Proyecto de Comunicación para la Infancia

ESENCIA


La esencia del PCiN se sustenta en la concepción de las niñas y los niños
como Sujetos de Derecho y en la Comunicación para el Desarrollo Social.

LAS NIÑAS Y LOS NIÑOS

El PCiN concibe a las niñas y a los niños como seres humanos integrales en proceso de formación, con intereses, opiniones, expresiones y maneras propias de conocer y de relacionarse con su entorno, en definitiva, con una forma válida y respetable de ver la vida; ellas y ellos crean mundos fantásticos a través de sus juegos, su  curiosidad y su imaginación.

Las niñas y los niños son Sujetos de Derecho por ser protagonistas de su realidad y de su propio desarrollo, con responsabilidad de la familia y corresponsabilidad del Estado y de la sociedad, por ser capaces de ejercer sus derechos, de exigir su cumplimiento, de participar en procesos sociales y de ser conscientes de que los demás también son Sujetos de Derecho.
 

 

COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO SOCIAL

El PCiN define la Comunicación Para el Desarrollo Social como un proceso integral que moviliza socialmente a diferentes poblaciones motivadas por un deseo común. La Comunicación para el Desarrollo Social  es  una construcción colectiva a través de la participación activa y la concertación entre las personas interesadas en mejorar su tejido social y contribuir con la construcción de País. La Comunicación para el Desarrollo Social implementada por el PCiN, se encuentra atravesada por los siguientes ejes: 

La creatividad para desarrollar acciones innovadoras, explorar nuevos lenguajes en formas y contenidos,  e implementar diferentes metodologías de intervención de acuerdo con los intereses y  gustos de la comunidad, aprovechando óptimamente los recursos existentes.

La sensibilización para generar receptividad y apertura, sembrar inquietudes, propiciar reflexiones y motivar a la acción.

La integralidad para comprender la comunicación como un proceso que interactúa con otros sectores, actores y ámbitos de la sociedad, a través de la interdisciplinariedad y el aprendizaje de otros campos de conocimiento, interesados en procesos de desarrollo social.

La transformación cultural  para generar cambios permanentes en prácticas cotidianas que permitan tener una actitud diferente frente a la niñez y fortalecer la consciencia de los adultos sobre su responsabilidad social con las niñas y los niños.