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Nunca dice su edad por miedo a que los directores la encasillen. Lleva siete años dedicada al teatro. Jamás imaginó llegar a trabajar en televisión, pero la necesidad económica la obligó a hacer un casting para Puerto Amor. Inicialmente grabaría tres capítulos, pero hoy realiza tres papeles en la misma serie; ella es Mara Echeverri. Un buen día Iván Zuluaga, el libretista de Puerto Amor, le pregunto a Mara que si sería capaz se caracterizar a un hombre. Cuál seria la sorpresa del guionista , cuando al día siguiente de la conversación llamaron por el citófono y el portero le anunció la vicita del señor Mario Echeverry, Iván recorrió rápidamente con el pensamiento en los nombres de sus allegados y amigos y creyó que le estaba fallando un poco la memoria; al abrir la puerta vio a un personaje calvo, de gabán negro, sombrero y bigotes, que con voz masculina, pero a la vez de modales refinados, se dirigió a él. Ese “hombre “ era Mara.
Esta singular jovencita es de origen tolimense, graduada en hotelería y turismo, profesión que ejerció, pero que finalmente abandonó por la actuación. “Prefiero tomar agua de panela, pero ser treatera y vivir en la Candelaria”. Lleva siete años en la Academia de Rubén D´Pietro. Mara es su nombre artístico, y no dice cual es el de pila, porque según ella es de mala suerte, y Echeverri es el apellido de su mamá.
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