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Se dice que el buen director es aquel que logra un gran desempeño de un actor mediocre, y un director malo, el que desperdicia a un buen actor. Y en eso hay mucha verdad, porque el director es quien debe interpretar y hacer real lo que un libretista imagina. A principios de la pasada década, los directores mandaban la parada e imprimían su estilo ayudando a crear historias que fueron casi geniales. Y es que un buen director también puede mejorar una historia, así como uno malo, acabarla. Aquí están los mejores de la década. |
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