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De
la bebé de Ernesto y Katherine

La pareja accedió a posar en exclusiva para Tv y novelas
con su pequeña Antonia, de un mes de nacida. Los nuevos padres se ven
radiantes y la pequeña, muy juiciosa
y expresiva a la hora de posar.
Desde antes del nacimiento de la pequeña, Ernesto Benjumea y su esposa
Katherine Vélez habían
decidido que su hija se llamaría Antonia, pues les parecía un nombre
con carácter y poco común. Pese a esto, resolvieron que aguardarían
hasta verle la cara a la bebé para estar aún más seguros, y cuando la
vieron el pasado 26 de diciembre en la Clínica del Country, donde le
practicaron la cesárea a Katherine, no tuvieron dudas. Según ellos, la
bebita tenía cara de Antonia, una conclusión poco usual, pero
definitiva.
Antonia
llegó al mundo a las 9:51 p.m., pesó 3.200 gramos
y midió 53 centímetros. La cesárea debieron practicársela a
Katherine porque aunque llegó a la clínica con nueve centímetros de
dilatación, al final el ritmo cardiaco de la pequeña bajó porque se
le enredó el cordón umbilical. Así que el médico no lo pensó dos
veces y operó. Una decisión que la nueva madre agradece, pues solo
deseaba que su pequeña naciera sin complicaciones, y así fue.
CARRERA POR EL PARTO
La
familia esperaba su llegada el 28 de diciembre. Por eso rumbearon
hasta muy entrada la madrugada del 25 sin sospechar nada. El 26, después
de una cita de control médico y de intercambiar algunos regalos de
Navidad, Katherine empezó a sentir contracciones. Ernesto, con reloj en
mano, concluyó que era tiempo de llevarla a la clínica. A esa hora, la
pico, él manejaba rápido y cada vez que cogía un hueco, ella quería
morirse, pero no gritó ni se desesperó para no asustar a su esposo. «Hubo
un momento en que creí que nacería en el carro, pero logramos llegar a
la clínica y en un par de horas nació. Ernesto estuvo todo el tiempo
conmigo en el trabajo de parto, pero como fue cesárea, se perdió el
nacimiento. Le vi la espalda cuando nació, pero me angustié porque no
la escuché llorar; me pareció eterno el tiempo hasta que lloró.
Cuando lo hizo, me tranquilizó. Luego nos pasaron a la niña y ahí
lloramos de emoción, es un sentimiento indescriptible», cuenta
Katherine, para quien no resultó tan difícil el nacimiento como muchas
madres se lo habían anunciado. Por eso ahora recomienda que lo mejor,
para que todo salga sobre ruedas, es no asustarse y aguardar. La feliz
madre ya decidió que no volverá a trabajar por lo menos hasta que la
pequeña cumpla unos tres meses, a no ser que surja algo esporádico que
no afecte el cuidado de la pequeña. Claro que ya hizo su primera locura
de actriz: participar a mediados de enero en el rodaje de una película
llamada Colombianos: «Me habían
ofrecido el protagónico, pero por mi estado no pude aceptar. Así que
me dieron otro papel, y me llamaron a filmar. Lo curioso es que cuando
lo hicieron, ya no tenía barriga. Entonces tuvimos que poner una de
utilería». Esto sería muy normal si no fuera porque Katherine se
llevó consigo a la pequeña Antonia; algo muy loco también para
Ernesto, quien advierte que se lo permitió porque confía plenamente en
el criterio de su esposa.
Para
la actriz, nada en la crianza ha resultado complicado. Al contrario,
descubrió que es más sencillo de lo que se imaginó. Ernesto, por su
parte, ya tuvo su experiencia como padre, pues tiene un hijo de 5 años
llamado Mateo. Aun así, confiesa que todo esto le resulta nuevo y
fascinante: «A veces yo mismo me sorprendo y digo: ‘¡Pero esto es algo que tengo
que saber porque ya fui padre!, y no es así. Además, la crianza de un
varón es distinta a la de una niña». Mateo también ha compartido
esta dicha y por eso se muestra dulce y protector con su hermanita. Es más,
al terminar la entrevista lo escuchamos decirle en voz baja a Katherine
que creía que la pequeña estaba llorando porque no lo veía a él. En
efecto, Antonia lo vio y cesó su llanto |