilidad y un rol regulador de la interacción grupal.
- El anclaje como inserción en los sistemas cognitivos preexistentes. Al entrar una representación en contacto con los sistemas de representaciones sociales preexistentes entra a innovarla y modificarla. El anclaje actúa como una asignación de sentido de la representación social y como un proceso de instrumentalización del saber social. La representación social se transforma en un marco de interpretación de la realidad y ayuda a construirla.
El anclaje y la objetivación, actuando conjuntamente, sirven para guiar los comportamientos. La representación objetivizada, naturalizada y anclada, es utilizada para interpretar, orientar y justificar los comportamientos. (Páez, 1987).
Por ser las representaciones sociales mecanismos necesarios para el establecimiento de identidades colectivas y, por ende, para la coexistencia y estabilidad social, se les plantea cierta continuidad en el tiempo, sin que por ello se conviertan en nociones estáticas.
La interpretación y renegociación les define también un carácter dinámico en la medida que construye permanentemente nuevos códigos y marcos interpretativos orientados que hacen posible que ellas cambien o se modifiquen. El proceso de cambio representacional implica una afectación de cada uno de los elementos que según Moscovici las construye.
6.1.4 La representación social y la Psicología Popular de Jerome Bruner:
Bruner destaca que en todas las culturas existe una Psicología Popular, constituida por un conjunto de descripciones más o menos normativas y más o menos conexas sobre cómo "funcionan" los seres humanos, cómo son nuestra propia mente y las mentes de los demás, cómo cabe esperar que sea la acción situada, qué formas de vida son posibles, cómo se compromete uno a estas últimas, etc.,..." (Bruner, 1991:49).
La psicología popular se constituye en un sistema que permite organizar la experiencia, el conocimiento y las diversas relaciones en el mundo social.
Según Bruner, los postulados de la Psicología Popular se pueden condensar en:
- La gente posee creencias y deseos.
- Postula la existencia de un mundo fuera de nosotros que modifica la expresión de nuestros deseos y creencias. "...Este mundo es el contexto en el que se sitúan nuestros actos, y el estado en que se encuentra el mundo puede proporcionar razones para nuestros deseos y creencias" (Bruner, 1991:53).
- Se da por supuesto que la gente posee un conocimiento del mundo que adopta la forma de creencias y se supone que todos utilizan ese conocimiento a la hora de llevar a cabo cualquier programa de deseos o acciones.