REVISTA DE MENOPAUSIA
I SIMPOSIO COLOMBO-VENEZOLANO DE
MENOPAUSIA
EFECTOS DE LA TERAPIA DE REEMPLAZO HORMONAL SOBRE EL SISTEMA CARDIOVASCULAR
Orlando J. Figueroa Gómez*
CONTENIDO
La expectativa de vida de la mujer en el siglo actual, se ha incrementado
considerablemente en los países occidentales, con un
promedio de 60 a 80 años; sin embargo, el promedio de edad de la menopausia no ha
variado, permaneciendo alrededor de
los 50 años. Esto ha llevado a un incremento en los años que vive la mujer en la etapa
postmenopáusica (aproximadamente un
tercio de su vida).
Se estima que en un país desarrollado como Estados Unidos en el año 2020, veinte
millones de mujeres estarán en edad
menopáusica1.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte en la mujer en la
edad postmenopáusica en los
países occidentales desarrollados2 y es la enfermedad coronaria específicamente la
responsable de un 50% de dichas muertes;
por lo que una mujer de 50-60 años tiene una probabilidad de muerte por cardiopatía
isquémica de uno en cuatro (25%)
comparado con un riesgo de 4% para el cáncer de mama, 2.5% por fracturas osteoporóticas
y 2% por neoplasias del tracto
genital3-4.
Hay un amplio consenso, soportado por estudios epidemiológicos, que las mujeres tienen
una protección relativa contra la
enfermedad coronaria ateroesclerótica durante su vida reproductiva. La premisa es que las
hormonas ováricas le confieren esta
protección, con pérdida de la misma después de la menopausia y un incremento
concomitante de la mortalidad por enfermedad
coronaria, la cual se iguala a la del sexo masculino entre los 60-70 años y luego la
supera (70-80 años)5.
De nuevo la evidencia epidemiológica ha mostrado una reducción del 50% del riesgo de
enfermedad cardiovascular en la
mujer postmenopáusica que recibe terapia sustitutiva con estrógenos6.
Varios factores metabólicos interrelacionados entre sí incrementan el riesgo de
ateroesclerosis, entre los más importantes
tenemos: el metabolismo de los carbohidratos, de los lípidos y factores hemostáticos,
todos estos pueden ser modificados con
la terapia de reemplazo hormonal7. La deficiencia estrogénica en la edad de la menopausia
es factor causal de una serie de
efectos metabólicos (factores de riesgo) que incrementan la probabilidad de enfermedad
coronaria. Dentro de los cuales se
describen: elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos; disminución de los
niveles de HDL y en particular la subfracción
HDL2; elevación de los niveles de LDL, a predominio de LDL densas; incremento de los
niveles de Apolipoproteína a;
incremento de la resistencia a la insulina; disminución de la secreción y eliminación
de insulina; mayor prevalencia de
distribución de grasa abdominal; alteraciones hemostáticas (incremento del Factor VII,
fibrinógeno, niveles de Inhibidor del
Activador del Plasminógeno: PAI-1)8 y deterioro de la función vascular y en particular
disfunción endotelial9.
Efectos de los estrógenos sobre
las arterias coronarias y vasos periféricos
Se han descrito propiedades vasoactivas de los estrógenos, como vasodilatación
coronaria, de arterias cerebrales y de arterias
periféricas. Además se han propuesto, diferentes mecanismos para explicar estas
propiedades. Entre ellas, los estrógenos
estimulan la producción de óxido nítrico a nivel endotelial por activación de la
óxido-nítrico sintetasa o incremento de la vida
media de liberación del óxido nítrico9.
La administración intracoronaria de 17 beta estradiol a mujeres postmenopáusicas con
ateroesclerosis coronaria produce un
incremento en el flujo coronario, mediado por acetilcolina (potenciación de la
vasodilatación dependiente del endotelio10.
Collins y colaboradores demostraron reversión de la disfunción endotelial
(vasoconstricción inducida por acetilcolina) en
mujeres postmenopáusicas con enfermedad coronaria, no así, en hombres de la misma edad y
con igual extensión de
enfermedad coronaria11. Similares efectos vasodilatadores han sido descritos en arterias
periféricas12.
Existe evidencia clínica de mejoría de la isquemia miocárdica inducida por fármacos
(stress con Dobutamina) y con el ejercicio
en mujeres postmenopáusicas con enfermedad coronaria, posterior a la administración
aguda de estrógenos vía sublingual e
intravenosa respectivamente13-14.
Efectos hemostáticos de los
estrógenos
Estudios en mujeres postmenopáusicas que reciben dosis convencionales de estrógenos,
comúnmente estrógenos equinos
conjugados (0,625 mg/día) han reportado efectos favorables sobre los factores
hemostáticos implicados en los síndromes
coronarios agudos: disminución de los niveles de fibrinógeno15 y aumento de los niveles
de PAI-116. El mecanismo probable
de este efecto favorable hemostático es en parte debido a una protección de la
oxidación de las LDL y reducción de los
niveles de lipoproteína a plasmáticos11.
Efectos antioxidantes de los
estrógenos
Se ha acumulado evidencia que la oxidación de las LDL incrementa su potencial
aterogénico y que los antioxidantes pueden
reducir la severidad de la ateroesclerosis. Estudios in vitro han demostrado propiedades
antioxidantes de los estrógenos, los
cuales tienen similitud estructural con antioxidantes lipofílicos, como el Probucol y la
Vitamina E. Los estudios de Cannon y
colaboradores con la administración de estradiol en las arterias braquiales de mujeres
postmenopáusicas demostraron
reducción de la oxidación de las LDL en sangre venosa braquial ipsilateral11.
Se ha propuesto que el efecto antioxidante del estradiol se deba en parte a la liberación
de sustancias antioxidantes
provenientes de la pared arterial11.
Efectos antiaterogénicos de
los estrógenos
La insuficiencia estrogénica en la postmenopausia incrementa la morbimortalidad por
enfermedad coronaria en la mujer y los
estudios observacionales con terapia sustitutiva con estrógenos han demostrado reducción
de la misma, lo que hace pensar en
un efecto antiaterogénico de los estrógenos.
Los estudios realizados por Clarkson y colaboradores en monos hembras ooforectomizadas
muestran una marcada
exacerbación de la ateroesclerosis con la deprivación de estrógenos, con un incremento
cinco veces mayor de la captación de
LDL por la pared arterial y del tamaño de las placas de ateroma (0.09 mm2 Vs 0.2 mm2)9.
La terapia sustitutiva con estrógenos en modelos experimentales con monos, logró inhibir
la progresión de la enfermedad
coronaria demostrando el efecto antiaterogénico de los estrógenos17.
La evidencia observacional en mujeres postmenopáusicas demostró que la terapia de
reemplazo estrogénica estuvo asociada
con una reducción del 87% de la prevalencia de enfermedad arterial coronaria, elevación
de los niveles de HDL y una relación
colesterol total-HDL baja18.
Otros efectos cardiovasculares
de los estrógenos
Además de los efectos descritos anteriormente, la terapia estrogénica en modelos
animales y cultivos celulares ha demostrado
reducir la síntesis de colágeno, elastina, la proliferación de células lisas y
disminución de la agregación plaquetaria. También se
ha observado potenciación de los efectos de la Prostaciclina11. En estudios recientes, la
administración de estrógenos en
mujeres postmenopáusicas por un período de seis meses llevaron a una reducción del 20%
de los niveles séricos de enzima
convertidora de angiotensina19.
Podemos concluir, que la terapia estrogénica de reemplazo en la mujer postmenopáusica se
perfila como una de las medicinas
cardiovasculares más importantes y con más futuro en la prevención primaria y
secundaria de la morbimortalidad
cardiovascular. Serán los estudios prospectivos de intervención a largo plazo (WHI:
prevención primaria; HERS: prevención
secundaria) que están en curso, los que nos darán las respuestas definitivas a los
interrogantes actuales.
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* Médico Cardiólogo. San Cristóbal. EDO. Táchira. Venezuela. Mayo, 1988.
I Simposio Colombo - Venezolano de Menopausia
Salud en la Segunda Mitad de la Vida de la Mujer: Función Sexual
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